En Letra Pequeña

Petronic siempre fue el tonto útil de Albanisa. Le explotaron sus recursos, nunca lo tomaron en cuenta en las ganancias y ahora que hay que pagar la deuda con Venezuela, le pasan la factura y le dicen: "Ahí está, pague esta compadre que la otra la pago yo".

LA CERA DEL SACRISTÁN

“Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar”. A Daniel Ortega nunca le conocimos oficio o empresa alguna. En noviembre de 1998 le pregunté si se veía haciendo algún oficio distinto a la política. Me dijo que no. Le pregunté si se veía de empresario. Me dijo que no. Entonces, ¿de qué vive?, le pregunté nuevamente, porque es obvio que en ese entonces su pensión de expresidente no sería suficiente para mantener ese complejo de casas en El Carmen donde vive con su familia y un ejército de empleados y escoltas. Contestó que recibía el apoyo económico del coronel Gadafi, de Libia. Bueno, el asunto es que hoy la familia Ortega Murillo se cuenta entre las más ricas del país, y no es que sea malo ser millonario, pero a  uno al menos le asaltan las preguntas sobre ese súbito enriquecimiento de alguien sin oficio ni empresa ¿Puede alguien enriquecerse solo de la política y seguir siendo honesto? Mmm… Si no tiene colmena y no se está sacando la cera de las orejas… ¿la está robando del altar?

EL TONTO UTIL

Petronic siempre fue el tonto útil de Albanisa. El socio de mentiritas. Lo pusieron en la sociedad con un 49 por ciento de las acciones para explotar a gusto  sus recursos y de paso otros recursos del Estado en ese negocio tan peculiar. Al pobre Petronic lo ponían a trabajar duro para ellos y a la hora de repartirse las ganancias le tiraban una moneda y eso “si queres”. Pero la historia del tonto útil no termina ahí. El dinero de Albanisa lo manejó  Caruna, que es 100 por ciento privada, y controlada por la familia Ortega. Entonces, ahora que hay que pagar lo consumido  se les ocurre que ya no sea Caruna quien pague la deuda privada del dinero que alegremente gastaron, sino que sea Albanisa, la empresa en la que formalmente tienen de socio a Petronic. “Tenemos que pagar esta jarana, compadre”, le dirán al tonto útil, que a final de cuentas somos nosotros.

FALSOS POSITIVOS

En las redes sociales se ha vuelto frecuente una forma de descalificar la protesta ciudadana introduciendo elementos falsos en la avalancha de críticas para luego denunciarlos vía razonamiento inductivo: si este es un falso, todo es falso. Se trata de infiltrar y contaminar cualquier protesta. Veamos un ejemplo: entre las miles de fotografías sobre escases y desabastecimiento en Venezuela apareció una foto de un estante vacío, que luego fue demostrado era de un supermercado de Nueva York, tomada durante la amenaza del huracán Irene. Los creadores del “falso positivo” esperaron que fuese reproducido tantas veces en las redes sociales para luego denunciarla como un montaje de la “oposición derechista” de Venezuela. La lógica es, si esa foto es falsa,  todas las que presentan estantes vacíos en supermercados venezolanos son falsas

CAMIÓN MEXICANO

Aquí igual. Cuando cientos de nicaragüenses se han dado a la tarea de fotografiar camiones madereros en las vías para denunciar la rapiña maderera, apareció como nica una foto  de un camión que pronto se demostró era de México. Y, ya saben, para los defensores de gobierno, todo camión maderero que salga en Facebook ahora dicen que es mexicano o montaje de la derecha, a pesar que cualquier persona con dos dedos de frente sabe que ni los venezolanos ni los nicaragüenses tienen que inventar esas fotos porque en Venezuela abundan los estantes vacíos y en Nicaragua los camiones madereros.

“PROMETER ME HARÁS”

Recientemente un señor de Argentina se ganó un supuesto carro que rifaba una concesionaria. Durante unos días, él y su familia fueron felices. Sin embargo, cuando fueron a cobrar su premio, la empresa le salió con que era un carro de juguete. Y ya se imaginan el final: enojos, hasta amenaza con arma de fuego y demandas por la estafa hubo. Bueno, aquí en Nicaragua veo a muchos felices porque se construirán, no uno, ni dos, ni tres, sino 10 pasos a desnivel en los próximos seis años. Es una buena noticia sin duda, si fuese cierta. Pero, igual fuimos felices con el gran proyecto de riego que se anunció hará un año y que se decía iba a revolucionar la producción de alimentos en Nicaragua, igual pasó con el puerto de aguas profundas de Monkey Point, igual con la mayor refinería de la región que tendríamos, igual con el satélite, igual con el canal interoceánico que en cinco años crearía más de un millón de buenos empleos y nos sacaría a  todos de la pobreza. En fin, no llevan así, de promesa en promesa. Ellos sin cumplir nunca nada y nosotros sin llegar, al menos, al reclamo y la indignación del argentino por la estafa. Al parecer, nos gusta que nos prometan y consideramos que ya sería demasiado pedirles que también cumplan.

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