Hay que ir por la vía del tren

Los periodistas y medios de distintas partes del mundo que se asociaron para revelar los papeles de Panamá, han hecho lo que le corresponde hacer al periodismo libre e independiente: investigar, sacar a luz lo que es de interés público y está oculto, denunciar la corrupción donde quiera que la haya.

Los periodistas y medios de distintas partes del mundo que se asociaron para revelar los papeles de Panamá, han hecho lo que le corresponde hacer al periodismo libre e independiente: investigar, sacar a luz lo que es de interés público y está oculto, denunciar la corrupción donde quiera que la haya.

Pero eso no significa que todas las personas cuyos nombres aparecen en los papeles de Panamá, son criminales y corruptos. Lo que sí está completamente claro es que algunas de las empresas ficticias creadas por bufetes jurídicos como el Mossak Fonseca son usadas con fines delictivos, como la evasión fiscal millonaria y el lavado de dinero del crimen organizado. Y que los gobiernos deben tomar medidas para evitar que los paraísos financieros sean utilizados como bases de operaciones criminales.

Las autoridades de los países de donde son las personas mencionadas en los papeles de Panamá, están obligadas a hacer las investigaciones pertinentes para determinar a quienes son culpables o no de hechos delictivos. En este sentido, la autoridad judicial argentina hace lo correcto al pedir a un juez federal que investigue la situación del presidente Mauricio Macri, quien aparece en los papeles de Panamá pero él alega que no ha cometido ningún delito. Lo único que se debe garantizar es que la justicia actúe de manera correcta e independiente, sin parcialidad ni sesgo político y partidista de ninguna clase.

Dicho con otras palabras, los papeles de Panamá no se deben manipular para condenar como delincuentes a todas las personas que aparecen mencionadas en ellos, sino utilizarlos para tomar medidas de protección de la transparencia fiscal y financiera.

Además, la revelación de los papeles de Panamá debería servir para que aquellos políticos que se estiman y tienen muy en alto su sentido de responsabilidad de servidores públicos (que seguramente existen), consideren si aparecer en esos documentos empaña su prestigio personal y desacredita la función profesional que ejercen; y si es así que renuncien voluntariamente a sus cargos como lo ha hecho ejemplarmente el primer ministro de Islandia.

La revelación de los papeles de Panamá es también una lección para quienes ejercen cargos públicos —o aspiran a ejercerlos—, de que no deberían involucrarse en ningún negocio particular que aunque sea formalmente legal, es o podría ser éticamente cuestionable.

El eminente narrador deportivo y ejemplar ciudadano nicaragüense, Sucre Frech (1925-1991), solía recordar cuando era ministro en el gabinete de gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro una frase emblemática que decía haber escuchado en una película que vio en Masaya y nunca olvidó: “El andar que lleva el tren tiene su filosofía: vete siempre por la vía que derecho se va bien”.
Eso significa que para ejercer correctamente la función pública y merecer el respeto de los ciudadanos, se tiene que ser honesto y andar siempre por el camino recto.