Salvador Montenegro: “Es un suicidio colectivo”

En esta entrevista Salvador Montenegro, experto en agua, abarca las oportunidades que Nicaragua aún tiene para salir de la crisis por una sequía que empezó hace tres años.

Salvador Montenegro Guillén espera que este año el dios Tlaloc envíe abundante lluvia. El experto asegura que aunque todavía no estamos viviendo tiempos apocalípticos, la situación en Nicaragua es gravísima. Pero aún hay solución, que más vale tarde que nunca. Sin embargo, considera que es muy “cómodo” culpar al cambio climático y los fenómenos regionales, cuando las verdaderas causas de la crisis que estamos viviendo son: deforestación, agricultura no sostenible y ganadería extensiva, todas realizadas sin control en el país.

En esta entrevista el experto abarca las oportunidades que Nicaragua aún tiene para salir de la crisis, de cómo los ciudadanos comunes podemos colaborar con el medioambiente, de la inviabilidad del Gran Canal Interoceánico y de cómo históricamente Nicaragua ha pasado de tener una ventaja por sus recursos hídricos, a estar en una gravísima crisis de sequía.

¿Cuál es la situación de la sequía en Nicaragua?
Existen dos tipos de causas para el problema al que nos estamos enfrentando: una son las causas regionales, como el fenómeno de El Niño, y el cambio climático. Ese escenario global va a seguir presentando dificultades, pero no es la causa principal de la crisis de agua que vivimos en Nicaragua. Las causas más importantes son las locales, que no están relacionadas con el cambio climático. La deforestación, la agricultura no sostenible y la ganadería extensiva.

¿Es algo temporal o ya debemos acostumbrarnos?
En la escala geológica es algo temporal, pero en la escala humana no. Un siglo es mucho tiempo.

Históricamente, viendo los antecedentes del país, ¿qué tan grave es el problema que estamos viviendo?
Es una situación sumamente grave, estamos dependiendo de variabilidad climática debido a la destrucción ambiental. Hemos desperdiciado las condiciones favorables que nos da la naturaleza. No podemos seguir esperando que los factores que no podemos controlar sean los que nos beneficien. Insisto en que hemos roto el equilibrio natural. La planificación sensata para darle mejor uso a los suelos y corregir el daño que se ha causado es la única salida para que esta crisis pueda resolverse.

¿Y entonces esta crisis sí tiene solución?
Por supuesto que tiene solución, pero no es inmediata. La crisis hídrica tiene que resolverse aplicando las previsiones que ya están contempladas en las leyes. Hablamos de un Plan Nacional de Recursos Hídricos, que consiste en tomar las decisiones apropiadas para los graves daños que se han causado y que se siguen causando, pero las leyes siguen en papel. Y la solución no está en que tengamos un buen invierno, porque es temporal. Se va a producir, se termina de debilitar el proceso de El Niño, pero eso va a ser una salida temporal, eso no nos va a resolver la situación, porque las cuencas están tan deterioradas que mientras no se inicie un proceso profundo de restauración de la naturaleza el daño se va a agudizar hasta que lleguemos a un momento en el que sea imposible revertir los daños. Nosotros todavía estamos en una situación que podemos corregir.

¿Cuánto tiempo tenemos antes de que ese daño ya sea irreversible?
Es una pregunta que únicamente debe hacerse sobre la capacidad que tiene la naturaleza para reponerse de los daños causados. Es muy difícil prever esa capacidad y augurar cuánto tiempo nos queda, pero estamos en un proceso en el que cada día que avanza sin tomarse las medidas adecuadas estamos perdiendo capacidad de supervivencia.

¿Y nosotros los ciudadanos podemos hacer algo para contribuir?
Por supuesto. Los ciudadanos comunes y corrientes somos la fuerza más importante para exigir el cumplimiento de las leyes que se han creado. La población debe, de manera organizada, vencer la indiferencia de la situación actual y exigir que esas medidas que ya se han previsto se implementen.

¿Y acciones como el ahorro del agua, la reforestación?
En la ciudad es más difícil entenderlo porque alguien tiene que bombear el agua que va a salir por la llave. En el sector rural esto se ve con mucha más claridad. Los Comités de Agua Potable y Saneamiento, que funcionan en el área rural, comprenden de una manera más clara que los arroyos, las fuentes de agua, los pozos, son los manantiales que alimentan a esos acueductos rurales. Ellos entienden que dependiendo del estado de salud del ecosistema que alimenta ese manantial, ellos van a tener agua en su acueducto rural. Y son mucho más capaces de incidir al respecto. En la ciudad vemos cómo la gente elimina la basura en los cauces y en cualquier parte. Esto ocurre menos en las comunidades de campesinos.

