El camino a la destitución de Rousseff

La Cámara de Diputados de Brasil inicia sus debates para decidir si aprueba la apertura de un juicio de destitución o “impeachment” de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff.

La Cámara de Diputados de Brasil inició este viernes sus debates para decidir, en principio el domingo, si aprueba la apertura de un juicio de destitución o “impeachment” de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff.

Una comisión de 65 legisladores recomendó el lunes 11, por una mayoría superior a la anticipada por el gobierno, el juicio político de Rousseff, por presunta adulteración de las cuentas públicas.

La mandataria niega haber cometido un “crimen de responsabilidad” y denuncia una tentativa de “golpe de Estado”.

Estos son los próximos pasos de un procedimiento complejo y de resultado abierto, donde está en juego la jefatura de Estado de la mayor economía latinoamericana, sumida en una crisis vertiginosa que tiene una feroz recesión como telón de fondo.

CÁMARA DE DIPUTADOS
Rousseff
Vista general de la primera de las tres sesiones en que decidirá el proceso de destitución o «impeachment» contra la presidenta Dilma Rousseff. LA PRENSA/EFE

Los debates se abrieron este viernes con la presentación de los argumentos de la acusación y de la defensa. Luego, cada una de las 25 bancadas tendrá una hora para exponer sus argumentos. La sesión debería prolongarse hasta la madrugada del sábado.

En la sesión del sábado, cada diputado que desee tomar la palabra tendrá tres minutos para hacerlo. El relator del informe que recomendó abrir el juicio de destitución de Rousseff podrá responder a cada intervención o hacerlo al final de la sesión.

El domingo, la sesión se abrirá a las 2 p.m. en Brasil (11 a.m. en Nicaragua), con pronunciamientos del relator del informe del “impeachment” y de los líderes de bancadas. La votación empezará hacia las 3 p.m. (12 p.m.) y cada uno de los 513 diputados tendrá 10 segundos para expresar su voto, por el micrófono. El resultado debería salir a eso de las 9 p.m (6 p.m. en Nicaragua).

PROCEDIMIENTOS

Una moción de “impeachment” requerirá el apoyo de 342 de los 513 diputados (dos tercios), cualquiera sea el número de legisladores presentes. El quórum para abrir la sesión es, precisamente, de 342 presentes, el mínimo para conseguir una eventual aprobación.  Si la moción no suma ese número de votos, el proceso se archiva.

Si los 513 diputados estuvieran presentes y ninguno se abstuviera, serían necesarios 171 votos (un tercio) para bloquear la iniciativa, en caso de que el presidente de la Cámara no sufrague. El reglamento solo contempla esa posibilidad en escrutinios secretos o en caso de empate, dos opciones no previstas en este proceso. No obstante, el actual presidente anticipó que votará en la sesión, por lo que el número de votos requeridos para archivar el pedido de juicio sería de 172 si estuvieran todos los diputados en el recinto.

EN EL SENADO

Figuras crisis

Si los diputados aprueban la moción de “impeachment”, ésta pasa al Senado, de 81 miembros. La Cámara alta formaría una comisión de 21 miembros, que dará su opinión sobre la admisibilidad del proceso. Este trámite podría ser más rápido que en diputados y seguiría parámetros similares a ese cuerpo en cuanto a quórum y mayorías.

Para que un dictamen de destitución sea aprobado en el plenario del Senado y se instaure el proceso, necesita una mayoría simple sobre el número de los presentes, una vez conseguido un quórum de 42 senadores. De no lograr ese respaldo, el proceso se archiva.

Analistas consideran improbable que, llegado el caso, el Senado rechace un dictamen que ya tuvo el visto bueno de la Cámara de Diputados y de una comisión propia en la que están representados todos los partidos de la Cámara alta.

JUICIO FINAL

Si el Senado valida una moción de destitución, Rousseff sería apartada de manera provisoria de sus funciones durante un máximo de 180 días, para dar lugar al juicio propiamente dicho. Sería reemplazada por su vicepresidente, Michel Temer, del partido centrista PMDB. Según los especialistas, sólo en ese momento empezaría la verdadera recolección de pruebas y testimonios.

La sesión final del juicio tendría lugar en el plenario del Senado, bajo la dirección del presidente del Supremo Tribunal Federal (STF). Son necesarios dos tercios de los votos del Senado (54 de un total de 81), para destituir definitivamente a la mandataria, cualquiera sea el número de los presentes. De lo contrario, ésta reasumiría inmediatamente sus funciones.

En esta sesión única, el presidente del Senado puede votar porque no la dirige.