Mentiras de guerra

En su edición de abril, que circula a partir de hoy, la revista Magazine relata cómo se construyó esta mentira, desde el momento de la tragedia hasta años más tarde, cuando altos jefes militares e incluso el piloto de la aeronave reconocieron que no hubo ataque alguno.

A las 2:30 de la tarde del jueves 9 de diciembre de 1982 un helicóptero del Ejército Sandinista que trasladaba indígenas desalojados hacia San José de Bocay, se desplomó en Ayapal con 92 personas a bordo. El piloto logró aterrizar, pero solo ocho consiguieron escapar antes de que las llamas lo consumieran todo. Los otros 84 pasajeros murieron calcinados, pues la máquina se volcó de costado sobre la única puerta de salida. 75 de ellos eran niños.

De inmediato el gobierno sandinista dirigió sus acusaciones hacia la contrarrevolución armada y “el imperio” y bautizó a los niños como “héroes y mártires”. Se habló de sabotaje y de un ataque con misil tierra-aire. Hubo enfurecidas marchas y carteles que rezaban en misquito, mayangna y español: “Por los niños vamos a los campos de batalla”. “El imperialismo los asesinó”, “Clamor de misquitos: Destruir a somocistas”, tituló el diario oficialista Barricada.

En su edición de abril, que circula a partir de hoy, la revista Magazine relata cómo se construyó esta mentira, desde el momento de la tragedia hasta años más tarde, cuando altos jefes militares e incluso el piloto de la aeronave reconocieron que no hubo ataque alguno.

Esta es la portada de la edición:

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