Reynaldo Ruiz: “A la gente le encanta la vulgaridad”

Reynaldo Ruiz se convirtió en uno de los personajes más populares de Nicaragua y sus problemas familiares y de salud lo llevaron al borde de la muerte. Lea la entrevista para conocer más sobre el polémico comediante de INN.

Reynaldo Ruiz trabaja desde que tiene ocho años. Emigró hacia Costa Rica junto con su familia para buscar mejores condiciones económicas, sin embargo al regresar vivió en los asentamientos del Mercado Oriental. Trabajó en las calles vendiendo cereales, cuidando carros y cargando quintales de granos y demás en el mercado.

No obstante un día lo despidieron y la necesidad lo llevó a buscar qué hacer: así es como decidió buscar oportunidad como locutor en algunas radios. Y en una de ellas, en 1995, conoció a José Ramón Quintanilla, o JR, su actual socio en el programa de comedia International News Network, el cual al principio fue criticado por hacer chistes machistas, homofóbicos y hasta xenofóbicos en contra de los costarricenses, lo que llevó a que su entrada fuera prohibida recientemente en el país vecino.

En esta entrevista Reynaldo Ruiz habla sobre los altibajos de su vida: la violencia que sufrió durante su infancia, las situaciones personales y de salud que lo llevaron al borde de la muerte, los problemas que tiene con el alcohol, la timidez que desde niño le ha caracterizado y de la nueva etapa de su vida, en la que quiere reparar sus errores del pasado.

¿Cómo se entera Reynaldo Ruiz de que tiene habilidad para hacer reír?
Yo no me lo creo todavía. De hecho no me considero comediante. Soy una reacción a una acción: la acción es la necesidad y yo soy la reacción, tratando de buscar comida.

¿Tenía problemas económicos?
Toda la vida los he tenido. Mi mamá dijo que teníamos que aprender a trabajar para que fuéramos alguien en la vida, para que no nos humillaran.

¿Por qué se fue a Costa Rica?
En los ochenta mi mamá se fue de Nicaragua buscando una mejor vida. Supuestamente iba para Australia, pero se enamoró en Costa Rica y allá se quedó. Nos quedamos de refugiados y luego regresamos.

¿Cómo fue el regreso?
Vine al asentamiento del Mercado Oriental. Yo fui criado en Costa Rica y me dan un gran golpe, un cambio en mi vida, que me tiran en un asentamiento en el que no hay agua, se hacen necesidades en un excusado lleno de cucarachas… Eso para mí era horrorífico, pero me terminó gustando más todavía, porque cuando uno está en la necesidad aprecia más el arroz con frijoles que un filete. Me dijeron que tenía que trabajar y empecé desde los ocho años en las calles, cuidando carros, vendiendo helados, recogía latas para comer, mi mamá nos mandaba a vender pinolillo, horchata y cebada a las calles y después me voy al Mercado Oriental a vender plátanos y después quise ser algo mejor y me fui a cargar quintales. Grandes recuerdos de mi vida los tengo de cuando trabajé en el Mercado Oriental.

¿Cuándo estaba pequeño usted qué quería ser?
Cuando yo estaba pequeño, como viví una infancia de mucha violencia por parte de mi madre, decía que quería ser famoso para irme de ahí, pero siempre fui el tímido, el callado, el tonto del grupo. En una etapa de mi vida mi mamá pensó que yo era gay. Y mi padrastro decía: “Yo no quiero que él se junte con mis hijos porque él es muy gay”. En secundaria un amigo me enseñó a sentarme como hombre. Todas las tardes practicaba.

¿Y cómo pasa de niño tímido a comediante y locutor de radio?
La necesidad, que es la madre de las invenciones. Mis hijos…

¿A qué edad tuvo a su primer hijo?
A los 17 años.

¿Ya trabajaba en radio?
Sí.

¿Y cómo conoció a JR?
Un muchacho llegaba a la radio donde yo trabajaba en el 96, pagaba espacios y un día sentado lo saludé, me pidió que le grabara unos comerciales. Años después lo volví a ver en una fiesta. Y ahí comenzamos a platicar.

¿Qué tan difícil es hacer comedia en Nicaragua?
Imposible. Porque lo que la gente no sabe que como no hay apoyo en este país, por los patrocinadores, te toca hacerlo todo con las uñas. Crear un programa de televisión y todo lo que se agarra es para pagar nada más, por amor al arte. Y nosotros tenemos que trabajar de otras cosas para buscar cómo sobrevivir. Al final sos un famoso sin dinero, cualquier artista te lo va a decir.

¿De qué más vive usted?
Hacemos otras cositas. Comerciales de televisión… ¿Sabés qué es lo que sí nos da a nosotros? Los shows que hacemos en vivo. Eso es lo que nos da.

¿Más que la televisión?
Sí. Pero la televisión nos proyecta. Nos da a conocer en otros países. Y me he topado unos retos muy difíciles. La primera vez que me subí a un escenario venezolano no di una sola risa.

