Amor entre ticos y nicas

Para muchos pareciera ser una ley no escrita: los ticos y los nicas se odian. Pero... ¿realmente es así, tan blanco y negro? Sepa lo que tienen que decir los datos, los expertos y los matrimonios entre costarricenses y nicaragüenses al respecto.

El costarricense William García se enamoró de la nicaragüense Jennifer Alguera y juntos llevan 16 años casados. Son un ejemplo de la unión entre ticos y nicas, y aquí cada uno viste el uniforme de la selección de futbol del país del otro. LA PRENSA/Uriel Molina.

El costarricense William García se enamoró de la nicaragüense Jennifer Alguera y juntos llevan 16 años de casados. Son un ejemplo de la unión entre ticos y nicas, y aquí cada uno viste el uniforme de la selección de futbol del país del otro. LA PRENSA/Uriel Molina.

Para gustos los colores y para este matrimonio: dos gallopintos. Gunter Flores, nicaragüense, prefiere la fusión de cereales con frijol rojo y quizás acompañada por crema y tortilla. “¡Ah, es que a él le gusta simple!”, exclama risueña su esposa, la costarricense Mariela Montero. “Yo lo como con culantrito, chile dulce, salsa Lizano ¡y ojalá con frijoles negros!” En julio cumplirán 19 años de casados pero antes “jalaron” por siete. Repartieron ese cuarto de siglo entre los dos países y ello le permite a Gunter aseverar: “Con el tema de las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua nadie nos va a meter gato por liebre. Nosotros sabemos realmente cómo es”.

El caso de la pareja William García y Jennifer Alguera es similar, pero aquí el tico es él y ella la nica. En 16 años de casados pelearon por todo excepto por sus nacionalidades, asegura William, y añade: “Costa Rica y Nicaragua están muy cerca. No entiendo a veces por qué tanto debate. Si yo fuera ruso y mi esposa japonesa quizá habría un poco más de complicaciones por las nacionalidades, pero Centroamérica es como un gran país. Estas diferencias que nos hemos formado son una idiotez, con el perdón de ustedes”.

Juntos, Gunter, Mariela, William y Jennifer, reúnen 175 años de experiencia de vivir entre Costa Rica y Nicaragua, y aquí hablan de sus vidas en “pareja híbrida” (en lo que a pasaportes se refiere) y valoran las similitudes y diferencias entre ticos y nicas.

Gunter Flores, nicaragüense, lleva más de 25 años de conocer a Mariela Montero, la tica de su vida. LA PRENSA/Manuel Esquivel.
Gunter Flores, nicaragüense, lleva más de 25 años de conocer a Mariela Montero, la tica de su vida. LA PRENSA/Manuel Esquivel.
PAÍSES QUE SE UNEN

Gunter Flores y Mariela Montero se casaron el 19 de julio de 1997. ¿Que por qué escogieron la fecha en que se conmemora el triunfo de la Revolución Popular Sandinista de 1979? “Fácil —dice mordazmente Mariela— ¡porque era feriado y queríamos asegurarnos que nuestros amigos nicas no faltasen!”

La boda fue en la iglesia de Loreto, en Pavas, San José. En la decoración de la recepción había vasijas de Masaya y ron Gran Reserva de Chichigalpa. La fiesta coronaba un noviazgo de siete años entre una tica y un nica. Y las mamás de cada uno tenían algo que decir al respecto.

Gunter se fue a Costa Rica en 1984 huyendo de la guerra y de un más que probable llamado al Servicio Militar Patriótico. Aterrizó en el barrio de Rohrmoser, al oeste de la capital tica, y afirma que jamás se sintió malquerido en su nuevo hogar. Hizo amigos rápidamente, entre ellos Mariela, cuya mejor amiga también era pinolera. Y cuando la madre de Mariela supo de la relación de su hija con Gunter, le dijo:

—¡Cuidado con ese niquiiilla! Cuidado con ese niquiiilla…

—¿Por qué? —le preguntó ella, extrañada.

—Porque si se casan él se la va a llevar a usted para allá. Escuche lo que le digo.

Dicho y hecho.

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Fueron novios por cinco años hasta que por razones familiares Gunter regresó a Nicaragua. Pasaron “dos años difíciles” más o menos alejados, pues solo se miraban una vez al mes, cuando él hacía la ruta Managua-Costa Rica, hasta que un día decidieron materializar algo que ya habían deseado antes: la vida juntos.

La mamá de Gunter, sin embargo, no quería que bajo circunstancia alguna su hijo se casase con una tica, porque como él mismo revela: “Ella era un poco racista”. Mariela lo interrumpe y suelta, con humor:

“¡Aaah, pero ahora sí me quiere porque como un hermano de Gunter se casó con una nica y están divorciados, vio que nada tenía que ver la nacionalidad!” (ambos se ríen).

