México se abre a la marihuana medicinal

México da un golpe de timón a su política antidrogas y su presidente, Enrique Peña Nieto, al Senado dos reformas para legalizar la marihuana medicinal y aumentar la cantidad de gramos permitidos para el consumo personal.

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Una joven fuma un cigarro de marihuana en Ciudad de México. El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, propuso autorizar el uso, registro e importación de medicamentos elaborados con marihuana. LA PRENSA/EFE

México, uno de los países más golpeados por el narcotráfico en el mundo, dio este jueves un golpe de timón a su política antidrogas al enviar su presidente, Enrique Peña Nieto, al Senado dos reformas para legalizar la marihuana medicinal y aumentar la cantidad de gramos permitidos para el consumo personal.

Con este anuncio, lanzado por Peña Nieto en la Secretaría de Salud, rodeado de parte de su Ejecutivo, gobernadores y destacados miembros de la sociedad civil, México cerró un debate nacional convocado por su Gobierno sobre el uso del cannabis que coleaba desde los últimos meses de 2015.

La discusión arrancó con la aprobación en 2015 del suministro de derivados de la marihuana para varios niños enfermos y un fallo histórico de la Suprema Corte emitido en noviembre pasado y que permitió a cuatro ciudadanos cultivar y consumir el producto con fines recreativos.

“Este mismo día firmaré y enviaré al Congreso de la Unión, específicamente al Senado de la República, una iniciativa de reforma a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal”, explicó el mandatario.

MEDICAMENTOS

De aprobarse, esas reformas legales autorizarán los medicamentos elaborados a base de marihuana o de sus activos, y su importación y registro, siempre bajo “estrictos controles sanitarios”, así como la investigación clínica de la marihuana, reveló.

También supondrán el fin del viacrucis de miles de enfermos que mejorarían su calidad de vida con el consumo de derivados del cannabis.

Es el caso de Grace Elizalde, la niña que abrió a México al uso de la marihuana con fines terapéuticos tras una ardua batalla judicial de sus padres, quienes lograron que las autoridades les permitieran importar una medicina con cannabidiol.

Presente en el acto presidencial, su padre, Raúl Elizalde, recordó que desde que inició el tratamiento, hace unos cinco meses, Grace ha visto reducir en el 80 por ciento la intensidad y frecuencia de los 400 ataques epilépticos que padecía a diario.

“Es un gran ejercicio de justicia” y aunque “no es el final de la carrera”, es “un paso muy importante”, dijo satisfecho.

AUMENTO DE CANTIDAD

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La otra gran medida propuesta por Peña Nieto fue el aumento de la cantidad de marihuana permitida para consumo propio, de los 5 gramos actualmente permitidos a los 28 gramos que contemplan los “estándares internacionales”.

“Esto quiere decir que se dejará de criminalizar el consumo” y permitirá liberar a los consumidores presos o sujetos a proceso penal por haber portado cantidades inferiores a 28 gramos y que cumplen “condenas auténticamente desproporcionadas”, anticipó.

Datos oficiales indican que el 60 por ciento de los presos en cárceles federales mexicanas está allí por delitos contra la salud (narcotráfico), una cifra que sube al 80 por ciento entre las mujeres.

Peña Nieto ahondó en la necesidad de concebir las drogas desde la “prevención, la salud y los derechos humanos”, un enfoque que ya defendió esta semana en la Cumbre de las Drogas celebrada en las Naciones Unidas, donde instó a dejar atrás el prohibicionismo.

GOLPE A NARCOS

Este jueves dejó claro que para el Ejecutivo que encabeza, la guerra contra las drogas que ha predominado a nivel internacional ha tenido poco alcance y varias limitaciones.

De acuerdo con un informe de 2016 del Senado, los cárteles reciben entre 1,000 y 2,000 millones de dólares anuales por la venta de marihuana mexicana en Estados Unidos, y si se legalizara la planta con fines recreativos en México las ganancias de los grupos criminales se reducirían hasta en 26 por ciento.

El secretario de Salud, José Narro, remarcó que estas reformas no implicarán bajar la guardia ante el narcotráfico, ni tampoco “aflojar el combate” contra las adicciones. Precisamente, este miércoles anunció una gran campaña para luchar contra el número de adictos en México.

El rector de la Universidad de Guadalajara, Tonatiuh Bravo, recordó que el riesgo de volverse adicto con la marihuana es para el 9 por ciento de los consumidores, frente al 15 por ciento de los usuarios de alcohol y al 32 por ciento de los fumadores de tabaco.

Recordó que 23 estados de Estados Unidos han aprobado el uso de la marihuana para fines medicinales, cuatro más, incluida la capital, la han autorizado con fines recreativos, y en otros cinco estados se está definiendo su reglamentación.

Además, en Chile, Colombia, Guatemala, Jamaica, Argentina y Uruguay se «han dado pasos importantes o se encuentran trabajando en la regulación y cultivo del cannabis», zanjó.

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