La difícil decisión de dejar de fumar

Hoy, hace veintiséis años que recuerdo muy bien la toma de mi decisión, dije: hasta aquí, no más. Yo puedo más que vos, le dije al cigarrillo, yo soy más fuerte y más grande que vos, cada día que iba pasando me sentía más fuerte, más rica en motivaciones, en saberme capaz de elevarme a las alturas.

Recuerdo el día en que tomé la decisión firme de dejar de fumar. Esto fue un proceso desde que pensé en que debía hacerlo, pero el solo pensar que no iba a seguir disfrutándolo, me entraban temores mezclados con la ansiedad propia que genera toda gran decisión.

Empecé a prepararme en un promedio de tres meses, pensando cuál sería el plan a seguir, miré mi piel y estaba  marchita, amarillenta y sin lustro, opaca como cuando se apaga el sol y quedamos a media luz. Había una agonía dentro de mí, pues me desesperaba cada vez más por consumir el tabaco y llegué a fumar hasta dos cajetillas al día. Los labios se me reventaban del calor, me apenaba reír, pues mi dentadura blanca era cada vez menos.

Removía mis pensamientos entre seguir así o tomar una firme decisión. Encontré que dentro de mí siempre había hallado brillantes ideas y que esta tendría que ser igual: Abrir mis alas y ser libre y no ser más esclava del vicio.

Sabía que lo podía hacer, solo que me faltaba una buena razón para hacerlo la cual era mi vida y la de mi hijo, pues él estaba afectado por el humo que consumía y, médicamente así fue diagnosticado.

Hoy, hace veintiséis años que recuerdo muy bien la toma de mi decisión, dije: hasta aquí, no más. Yo puedo más que vos, le dije al cigarrillo, yo soy más fuerte y más grande que vos, cada día que iba pasando me sentía más fuerte, más rica en motivaciones, en saberme capaz de elevarme a las alturas.
Como yo, usted también es invencible cuando dejamos que aflore la fuerza de la voluntad. He podido asistir a cuantos pacientes vienen a consulta, al tratamiento para vencer la adición a cualquier droga, persona o comportamientos.

Gozo de muy buena salud y recuperé lo que estaba dañado, sobre todo el amor a la vida. Confiar en Dios ha sido mi refugio, que Él les bendiga mientras yo les sigo amando. Que viva la vida sin esclavitud.

Les espero en mi correo lediagutierrez@gmail.com

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