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La sostenibilidad de Nicaragua

Cuando uno evalúa las perspectivas de medio-largo plazo de Nicaragua, no puede menos que experimentar un sentimiento de alarma. La pérdida de cobertura forestal entre 2001 y 2014 alcanzó las 920.3 miles de hectáreas, y el 70.5 por ciento de dicha pérdida ocurrió en el Atlántico Norte y Sur del país, esto es en los denominados nuevos frentes de avance de la frontera agrícola.

Cuando uno evalúa las perspectivas de medio-largo plazo de Nicaragua, no puede menos que experimentar un sentimiento de alarma. La pérdida de cobertura forestal entre 2001 y 2014 alcanzó las 920.3 miles de hectáreas, y el 70.5 por ciento de dicha pérdida ocurrió en el Atlántico Norte y Sur del país, esto es en los denominados nuevos frentes de avance de la frontera agrícola.

Puede apreciarse además que, en un par de décadas más, la cobertura forestal remanente en esas regiones habrá desaparecido.

Asimismo, resulta notorio que el grueso de dicha pérdida de cobertura forestal se produjo en el periodo reciente de auge de la ganadería —una ganadería de carácter extensivo—, estimulado por el boom de la matanza de ganado y la exportación de carne.

El deterioro de las cuencas hidrográficas, debido a la pérdida de cobertura forestal, se traduce en una elevada pérdida de biodiversidad y en grados de erosión del suelo que van de moderada a severa. Al desaparecer la cobertura forestal, los suelos se compactan, reduciéndose la infiltración y la recarga del manto freático y las fuentes de agua superficial, mientras aumenta la escorrentía y la sedimentación.

En la región del Pacífico, en donde se concentra la mayor parte de la población, la mayor parte del agua se extrae de acuíferos subterráneos que se ven sujetos a niveles de estrés cada vez más altos, debido a la sobreextracción, las sequías recurrentes, y la deforestación e impermeabilización de los puntos o áreas de recarga.

Esto pone en cuestión la disponibilidad futura de agua, frente a la creciente demanda por la misma que provendrá del crecimiento de la población y de las necesidades derivadas del incremento de las áreas bajo riego y demás usos.

En términos de sostenibilidad socio-económica, las próximas dos décadas representarán el periodo de tránsito a la fase avanzada del envejecimiento de la población. Esto requerirá promover un proceso de transformación de la estructura de la producción, las exportaciones y el empleo, de manera que se promuevan e implanten nuevas actividades dinámicas, de creciente productividad, que generen porcentajes cada vez más elevados del empleo.

En tanto la productividad media de la economía es una media ponderada, al crecer el porcentaje del empleo generado por actividades de creciente productividad, ello deberá traducirse en un incremento sistemático de la productividad media, a lo largo del tiempo.

Esto resultará clave para enfrentar la fase del envejecimiento de la población, por cuanto esta es la única manera en que un número cada vez más reducido de personas en edades productivas será capaz de generar los (crecientes) recursos necesarios para sostenerse a sí mismas, incrementando su nivel de vida, y a la vez sostener niveles de vida dignos para el número creciente de adultos mayores.

Ello implicará modificar los rasgos del actual patrón de crecimiento sustentado en la explotación “minera” de los recursos fundamentales (suelo, bosques, agua, biodiversidad) que son el soporte natural de un desarrollo que pueda sostenerse a largo plazo.

Pero en Nicaragua está en entredicho la posibilidad misma de transitar del status de país de ingreso medio-bajo al de status de país de ingreso medio-alto, lo cual sería un requisito básico para poder arribar a la fase avanzada de envejecimiento en mejores condiciones.

Ello supondría que la fuerza de trabajo alcance un nivel de escolaridad al menos correspondiente a la enseñanza secundaria, la dotación de una infraestructura de muchísima mayor cobertura y calidad, y la presencia de instituciones públicas competentes.

Si el país no puede ni siquiera hacer el esfuerzo por lograr estos objetivos básicos, y si el análisis que hemos presentado es correcto, lo que ello implica es que Nicaragua arribará a la fase de envejecimiento, en 20 años más, en condiciones verdaderamente deplorables.

(*) Economista
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COMENTARIOS

  1. Guillermo Rocha
    Hace 6 años

    No veo que el gobierno este haciendo algo para reforestar o proteger las fuentes de agua. Podemos ver como la sequia ya esta golpeando muchos departamentos e incluso lugares en Managua. A ese ritmo, no se podra salir de la pobreza y en ese futuro veremos como los gobiernos pasados habran empeñado el futuro de Nicaragua para ellos mantenerse en el poder.

  2. Carlos
    Hace 6 años

    Buen articulo, el problema no es solo del gobierno sino de todos. Los campesinos han acribillado la tierra por decadas sembrando frijol y maiz, los ganaderos han masacrado los bosque con el zacate y los madereros has destruido los arboles sin sembrar nada…hay que terminar con todo esto y legislar el futuro y tambien usar al ejercito como guardianes ecologicos.

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