¿Es más difícil la comedia internacional?
Es diferente… Por eso la gente dice “ya no dan risa estos majes”, porque lo que estamos haciendo muchas veces es para YouTube y los videos son más para que nos entiendan todos. Los de antes eran para Nicaragua o para nicaragüenses que vivían fuera.

¿Ha sido víctima de burlas, racismo, xenofobia en los países que ha visitado?
Una vez me topé con una venezolana que me dijo: “Aquí no tienes muchas oportunidades de salir adelante por tu color de piel, por tu estatura, (y porque) eres centroamericano”.

¿Y los conflictos que ha tenido con Costa Rica? Que no lo dejaron entrar por ejemplo…
Esos son unos racistas. El racismo en Costa Rica es grande. Hay gente en Costa Rica muy linda que nosotros conocemos. Tenemos muchos amigos ticos, pero el racismo el grande, es un país que tiene mucho resentimiento por la inmigración que llega ahí. Dicen que yo fui muy vulgar y grosero.

En los inicios del programa usted hacía muchos chistes sobre los costarricenses…
¿Que los chistes cotidianos en las calles los haga todo mundo en burla hacia los nicaragüenses eso no es grosero? Que yo ofendí a las madres y a las mujeres, probablemente tienen razón, me equivoqué. ¿Pero no ofenden a las madres nicaragüenses los racistas de Costa Rica? ¿A las mujeres? Que la ponen como una mona, una india, como un simio.

¿Usted en Costa Rica escuchó esos comentarios?
Y los sigo escuchando hasta la fecha de hoy en videos y fotos. Si te metés a internet y buscás “ticos contra nicas”, vas a encontrarte una gama grande de videos, comentarios en contra de los nicaragüenses… pero no son todos los ticos. El malo es el que hace la bulla.

¿Lo hizo como defensa entonces?
Bueno, estaba molesto. Caí en el juego de ellos. Ahora no me interesa ni buscar pleitos ni contestar.

En un video que publicó después dijo que recibió correos con amenazas…
Miles de correos, miles de mensajes. Eso era diario. Un rencor horrible.

¿Y qué le decían?
Que me iban a matar, que me iban a asesinar. Y después el Gobierno de Costa Rica se contactó conmigo para decirme que no querían que fuera porque me iban a matar. Que me iban a rafaguear, que iban a esperar a que yo saliera. Que se iba a infiltrar gente en el show.

¿Sigue recibiendo amenazas?
Lo que yo hice en mis redes fue bloquear a Costa Rica. Bloqueé el país completo. Ese acoso la última vez me siguió durante tres años.

¿Le pasa también a JR o solo a usted?
A los dos.

 

Me decía al principio que usted era callado… ¿Cómo fue superar eso para hacer este tipo de shows en televisión y en vivo?
No tenés idea… Pasé dos años que no quería subirme al escenario. Decía: ¿Por qué me metí a esto? Me daba sueño, me daban ganas de orinar, no quería subirme, me daba nervios. Y me sigue dando. Eso no se supera nunca.

¿Aún es tímido entonces?
Todavía. No me gusta hablar mucho, no me gusta ser el centro de atención en una fiesta, no voy a fiestas. A veces la gente me ve en las calles y yo estoy calladito; creen que soy arrogante porque no sonrío y la verdad es que soy callado. Muy, muy, muy, muy callado.

¿Y qué tanto hay de ese Reynaldo en sus personajes?
Cada personaje tiene que llevar una pizca tuya. Es ese algo que tenés ahí guardado que no utilizás. Enrique Flores soy yo, un poquito, cuando estoy molesto, pero no se lo grito al mundo; Julito es el niño que siempre quise ser: con mucho carácter, con mucha confianza. Reynaldo es muy poco en los personajes, yo soy muy diferente. Ni siquiera soy cómico, no doy risa.

Reynaldo Ruiz. LA PRENSA/Manuel Esquivel.
Reynaldo Ruiz. LA PRENSA/Manuel Esquivel.

¿Recurre mucho a sus personajes?
Para entrevistas… Por ejemplo, cuando me piden fotos en la calle a mí me da pena, me da vergüenza. Yo más bien le agradezco a la gente porque me toma en cuenta. Cuando me mirés con cara de arrogante es que estoy triste o tengo problemas, como toda la gente.

¿Es real la autoburla en los show?
Completamente real. Siempre para que la gente se ría. Yo hablaba de cómo la mamá nicaragüense le pega a los hijos y en realidad yo estaba relatando mi vida de cómo era golpeado. Y la gente se reía.

¿La comedia es un escape?
A veces yo hago reír a la gente y ando triste por dentro. Pero es una manera de dar a las demás personas lo que nosotros a veces no recibimos. No te voy a decir que ando triste toda la vida, pero no siempre andamos ahí felices.

Al principio ustedes hacían comedia bastante vulgar y sexista…
Grosera, completamente negra. Y la gente lo pide y lo quiere. A la gente le gusta eso. Le encanta la vulgaridad. Pero nosotros decidimos cambiar por los niños, porque no sabíamos que nos iban a seguir tantos niños y aparte porque hay que ir cambiando.

