Chernobil

«Cuando volví daba saltos de alegría, me caían las lágrimas y lo primero que hice fue besar la tierra de mi huerto», cuenta María Shovkuta en el pueblo de Opálchichi, a 25 kilómetros de la central y dentro de la «zona de exclusión» de 30 kilómetros creada tras el accidente. LA PRENSA/EFE/Javier C. Escalona

30 años desafiando la radiación

"Me llamo María Petrovna", se presenta a voz en grito, utilizando su patronímico. Nací aquí en 1929 y viví aquí toda la vida".

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