Lo nuevo de la campaña

Cando se haya publicado este artículo ya se conocerán los resultados del debate entre Hillary Clinton y Bernie Sanders, los dos precandidatos demócratas que se disputan 5.8 millones de electores

Cando se haya publicado este artículo ya se conocerán los resultados del debate entre Hillary Clinton y Bernie Sanders, los dos precandidatos demócratas que se disputan 5.8 millones de electores registrados en dicho territorio. Las encuestas dan la ventaja a Hillary, pero la diversidad del estado, en especial la ciudad de Nueva York donde una amalgama de inmigrantes caribeños, latinos de otros países, judíos, jóvenes profesionales norteamericanos y negros, que conviven en la gran manzana, hacen de la elección un evento imprevisible.

Clinton, quien desde hace un año viene trabajando dicho territorio, cuenta con un fuerte apoyo de judíos, negros e hispanos. Su fuerza está en la gente que tradicionalmente se autoproclama demócrata, además de representar sin lugar a dudas la cara visible de Wall Street.

Sanders sigue atrayendo el voto joven idealista, aquellos que no vieron llegar el cambio con Obama. Jóvenes que creen que la salud y el empleo son un derecho fundamental. Una nueva generación que cuestiona los viejos valores de la democracia tradicional norteamericana. Por eso se autodenominan “socialistas democráticos” y califican su movimiento como una revolución política.

Hay un hecho que ha llamado la atención y es el anuncio del senador Sanders efectuado a través del programa noticioso Morning Joe de la MSNBC, de haber recibido una invitación para visitar al papa Francisco en Roma. Sanders, quien se ha proclamado simpatizante del papa subrayando las posiciones de Francisco que se acercan a su discurso tales como: “La idolatría del dinero, la codicia, de cómo nuestra cultura se basa en el ‘necesito más, más, más’”, indudablemente trata de capitalizar el hecho. Sorprende la actitud papal, ya que si bien es cierto la Iglesia en su magisterio ha desarrollado todo un cuerpo doctrinal conocido como Doctrina Social de la Iglesia, siempre se ha cuidado de aparecer hasta donde las circunstancias lo permitan involucrada en el debate político. Habiendo sido los Estados Unidos una sociedad construida por puritanos, la posición de los católicos ha sido por largo tiempo precaria. Es hasta hace poco que la iglesia no solo fue reconocida como un Estado con el que la Casa Blanca mantiene oficiales relaciones, sino que fue este papa quien en su último viaje logró comparecer ante el congreso norteamericano. Invitar a Sanders en medio del fragor de la campaña política, me parece un paso riesgoso y que se presta a malas interpretaciones.

En el campo republicano, el señor Trump se ha dedicado toda esta semana que acaba de pasar a desacreditar el proceso de nominación republicana calificándolo de rígido y corrupto, justificando de esta manera la desorganización demostrada en su equipo que permitió las últimas victorias de su rival más cercano como lo es Ted Cruz, situándolo en una situación precaria para su nominación. “Nuestro sistema republicano es absolutamente rígido. Es un chistoso negocio” dijo Cruz, acusando a los líderes de su partido de maniobrar para eliminar sus simpatizantes fuera del proceso. “Ellos quieren mantener a la gente fuera. Este es un juego sucio”.

El principal problema que Trump confronta es su falta de organización. Sus victorias obedecen a que ha sido identificado como el candidato que imprime energía a la campaña, con audacia ha captado el vacío que existía y ha aprovechado el momento o, como dijo un comentarista, “el no necesitaba una verdadera organización para ganar. Por lo tanto no la construyó. Ahora que él la necesita no la tiene”.

Muchos de los delegados han declarado que a la hora de la convención, pasada la primera votación y si Trump no es electo, ellos no se sienten obligados a seguir votando por su persona. Nueva York es un sólido territorio para Trump, se están jugando 95 delegados para la convención y las encuestas lo señalan como ganador. Pero aún en Nueva York la falta de organización de la maquinaria de Trump sucumbe. El mejor caso a presentar es el de sus hijos Erick y Ivanka, quienes sacan un bello video promoviendo el voto a favor de su padre, pero se olvidan de registrarse en tiempo para poder votar por él. Así están las cosas en la campaña, así están.

El autor es abogado.

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