¿Y qué pasaría si hay un buen invierno? ¿Hay esperanza?
¡Por supuesto! Pero no nos quedemos solamente con las esperanzas, porque si tuviéramos la gran fortuna de que el dios Tlaloc nos envíe bastante lluvia en este año, en el próximo va a haber una regeneración natural. Al principio van a ser pequeños arbustos y tal vez al final del año medirán unos veinte centímetros, hasta que llegue un cortador de leña y se lleve todas esas ramas y ese esfuerzo de la naturaleza lo haga desaparecer en cualquier venta de asados de pollo. No podemos seguir destruyendo la naturaleza y esperando absurdamente que el ciclo hidrológico continúe funcionando normalmente como si nosotros no destruyéramos la naturaleza. Somos un agente de catástrofe, es un suicidio colectivo.

¿Qué tan diferente es esta situación, por ejemplo, a la de El Niño severo del 97 y el 98?
Cada caso es distinto porque influye una cantidad de factores sumamente complejos. Durante los Niños anteriores ha habido influencias del cambio global respecto al calentamiento de los mares. El Niño es una agudización que se ha presentado en los últimos tres años, pero la deforestación tiene una historia mucho mayor, el cambio de uso de los suelos también ha sido mayor. Los ecosistemas se han degradado y se han debilitado hasta que su capacidad de respuesta ecológica ha sido vencida, por el debilitamiento, por la degradación ambiental, entonces cualquier cambio que exista a nivel regional actúa de una manera más dramática y los efectos son más radicales. Es muy cómodo echarle la culpa a los fenómenos globales y regionales, a nosotros como sociedad y como Estado nos tienen que pedir cuentas en qué se está haciendo a nivel local para revertir ese proceso de degradación.

ENTREVISTA2

En Centroamérica Nicaragua siempre había tenido una ventaja sobre los demás países por la cantidad de agua disponible por habitante… ¿cómo están esas cifras?
En el año 92 cada nicaragüense tenía acceso o derecho nominal de 38,800 metros cúbicos por año. Traducido a día, estábamos hablando de unos 105,000 litros por cada nicaragüense cada día del año. Para el año 2014 Nicaragua tenía registrados 76,000 litros por persona por día, es decir, 30,000 litros diarios de pérdida en 22 años. Esto marca una tendencia y es un campanazo muy importante porque nos está diciendo que tenemos menos agua.

En Nicaragua ha habido una disminución de 30,000 litros diarios… ¿Y en el resto de los países de Centroamérica?
Ha habido una disminución generalizada, pero no con la misma proporción que en Nicaragua.

¿La de Nicaragua es mayor?
Es mayor, claro que sí.

¿Hemos ido perdiendo esa ventaja de ser un país con muchos recursos hídricos?
La disponibilidad de recursos hídricos no ha sido una ventaja aprovechada. Por cuanto hemos tenido solamente la capacidad de convertir cuerpos de agua que tienen un potencial gigantesco para el desarrollo social y económico del país en depósitos de desperdicio. Esa ventaja comparativa ha sido desaprovechada y eso es doloroso.

¿Y cómo ve el panorama del país en unos años?
Soy muy malo para predicciones… sin embargo, la perspectiva no es muy halagüeña. Estamos en un momento crítico para reconocer que podemos incidir en los mecanismos de gobernanza de los recursos hídricos y corregir los problemas.

¿Qué tal ha visto la actuación del Estado? Hasta hace unos días la Autoridad Nacional del Agua reconoció que hay una crisis y que está en borradores el Plan de Recursos.
Vale más tarde que nunca. La crisis ambiental del país es tan evidente y obvia que no se puede tapar ni se puede ignorar. Corresponde al Gobierno implementar de inmediato esas previsiones que están en la Ley General de Aguas Nacionales. Es una situación sumamente grave, pero como es silenciosa estamos como observadores únicamente, presenciando el problema. Cada uno de nosotros, los ciudadanos de a pie, la gente común y corriente, pero sobre todo las autoridades, tenemos una cuota de responsabilidad enorme que no podemos ignorar. Aquí la pregunta no es si va a llover la próxima semana, porque pasamos del ciclo hidrológico al ciclo hidro-ilógico. Llegamos a una situación de pánico, pero comienzan las lluvias y viene la tranquilidad.

¿Se está cumpliendo la Ley 620?
Digamos que es una tarea pendiente, pero que se ha postergado demasiado y constituye la tabla de salvación que nos tiene que rescatar de la sequía actual o futura.

¿Usted ve viable la construcción de un Canal Interoceánico?
No. Es más, las necesidades y reservas que han sido expresadas por el consultor contratado por la empresa china lo que hicieron fue mostrar la no viabilidad del proyecto, expresaron dudas sobre la cantidad de agua disponible para operar el Canal de acuerdo con el diseño propuesto. Dudas sobre el impacto neto positivo, dudas sobre aquellos elementos que resultan cruciales. Así que, corresponde a los proyectistas demostrar la viabilidad y hasta ahora han fracasado.

El proyecto sigue en pie a pesar de la sequía…
Ese proyecto no tiene viabilidad. No es ambientalmente sostenible ni tiene la capacidad para funcionar. En este momento los barcos que cruzan el lago Cocibolca tienen un calado de 1.50 metros. Es una profundidad muy baja precisamente, porque el lago es tan somero que les impide navegar.

