Román González venció con contundencia a un Arroyo evasivo

El tricampeón mundial nicaragüense, Román "Chocolatito" González superó por decisión unánime al boricua McWilliams Arroyo, ayer el Forum de Inglewood, California.

Román «Chocolatito» González tuvo que llegar a 12 rounds con McWilliams Arroyo. LA PRENSA/ AP/ Mark J. Terrill

Anoche los cañones del bombardero no hicieron la explosión final, Román “Chocolatito” González descargó su golpeo ante una pera loca llamada McWilliams Arroyo, que soportó su calvario con orgullo, pero enfrió el combate y al terminar todo fue una balanza vinculada por completo al nicaragüense. Los tres jueces del combate marcaron como se esperaba una decisión abultada (uno 120-108 y dos 119-109).

Las tribunas del Forum casi no vibraron y fue por el tipo de boxeo que presentó arroyo, quien desde que se dio cuenta en el tercer asalto que “Chocolatito” pegaba con fortaleza y combinaba con precisión, decidió salir a la sobrevivencia, enfriando las acciones.

Permitan hacer una analogía, el oponente de Román fue duro de matar, se encargó de congelar el combate como un témpano de hielo, que jamás se derritió por completo. Tuvo piernas pero le faltó valentía, jamás iba a conseguir un triunfo peleando a las escondidas.

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EL INICIO DEL COMBATE

En los primeros 30 segundos de la pelea ambos peleadores salieron pensativos, luego buscaban adueñarse del centro del ring. En el segundo asalto cambió el panorama, Arroyo se mostró agresivo, pero Román calmó la situación y tomó el control, una derecha arriba del rostro e izquierda al hígado retrocedieron al boricua.

Luego llegó la izquierda a la quijada y tembló Arroyo, posteriormente el tercero parecía la antesala del nocaut, un magistral ataque de Román brindaba una pauta del nocaut, pero no ocurrió.

ARROYO SE ESCAPÓ

Después en el cuarto episodio, Arroyo perdió la suela de su zapato, ¿llegaría el nocaut? Nada. Volvió a acorralar “Chocolatito” a Arroyo, no obstante el guion del nocaut no estuvo presente, el boricua inteligentemente ya había decidido terminar vivo.

De ahí en adelante no hubo ninguna alteración, los nervios no se pusieron de punta, más que en algunos asaltos como el sexto, séptimo, el décimo y el final del combate, aunque eran lapsos muy cortos. El desenlace estaba escrito en los 12 rounds.

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Todavía el “Chocolatito” trató de ripostar con contundencia en el 12, sabiendo que tenía el combate en la bolsa, pero quería impresionar a los 15 mil fanáticos albergados en el Forum, trató y trató y no lo logró, se vio más lento que Arroyo y sin la posibilidad de impresionar.

En algún momento todos queríamos que no apareciera otro Katsunari Takaya, rival japonés al cual Román golpeó con contundencia y nunca cayó, Arroyo tampoco, logró vivir ante la calidad de González, pero seguramente nadie más querrá volver a verlo.

Anoche el mejor del mundo se enfrentó ante una piedra hecha a martillazos, le ganó fácilmente, aunque pagó el hecho de haberse encontrado con alguien duro de matar.

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