Un nuevo reto: el suelo se acidifica

Sin duda alguna los impactos más evidentes de la deforestación son el incremento de la temperatura y la pérdida de las fuentes de agua, pero otro de los tantos efectos que provoca es la acidez del suelo

Sin duda alguna los impactos más evidentes de la deforestación son el incremento de la temperatura y la pérdida de las fuentes de agua, pero otro de los tantos efectos que provoca es la acidez del suelo. Acidez que se transforma en un factor más que merma la productividad de los cultivos y hace aún más difícil conseguir la rentabilidad de las actividades agrícolas y pone en riesgo la producción de alimentos.

“La acidez del suelo es un grave obstáculo para la producción de alimentos en todo el mundo. Las capas arables más ácidas en el mundo se encuentran en zonas de América del Sur que han sufrido la deforestación y la agricultura intensiva”, advierte el estudio El estado de los recursos de suelos en el mundo.

Dicha investigación fue elaborada por el grupo técnico de suelos de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, en inglés) y reúne el trabajo de unos doscientos especialistas en suelo de sesenta países. Se publicó el 4 de diciembre del año pasado durante la celebración del Día Mundial del Suelo, que coincidió con la clausura del Año Internacional de los Suelos 2015 de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En Nicaragua el daño en los suelos que advierte la ONU, se ha agravado en los últimos años porque “con la deforestación el agua cae violentamente en los suelos, hay una mayor escorrentía porque no hay nada que detenga al agua y como últimamente las lluvias son cortitas e intensas entonces la percolación de las bases de calcio, magnesio, sodio y potasio es fuerte. Se lavan completamente y lo que quedan son iones de aluminio, manganeso y metales pesados, como el cobre y el zinc en mayor concentración y eso hace que el pH disminuya dramáticamente”, explica Octavio Menocal, especialista en cultivos perennes con mención en suelo y consultor de Punto Agrícola SA.

NORTE Y CARIBE SON LAS ZONAS MÁS AFECTADAS

También la acidez del suelo bloquea o inhibe el funcionamiento de algunos nutrientes. Entonces aunque sigan presentes en el suelo no están disponibles para la planta, añade Carlos Zelaya, investigador del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT).

Además, cuando hay menos lluvia, según Menocal, “hay más nematodos en el suelo, la fertilidad disminuye y el pH aumenta y cada vez que el pH se torna más ácido el sistema radicular (conjunto de raíces) de las plantas se ve más afectado y su capacidad de absorber los nutrientes es menor”.

El rango adecuado es de entre 5.5 y 6.5, pero Menocal asegura que “ha tenido la oportunidad de ver análisis de suelos en el Norte y Caribe del país, principalmente en la zona de Kukra Hill y Río San Juan, donde actualmente en pH de los suelos es de entre 4.0 y 4.3. Hemos arrancado las plantas y los sistemas radiculares están bien deprimidos y al haber menos raíces la capacidad de nutrientes es menor y eso debilita a la planta”.

La buena noticia es que la acidificación y otros daños que enfrentan los suelos son reversibles. “Esta tendencia puede revertirse siempre que los países tomen la iniciativa en la promoción de prácticas de manejo sostenible y el uso de tecnologías apropiadas”, dice el estudio publicado por la ONU.

SE REQUIERE DIAGNÓSTICO

Pero antes de contrarrestar este daño, lo importante es hacer diagnóstico de los suelos del país para determinar las necesidades reales.

“El problema es que actualmente nadie está trabajando el tema de la fertilidad del suelo con ensayos experimentales e investigación seria, los que están dando asistencia técnica en torno a ese problema son los formuladores y vendedores de insumos y muchas veces ellos venden productos que el suelo no necesita y muchas veces el productor termina comprando productos que dañan aún más el suelo”, advierte Zelaya.

Según los especialistas, esta es una limitante que enfrenta el país porque no hay un instituto de investigación de suelo o una entidad académica imparcial que luego de un diagnóstico por zona determine las necesidades de cada suelo.

“En la zona de Waslala (Región Autónoma de la Costa Caribe Norte) y Rancho Grande (Matagalpa) en plantaciones de cacao ha surgido este problema (acidez del suelo) y para solucionarlo se quiere plantear una alianza entre varias organizaciones para profundizar en el tema, pero de momento no tenemos resultado porque estos estudios dependen de la existencia de presupuestos para investigación y ahorita no hay recursos”, explica Zelaya.

Por su parte, Olaf Hektoen, vicepresidente para América Latina de Yara, dice que la empresa planea hacer un “extenso análisis de suelos, porque la situación puede variar de región a región, lo mismo que la sensibilidad de las plantas ante la acidez, además el sobreuso de productos basados en urea y sulfato de amonio pueden también estar contribuyendo a la acidez de los suelos”.

Yara, en alianza con Cisa Agro, pretende realizar este análisis, sobre todo en las zonas donde se requiere elevar el rendimiento de cultivos como el frijol, maíz y café. Luego introducirán una novedosa tecnología de nutrición que se pondrá a disposición de los productores. “Para demostrar que la solución propuesta es funcional vamos a desarrollar ensayos en los que se compararán prácticas tradicionales, alternativas y nuestra propuesta, para que los productores puedan ver para creer”, dice Hektoen.

ANALIZAR CADA DOS O TRES AÑOS

Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), los análisis del suelo se deben implementar cada dos a tres años para determinar sus necesidades. “Asimismo se requiere la evaluación de la capacidad amortiguadora para averiguar la cantidad de limo (sedimento) requerida para neutralizar la acidez del suelo al valor deseado.

Además, según la FAO, para tener suelos saludables es indispensable frenar las diez principales amenazas que enfrentan los suelos que son: erosión, pérdida de carbono orgánico, desequilibrio de nutrientes, acidificación, contaminación, anegamiento, compactación, sellado, salinización y pérdida de la biodiversidad.

La solución propuesta es la que se centra en el manejo sostenible del suelo y que requiere la elevada participación de las partes interesadas, que van desde los gobiernos hasta los pequeños agricultores.

Para revertir daño

El estudio El estado de los recursos de suelos en el mundo, realizado por la FAO, identifica cuatro prioridades para revertir el daño a los suelos.

Minimizar una mayor degradación de los suelos y restaurar la productividad de los suelos que ya están degradados en las regiones donde las personas son más vulnerables.

Estabilizar las reservas mundiales de materia orgánica del suelo, incluyendo tanto el carbono orgánico del suelo como los organismos del suelo.

Estabilizar o reducir el consumo mundial de fertilizantes con nitrógeno y fósforo, además de aumentar el uso de fertilizantes en las regiones con déficit de nutrientes.

Mejorar el conocimiento sobre el estado y la tendencia de las condiciones del suelo.

TRATAMIENTO ES CARO

Indistintamente de las propuestas específicas para cada tipo de suelo, lo importante es usar tecnologías basadas en enmiendas de suelo que restablezcan el pH adecuado del suelo, para que esto a su vez contribuya a mejorar la productividad de los cultivos, dice Octavio Menocal, especialista en cultivos perennes con mención en suelo.

“El problema es que todas las enmiendas son caras, un simple quintal de carbonato de calcio puede costar unos 21 dólares, los silicatos pueden andar entre los 30 y 40 dólares por quintal, pero eso es así. Lo bueno es caro y si no se aplican estas enmiendas seguirán reduciéndose los rendimientos y algunos cultivos como el café tendrán que abandonarse porque los bajos rendimientos acabarán con su rentabilidad”, advierte.