Antonio Colinas rescata su pasado en “Memorias del estanque”

El poeta, traductor y ensayista español Antonio Colinas nunca ha separado vida y literatura y después de publicar 70 libros, traducir o recibir galardones ha decidido rescatar su pasado en "Memorias del estanque", una biografía inusual, una mezcla de narración, ensayos, historia y poesía.

ANTONIO COLINAS. LA PRENSA/EFE

El poeta, traductor y ensayista español Antonio Colinas nunca ha separado vida y literatura y después de publicar 70 libros, traducir o recibir galardones ha decidido rescatar su pasado en «Memorias del estanque», una biografía inusual, una mezcla de narración, ensayos, historia y poesía.

Un libro cargado de verdad, simbolismo y profundidad, publicado por Siruela, que se construye sobre tres pilares: la vida, la obra y el conocimiento.

«En el libro también está la idea que yo tengo de la realidad, sobre todo, a través del diálogo con otras culturas, como es el Mediterráneo de las dos orillas y de Extremo Oriente», explicóçColinas, Premio Nacional de la Crítica y Premio Nacional de Literatura en España, además de premio Nacional de Traducción en Italia.

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Y es que «Memorias del estanque» llega cuando el poeta ha cumplido 70 años, un momento en el que decide mirarse en el agua de un estanque, «no como Narciso» -advierte-, si no todo lo contrario: «Para hacerle preguntas que me tenía que hacer, cómo cuándo surgió la llamada poética, por qué me fui a Italia y me quedé cuatro años, cuando iba para seis meses, o por qué no me quedé en Ibiza, o por qué me hice escritor, entre otras muchas cosas».

Un libro donde Colinas, amante de la filosofía y el psicoanálisis jungiano, desciende a lo más profundo de su inconsciente y se desnuda, por primera vez, mostrando hechos de su vida personal; aunque eso sí, el lector si busca chismorreo o ajustes de cuentas con el mundillo académico o literario no lo encontrará.

«Es un libro que pone de una manera clara lo que siempre he defendido: la unión de vida, literatura y conocimiento -argumenta-. Cuento cosas que nunca había contado y hay mucha variedad de géneros».

«También incluyo algunos poemas inéditos -continúa- que escribí cuando me faltaban algunas palabras de la prosa y se cierra con algunos aforismos que son un complemento a lo que son propiamente las memorias. Se abre con la infancia y los ríos y se cierra con mis territorios, que son también los ríos».

«Yo fui un niño muerto. El agua me devolvió a la vida. Ardía el aire de agosto y ardía mi cuerpo a causa de la fiebre…»

Así comienzan estas «Memorias del estanque» por donde pasa la primera separación con la familia, su viaje con 15 años a Córdoba, retratos y anécdotas de personajes, como el encuentro del autor con Pablo Neruda, los días anteriores a la muerte de Vicente Aleixanxdre y su funeral o los maestros María Zambrano o Juan Ramón Jiménez.

París, en el otoño del 68, Londres, el Madrid del Café Gijón, y su encuentro con un joven Umbral que era crítico de poesía; los primeros años en Ibiza a finales de los setenta y primeros de los ochenta, el contacto con los escritores, Italia, el arte, la música o el cine, son algunos de los otros elementos que se abrochan en este libro que puede servir también al lector de guía de formación.

Toda una vida, que a su repaso, ha provocado en al autor momentos de zozobra, porque el viaje ha sido profundo, dice.. «He viajo a lugares que estaban muy escondidos», añade este poeta que se declara «universalista».

«Soy universalista frente al termino mundialistay me declaro habitante de este planeta, en el que estamos todos unidos por la cultura y el humanismo. Eso es lo que hay que utilizar porque este mundialismo está creando una sociedad anestesiada y atomizada. «Hay que diferenciar al universalista frente al mundialista», asevera el autor de «Sepulcro en Tarquinia».

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