El nuevo proyecto de banda ancha

Año con año el Foro Económico Mundial publica el Índice de Competitividad Global, en el que se analiza a 140 países en tres categorías que son Requerimientos Básicos, Multiplicadores de Eficiencias y Factores de Innovación y Sofisticación que incluyen un total de 12 pilares.

Año con año el Foro Económico Mundial publica el Índice de Competitividad Global, en el que se analiza a 140 países en tres categorías que son Requerimientos Básicos, Multiplicadores de Eficiencias y Factores de Innovación y Sofisticación que incluyen un total de 12 pilares.

En la categoría de Multiplicadores de Eficiencia se evalúan seis pilares, siendo uno de estos la Preparación Tecnológica que tienen los países. Este pilar mide a su vez la disponibilidad del país a las últimas tecnologías, la absorción tecnológica a nivel empresarial, la inversión extranjera directa y la transferencia tecnológica, el porcentaje de población que usa internet, las suscripciones de internet de banda ancha fija, el ancho de banda del internet internacional y las suscripciones de banda ancha para teléfonos celulares.

Nicaragua a nivel mundial ocupa el lugar 124 en esta área lo que nos coloca por encima solamente de 16 de las economías que son evaluadas. En el caso particular de las suscripciones de banda ancha para teléfonos celulares ocupamos el lugar 133, siendo esta la posición más baja dentro de esta categoría.

Atendiendo esta situación, el pasado 3 de marzo la Asamblea Nacional aprobó el Programa de Banda Ancha, auspiciado por el Banco Interamericano de Desarrollo y Corea del Sur por un monto de 50 millones de dólares.

Esta operación consiste en contribuir a la reducción de la brecha digital entre Nicaragua y el resto de países de América Latina y la OCDE a través del despliegue de una red de transporte, que favorezca la competencia efectiva y la reducción de precios, de tal forma que se promueva la inclusión social y la productividad.

Esto es un primer paso muy importante en la dirección correcta. Nicaragua hoy tiene más teléfonos celulares que habitantes. Ya son más de siete millones de teléfonos celulares en el mercado. Sin embargo, solamente el 16 por ciento de la población usa internet, siendo el país de la región menos conectado. Costa Rica es el país con mayor conectividad con el 47 por ciento de su población con acceso internet. De hecho el acceso al internet en la región sigue siendo para la gente que tiene más poder adquisitivo.

La velocidad a la que vamos incorporando las nuevas tecnologías es un factor determinante para impulsar el crecimiento económico del país.

También ya estamos dando pasos para reducir los tiempos, para reducir los costos a través del uso de la tecnología.

Pero en la medida en que hacemos las tecnologías más inclusivas también se convierten en un factor relevante para ofrecer nuevas alternativas de aprendizaje a los usuarios y en especial a los que no tienen acceso a una mejor educación.

No es lo mismo la educación que brinda un colegio donde los profesores no tienen acceso a internet, en donde los niños no tienen acceso a una computadora, en donde se sigue educando con el método de aprender de memoria, que es la metodología del siglo pasado, en comparación con la educación de un colegio que tiene acceso a la tecnología lo que te abre las oportunidades a un mundo completamente distinto.

Por eso decimos que tener acceso a banda ancha en todo el país es un primer paso en la dirección correcta, sin embargo, no es suficiente. Tenemos que asegurar que le demos valor a la banda ancha. Ese es el segundo paso hacia donde nos tenemos que dirigir.

Hay países que tienen banda ancha y eso no significa que ya obtuvieron el resultado que se ha buscado. Sus dividendos digitales todavía no llegan.

Tanto desde el Estado como desde el sector privado tenemos que trabajar en crear ese valor a este esfuerzo de inversión que se está haciendo.

Tenemos que apostar a la asociación público-privada que permita no solo llevar la banda ancha a todo el país, sino también ver cómo se utiliza de manera efectiva. El Estado no debe competir con el sector privado, sino que tenemos que complementarnos el uno con el otro.

Por el otro lado hay que desarrollar una regulación que sea eficaz en encontrar el equilibrio entre promocionar el uso del internet sin llegar a ser una barrera al esfuerzo privado.
Es por ello que desde Cosep, con esa visión, estaremos acompañando en este proceso al BID, a Corea y a Telcor para ir obteniendo las respuestas que el país necesita en materia de competitividad global e inclusión social.

El autor es presidente del Cosep.

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