Ramiro Blanco sufrió más de lo esperado ante Miguel Corea

Los dos terminaron sangrantes, sin aire, clamando por el campanazo final o deseando que uno noqueara al otro para acabar con todo.

Ramiro Blanco sufrió para imponerse a Miguel Corea. LAPRENSA/ ROBERTO FONSECA

Los dos terminaron sangrantes, sin aire, clamando por el campanazo final o deseando que uno noqueara al otro para acabar con todo. Al menos eso quería Ramiro Blanco, contrincante de primera línea, que se negó a entregar su invicto enfrentando a Miguel Corea en el cartel estelar de la cartelera que montó Bufalo Boxing la noche del sábado.

Ramiro Blanco, conocido más por su boxeo rápido que por su pegada, vio cómo Corea le alargaba la noche y su victoria número doce, aguantándole las descargas en el estómago y en la cara, pero el final llegó a punto de terminar el octavo asalto, cuando lo metió en problemas y el árbitro Horlam Altamirano dijo no más.

Examinando los números de Corea, uno piensa que recorrió mucho camino, pues más son sus 14 derrotas que sus 6 victorias. En realidad pareció un digno contrincante en los primeros minutos, en los que logró causar molestias y desajustes a Ramiro Blanco. Pero bajó del ring magullado y con su ceja derecha chorreándole sangre.

“No se entregó fácil. De alguna forma logró resistir. Pensé que su esquina no lo mandaría a salir. Sin embargo demostró gran corazón”, dijo Blanco, que recibió los aplausos del público en la Plaza de Artesanías del Puerto Salvador Allende.

En la semiestelar Marcio Soza noqueó a Rafael Castillo en el último round, un deleite para la retina por su desenlace.

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