Tendencias regulatorias de la TIC 2016

Ya está disponible la última edición del informe anual de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), sobre las tendencias de la reglamentación mundial de las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC). En dicho informe se analizan los retos y oportunidades que tienen actualmente los reguladores de las TIC, con el despliegue de plataformas e […]

Ya está disponible la última edición del informe anual de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), sobre las tendencias de la reglamentación mundial de las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC). En dicho informe se analizan los retos y oportunidades que tienen actualmente los reguladores de las TIC, con el despliegue de plataformas e infraestructuras de banda ancha, así como su convergencia, con la proliferación de servicios y la preparación de los operadores de redes en relación a las nuevas tecnologías para datos, así como la evolución de 4G a 5G y el internet de las cosas (IoT).

En relación a la inversión en redes de banda ancha, se está previendo que los gastos de capital en infraestructuras de fibra óptica sobrepasen los 144 mil millones de dólares entre 2015 y 2019. En redes móviles se continuará con la migración hacia redes LTE-A y se espera que el aumento de utilización de datos por los consumidores puedan potenciar inversiones en redes WiFi. Estos requerimientos de inversión en infraestructuras y plataformas multiservicios, vinculados a la banda ancha, obligan a un número creciente de operadores existentes, nuevos participantes y entidades financieras a definir planteamientos y alternativas de financiamiento en los próximos años.

Otro aspecto que cobra relevancia es la compartición de infraestructura y redes, en tanto en algunos mercados, la cobertura de las redes ya no permite distinguirse de la competencia y los operadores están considerando necesario consolidar sus redes compartiéndolas para rentabilizarlas al máximo y así dejar de invertir en infraestructura, dedicando gran parte de sus esfuerzos a la innovación y comercialización de sus servicios. No obstante la compartición de redes puede generar inconvenientes, como una disminución de la intensidad de la competencia, riesgos de colusión, riesgos en la compartición de información tecnológica esencial y una limitación de las opciones para los competidores que solo ofrecen servicios sobre infraestructura de terceros.

En relación al internet de las cosas (IoT), la asociación del sector móvil, la GSMA, predice que se alcanzarán y se podrán superar las 2,000 millones de conexiones M2M en 2020. Algunos expertos creen que el mercado de los dispositivos IoT crecerá exponencialmente y generará más de 1.7 trillones de dólares en valor añadido para la economía mundial en 2019. Sin embargo para que la IoT se convierta realmente en una tecnología ubicua, el costo de etiquetas, sensores y sistemas de comunicación deberá bajar a un nivel que represente una parte ínfima del costo total de los objetos que los llevan, y que los lectores se puedan obtener fácilmente. Incluso las etiquetas menos onerosas (las impresas), llamadas códigos de respuesta rápida (QR), todavía no han despertado un gran interés en las campañas publicitarias destinadas a los consumidores.

En relación a la interoperabilidad, el concepto va más allá de la mera compatibilidad técnica. Ya se entiende como interoperabilidad, la capacidad de los sistemas de información y de los procedimientos a los que estos dan soporte, de compartir datos y posibilitar el intercambio de información y conocimiento entre ellos. Es decir que sus implicaciones alcanzan niveles claves, tales como la tecnología, los datos propiamente, el ser humano como generador y consumidor de información y conocimiento y las instituciones.

La Unión Europea está incidiendo mucho en este tema, definiendo interoperabilidad como la habilidad de organizaciones y sistemas dispares y diversos para interaccionar con objetivos consensuados y comunes y con la finalidad de obtener beneficios mutuos. La interacción implica que las organizaciones involucradas compartan información y conocimiento a través de sus procesos de negocio, mediante el intercambio de datos entre sus respectivos sistemas de tecnología de la información y las comunicaciones.

Desde luego todos estos aspectos constituyen desafíos muy importantes para entidades reguladoras y presionan para la modernización de los marcos jurídicos.

*Consultor
hjalmar.ruiz@rcrconsultores.com