Sí. Hubo mucho cambio…
No podemos quedarnos con lo mismo de siempre. Ahorita venimos un poquito más atrevidos en el 8, pero no, no venimos con vulgaridades. Un humor un poquito más fuerte.

¿Varía el humor dependiendo del canal en el que están?
Ni un canal nos ha puesto restricciones. Ni uno. Yo no sé por qué, pero deberían… Eso sí, cuando hice los videos de los ticos estaba en el Canal 4 y me pegaron una halada de chaqueta que no tenés idea. De hecho nosotros nos ponemos nuestras propias restricciones. Yo diario recibo comentarios en el inbox: “Vulgareen a los ticos, vulgareen a los ticos, vulgareen a los ticos” y no lo voy a hacer.

Y chistes machistas también hubo…
Muchos en su momento. De gays también.

Leí que tuvieron un problema con ellos.
Ellos tuvieron problemas, nosotros estamos tranquilos. Nosotros nos reímos de todo el mundo, pero no de la gente. No nos estábamos burlando de los gays. Incluso, si lo ves bien, más bien te da a entender que ser gay te hace alegre. Que es ventajoso ser gay. Yo creo que ser gay debe ser bueno.

Se escucharon rumores de que usted era gay…
La gente piensa que soy gay. Tengo muchos amigos gay, he dormido con amigos gay. Yo antes iba a discotecas gay y me encantan.

¿No es homofóbico?
En lo más mínimo. No me voy a ofender. No me voy a pelear con alguien por política, por religión o por orientación sexual.

El programa tuvo una transición… pero usted también cambió mucho
Sí. He cambiado mucho.

¿Por qué?
Los golpes de la vida, los errores, las metidas de pata. Yo ya me estoy volviendo un viejo. Tengo como setenta años en vagancia. Hace unos meses tenía tres caminos en esta vida y uno de ellos era morirme. Y decidí cambiar. Ya no podía seguir con ese rumbo en la vida, porque quiero cambiar, quiero hacer algo bueno.

¿Qué iba a llevarlo a la muerte?
Los errores que he cometido han sido demasiado garrafales. Lo más que me queda es tratar de repararlo uno por uno hasta tener una vida tranquila, en paz y en armonía. Lo que más quiero es darle una vida digna a mis hijos.

¿Cómo se lleva con sus hijos?
Los amo a mis bebés.

¿Cuántos son?
Varios. Yo lo que sé es que no quiero llegar a tanto como mi papá.

¿Más de diez?
No, no… Son pocos.

¿Y se lleva bien con ellos?
Sí, sí. Con quien no me llevo bien es con las mamás. No los veo a todos, pero estoy tratando de solucionar esos problemas.

Uno de los grandes cambios también fue su aspecto ¿fue cuestión de estética?
Me estaba muriendo. Estaba ciego. Una vez pasé 15 días ciego. No miraba nada. Después de varios chequeos tenía cinco factores de riesgo de paro cardíaco. O me moría o me moría. Y decidí operarme.

¿En qué momento sintió que tocó fondo?
No siento que he salido del fondo, todavía estoy luchando. Creo que una de las luchas que yo tengo es el alcohol. Es el alcohol quien no me ha dejado seguir adelante. El alcohol es el que no me ha dejado acercarme o como debería hacerlo a Dios.

¿Ha buscado ayuda?
Estoy tratando, cada vez tomo menos.

¿Pertenece a alguna religión?
Ahora mismo estoy visitando mucho la Iglesia evangélica. Estoy tratando de buscarla más.

¿Por qué?
Porque uno de mis vacíos que yo toda la vida sentí no sabía cómo se llenaba. Y Dios es el único que puede llenar esos vacíos.

¿Qué tanto queda del Reynaldo que empezó haciendo los programas?
El mismo completamente. Hablo con mis mismos amigos, siempre visito los barrios donde he vivido, siempre sigo inseguro. Sigo siendo pobre.

¿Y su situación económica no ha mejorado?
Con tantos hijos es imposible eso.

¿Cuáles son sus planes?
Seguir triunfando internacionalmente. Tratar de cambiar al mundo.

 

Plano personal

Reynaldo Ruiz nació en Nicaragua el 21 de mayo de 1979.

Dice que es el séptimo hijo por parte de mamá y el número 40 por parte de papá.

Admite que lo primero que hace al levantarse es orar.

Lleva tres años casado y dice que ahora es fiel. Corre si ve a una mujer.

Le gusta la música clásica: Liberace, Mozart, Beethoven; también el country
y el rock. Sus cantantes favoritos son Don Omar, Ricky Martin y Robi Draco Rosa.

Es evangélico.

Asegura que le encanta el cine y que podría ver unas 40 películas diarias.

Le gusta la comida colombiana, especialmente un platillo llamado sancocho de costilla.

Ha compuesto algunas canciones; dice que no puede tocar ningún instrumento, pero que hace pistas con su garganta.

Según dice, siempre se le olvida su cumpleaños, su esposa o Facebook se lo recuerdan todos los años.

Trabajó vendiendo en las calles desde los 8 años.

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