Vocación y entrega a Dios

Durante seis años, Leonel Acuña Prado descubrió su afán por servir y amar la Santa Eucaristía. Dice que fue acólito en la Parroquia El Calvario, Masaya, desde que tenía 13 años. Así fue como inició su servicio a Dios.

El seminarista Leonel Acuña Prado camina junto al sacerdote Antonio Saballos, su guía espiritual, en la parroquia Corpus Christi, en Villa Libertad, en Managua. LA PRENSA/ CORTESÍA

Durante seis años, Leonel Acuña Prado descubrió su afán por servir y amar la Santa Eucaristía. Dice que fue acólito en la Parroquia El Calvario, Masaya, desde que tenía 13 años. Así fue como inició su servicio a Dios.

Su decisión no surgió de pronto, pues reconoce que su familia materna lo educó en la vida cristiana. Dice que su mamá, Lorena Prado y su madre de crianza, Maritza Prado, son las “perlas y lumbreras en mi camino” porque le enseñaron a amar a Dios y su Iglesia.

Acuña, de 19 años, estudia en el Seminario Mayor Arquidiocesano La Purísima. Tiene dos años de aprender de Dios y su palabra.

Actualmente, la Iglesia católica promueve la vocación y la vida consagrada a Dios con los jóvenes en sus diferentes Diócesis donde tienen sus pastorales vocacionales y ayudan a los jóvenes a encontrar su camino dentro de la vida cristiana.

El padre Antonio Saballos, de la Parroquia Corpus Christi, situada en la colonia Villa Libertad, en Managua, programó una visita de los jóvenes del Seminario Mayor Arquidiocesano La Purísima y del Seminario menor Arquidiocesano La Asunción, “en el marco de la celebración del Domingo del Buen Pastor (para) que la feligresía tenga contacto con los seminaristas para conocerlos, y saber sobre su vocación, su estilo de vida (y) sus estudios”.

Para Acuña, “el llamado de Dios penetra lo más profundo de la vida del vocacionado, donde el que ha sido llamado termina adecuándose como el profeta Jeremías todo lo hacía según la voluntad del Padre. Así es la vocación, quema y marca como sello renovador”.

PIDEN ORACIONES

La Iglesia católica, a través de sus diferentes parroquias, ha promovido la oración por sus sacerdotes y seminaristas, pero además promueve las vocaciones dentro de su feligresía.

“Mi sueño o mi afán en el camino es ser fiel ante mi vocación y servir con caridad a los hermanos. Y como seminarista ahora, mi compromiso es seguir el paso de Jesús como Buen Pastor que llega a dar la vida por las ovejas y estar con la Iglesia ante las necesidades”, apunta el seminarista Leonel Acuña Prado quien afirma que su servicio lo descubrió durante su servicio en la Parroquia El Calvario, Masaya.

“Recordemos que los jóvenes se dedican a formarse y siempre necesitarán una mano que les ayude. Pero el apoyo, no solo es material, sino que requieren de mucha oración para que esa vocación que van descubriendo todos los días, no se apague, sino que al contrario se fortalezca por la Misericordia de Dios”, señala el padre Antonio Saballos, de la Parroquia Corpus Christi.

EL LLAMADO

“El que ha sido llamado necesariamente es enviado al mundo para seguir a Dios en medio de él comunicando el mensaje del evangelio y viviendo experiencias que lo fortalezcan en su vocación y al mismo tiempo es un punto de referencia para quienes sienten también un llamado”, señala el seminarista Leonel Acuña Prado, asignado a la Parroquia Corpus Christi, en Managua. Para él, las vocaciones “se fomentan en la Iglesia por la misma oración del pueblo, a la vez del dar testimonio de vida llevándolo a la comunión entre los hombres, así que la Iglesia es la madre y maestra de vocaciones porque de ella germina, en ella crece y da fruto”.

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