¿Y usted cree que se construya?
Soy muy malo para las predicciones…. pero no creo. Soy por formación alguien que duda en lugar de creer.

¿Es imposible?
Es insostenible ambientalmente. El funcionamiento de ese proyecto sería imposible de sostener en ausencia de suficiente agua y de la capacidad para poder mantener abierto en cauce en el fondo del lago.

¿Qué tan graves son los daños que ha sufrido el lago Cocibolca?
¿En cuanto al descenso del nivel? La superficie actúa como un gigantesco evaporador de agua. En los meses de sequía el potencial de evapotranspiración es muy grande, gracias a eso estos lagos fluctúan mucho en sus orillas, casi exagerada. Esa fluctuación en las orillas es natural y depende de cuánta agua esté llegando a su cuenca. Esto no necesariamente significa un daño, lo que sí significa un daño es que la cuenca hídrica se encuentra deforestada y como consecuencia de la deforestación se produce la erosión, y ha causado que el fondo del lago reciba una gran cantidad de arena y lodo de una manera hasta ahora imparable: 50,000 toneladas diarias. ¿Cuáles son las medidas correctivas elementales? No vamos a caer en el lugar común de “vamos a reforestar”.

¿Por qué?
Mucha gente piensa que reforestar es simplemente plantar árboles y no es tan sencillo. Un bosque es un ecosistema complejo en el que la fauna, la flora, produce un sistema vivo que si alguien viene y lo corta y luego quiere reemplazarlo plantando eucalipto, por ejemplo, no va a poder recuperar nunca la función ecológica y los procesos vitales que se llevan a cabo en ese ecosistema. Si había monos no van a regresar a ese sitio, o las aves… porque la diversidad biológica de ese ambiente se perdió.

¿El lago recuperará sus niveles?
Tarde o temprano sí.

Otro de los casos más graves en el país es el de la deforestación en Bosawas…
Ahí tenemos un ejemplo muy claro de cómo la desaparición de un bosque altera el equilibrio y el ciclo del agua. Las áreas que han sido deforestadas antes eran un escenario de producción de recursos hídricos y al hacer desaparecer el bosque cambió el escenario. Y el peor error es creer que ese crimen con la naturaleza se puede remediar reemplazando los árboles con plantaciones forestales.

¿Por qué no se puede?
Porque una plantación forestal no es capaz de reemplazar las funciones ecológicas complejas de un bosque primario. Si lo que se quiere es producir madera, es una cosa; se están plantando árboles para producir madera, pero para restituir las funciones naturales es prácticamente imposible. Lo más conveniente es evitar nuevas intervenciones y que la naturaleza se regenere a sí misma.

¿Y qué tan grave es el caso de Bosawas?
Gravísimo. El caso de Dipilto, el caso de Indio Maíz… todas las reservas forestales con que cuenta nuestro país aún se encuentran bajo la avariciosa influencia de quienes quieren convertirlo en madera y una forma de enriquecimiento ilícito. La riqueza que contiene a veces no puede ni siquiera percibirse porque estamos hablando de los últimos reductos donde la fauna ha logrado sobrevivir en sus especies nativas.

La fauna también está siendo afectada…
Por supuesto. El tejido ecológico que mantiene funcionando fauna y flora es tan íntimo, tan complejo, que transformaciones profundas, tala, quema, eliminan la posibilidad del regreso de las especies.

Usted mencionaba el caso de los pinares en Dipilto. El Gobierno hace poco dictó un decreto para la suspensión de la veda del corte de pinares…. ¿Qué piensa sobre eso?
Considero que es un error, porque es particularmente en este momento que se necesita recuperar la naturaleza y una forma apropiada es aplicando el contenido la Ley 620 en cuanto a la aprobación de los concejos de cuencas en cuyos territorios se tienen que administrar apropiadamente suelos, bosques y agua.

¿Es exagerado decir que estamos viviendo tiempos apocalípticos?
Creo que los tiempos apocalípticos todavía faltan por venir, pero nos encontramos en un derrotero de colisión. Nicaragua ya está en curso de colisión. Y no es una exageración, porque lo estamos viendo, lo estamos viviendo.

 

Plano personal

Salvador Montenegro Guillén nació en 1948 y bromea diciendo que “la garantía ya está vencida”.
Es maestro normalista desde hace 45 años de Educación. Ecólogo, Limnólogo.
Dice estar “felizmente” casado desde hace veinte años.
Tiene seis hijos en dos matrimonios distintos.
Le gusta leer, su libro favorito es Las batallas del agua, de Mohamed Larbi Bouguerra.
Escucha música clásica, nacional y dice que en su momento fue fan de los Beatles.
Tiene “dos pies izquierdos”, por tanto asegura que no puede bailar.
Fue distinguido con la Orden Miguel Ramírez Goyena, por la Presidencia, y Miembro Honorario de la Academia de Ciencias de Nicaragua.
Se define a sí mismo como un hombre muy aburrido.
Disfruta del humor negro en diferentes manifestaciones, es muy humorístico.
Le gusta mucho el cine documental.

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