Nicaragua debe sortear la volatilidad mundial

En medio de riesgos mundiales y ante una posible recuperación del precio del petróleo, Nicaragua crecerá este año y en el próximo quinquenio.

En medio de riesgos mundiales y ante una posible recuperación del precio del petróleo, Nicaragua crecerá este año y en el próximo quinquenio.

Las proyecciones por separado del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sitúan el crecimiento en 4.4 y 4.5 por ciento en 2016, respectivamente, según informes publicados ayer en el marco de la reunión de primavera de ambos organismos en Washington, DC.

Según el Fondo Monetario Internacional, tras el crecimiento de 4.5 por ciento en 2016, las perspectivas apuntan a que la economía nicaragüense registrará tasas más bajas hasta 2021 y se mantendrá en un ritmo de entre 4 y 4.3 por ciento, según el reporte de Perspectivas Económicas Globales 2016.

Por su parte, el Banco Mundial dice que la economía local de este año será ligeramente superior a la del año pasado, cuya tasa la sitúa en 4.3 por ciento. El FMI dice que el Producto Interno Bruto de Nicaragua el año pasado repuntó 4.5 por ciento. Ambas estimaciones distan del 4.9 por ciento que calcula el Banco Central de Nicaragua (BCN).

DE LAS MÁS DINÁMICAS

Aún así, según el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial la economía nicaragüense continuará siendo una de las más dinámicas en Centroamérica y América Latina en general, pese a que se espera que Brasil y Argentina retornen a la senda de crecimiento a finales de 2017.

El dinamismo de la economía local estaría inclusive por encima de Costa Rica, pero lejano al que continuará experimentando Panamá, que crecerá por encima del seis por ciento hasta el 2021.

Por su parte, el Banco Mundial apunta que después de Panamá (5.9 por ciento), Nicaragua será la que más crecerá en la región este año. Se prevé que Costa Rica crezca este 3.5 por ciento, El Salvador 2.3 por ciento, Guatemala 3.6 por ciento y Honduras 3.5 por ciento.

El desempeño de la economía de Nicaragua es optimista comparado con América Latina y el Caribe que en su conjunto caerá 0.9 por ciento.

LOS RIESGOS

Pero para lograr esas tasas de crecimiento, Nicaragua —que es una economía extremadamente vulnerable a los choques externos— deberá continuar sorteando los potenciales riesgos que amenazan a la economía mundial, la que se encamina a un estancamiento, lo que podría afectar la inversión y los salarios, advirtió ayer el consejero económico y director de estudios del FMI, Maurice Obstfeld.

Obstfeld no obstante señaló que hay indicios de que el precio del crudo comience su proceso de recuperación o se estabilice, pero aclaró que este no alcanzará los cien dólares, al menos no en mediano plazo.

El problema que observan los funcionarios del FMI es que hay salidas de flujos de capitales en las economías emergentes, lo que impacta las políticas financieras y económicas.

Tanto el FMI como el Banco Mundial coincidieron en que las economías están en un proceso de transición, por lo que hacer reformas para evitar choques más fuertes es de carácter urgente.

En el caso del Banco Mundial, que presentó el estudio El ciclo de commodities en Latinoamérica: espejismos y dilemas, advirtió que en algunas naciones se desaprovechó la era de la bonanza de los altos precios de las materias primas para aplicar reformas y ahorrar, y se dedicaron a gastar y por eso hoy afrontan la realidad de aplicar ajustes más duros.

“El espacio de maniobra se redujo marcadamente para los gestores de políticas —en particular en América del Sur— a medida que se ven atrapados por la disyuntiva de hacer lo que quisieran (estimular la economía) y lo que están obligados a hacer (reducir el gasto)”, dijo Augusto de la Torre, economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

Y añadió: “En contraste con la crisis financiera de 2008-09, cuando los precios de los commodities se recuperaron rápidamente, la región ahora se enfrenta al fin del auge de los commodities que derivó en una reducción bastante duradera del ingreso y el poder de compra”.

 

Durante el boom de los commodities, América Latina se convirtió en un ejemplo mundial por su capacidad de lograr que el crecimiento beneficiara a los pobres. La pregunta ahora es si la región será capaz de encontrar la receta adecuada para una contracción que beneficie a los pobres”
Augusto de la Torre, economista en Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

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