La pareja hoy dirige una distribuidora propia de productos medicinales llamada Flores Montero SA y de su unión nacieron dos hijas: Cristina, de 18 años y Camilla, de 16.

Aparte de los pequeños traspiés con las mamás, el único en la familia que bromea por asuntos de nacionalidad es un hermano de Gunter. “Ante cualquier noticia que haga ruido en Costa Rica y Nicaragua —cuenta Mariela— corre hacia ella para exclamar: ‘¿Ideay cuñadita, qué pasó ahí?’ ¡Vieras cómo me exasperaba! Pero ahora trato de no hacerle mucho caso, porque así es en realidad todo esto: es en gran parte por los políticos y los medios de comunicación. Pero si usted va a Costa Rica y comienza a hablar con la gente, una por una, se da cuenta que no hay tal rencor hacia los nicas. Hacia nadie”.

Jennifer Alguera cuenta que su hijo mayor viaja por 22 días cada año a Costa Rica y viene "rematado con el idioma de su otro país. Nosotros lo molestamos diciéndole: ¡Ideay mae! ¿Qué le pasó mae?". LA PRENSA/Uriel Molina.
Jennifer Alguera cuenta que su hijo mayor viaja por 22 días cada año a Costa Rica y viene «rematado con el idioma de su otro país. Nosotros lo molestamos diciéndole: ¡Ideay mae! ¿Qué le pasó mae?». LA PRENSA/Uriel Molina.
MALQUERERSE ES IGNORANCIA

El aporte de un país a otro es innegable. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en Costa Rica viven casi 300 mil nicaragüenses y en Nicaragua lo hacen 10,700 costarricenses. Asimismo, la OIM indica que en 2015, mil millones 140 mil dólares ingresaron a Nicaragua solo en remesas de migrantes, y aunque hay que tener en cuenta que más de 250 mil nicas residen en Estados Unidos, el aporte de quienes trabajan y tienen su techo en Costa Rica es enorme. Y por lógica lo es para ambos países, pues el trabajo lo ejecutan en suelo tico.

No obstante, un sinnúmero de conflictos entre los pueblos de ambas naciones ha acaecido desde hace al menos dos siglos, con orígenes que remontan quizás a la anexión del territorio de Nicoya a Costa Rica, en el lejano 1825, y que no han hecho sino exacerbarse con eventos recientes como la muerte de Natividad Canda en noviembre de 2005, el comienzo del dragado del Río San Juan en 2010, el inicio de una carretera fronteriza del lado tico en 2011 o la larga lista de litigios entre los estados en La Haya, sede de la Corte Internacional de Justicia.

El nicaragüense Natividad Canda murió por heridas provocadas por dos perros rottweiler de seguridad, cuando presuntamente hurtaba en un garaje de Costa Rica. Dos policías ticos atestiguaron el suceso sin intervenir.

William García suspira. “Cuando pasó el asunto de los perros (el caso de Canda) fue de los tiempos más difíciles que me ha tocado vivir en los 20 años que llevo en Nicaragua. No me pasó nada, pero una persona en la calle me retó a una pelea e iba en serio. Fue en una gasolinera”, recuerda.

El nica estaba un poco tomado, según William, y cuando lo escuchó hablar y lo identificó como tico, le gritó:

—¡El río San Juan es nica!

—Por supuesto —respondió William. Y recuerda que su interlocutor se enojó más, lo amenazó, insultó y se acercó para pasar del monólogo a los puños, pero dos amigos nicaragüenses lo defendieron y casi fueron ellos quienes le pegaron al agresivo.

William tiene 43 años, es originario de San José, capital tica, y se casó con Jennifer Alguera, de Managua. Los dos son publicistas y se conocieron en una fiesta del gremio. Han trabajado juntos o en empresas competencia, como sucede ahora, y tienen dos hijos varones: Luis Felipe, de 12 años, y Gabriel Antonio, de 8. El primero nació en Costa Rica por consenso y al segundo lo tuvieron en Nicaragua, pero ambos tienen la doble nacionalidad.

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Jennifer, de 39 años, recuerda también los días del caso Canda con un poco de recelo. “Para esa época venía el Mundial de Futbol de Alemania 2006 y cuando jugaba Costa Rica ni queríamos ponerle la camiseta de la Selección a nuestros hijos por miedo a que alguien se comportara así como el de la gasolinera”, dice.

Para su esposo se trata de una cuestión de cultura. “Esos roces entre los países tienen mucho que ver con la cultura. Se hacen muchas veces aseveraciones por ignorancia. Se forman estereotipos que no son reales y lo hace gente a veces que jamás ha salido de su país”, explica.

Por aquellos años, amigos suyos le enviaban cadenas de correo electrónico “vulgares y muy ofensivas” sobre los perros que atacaron a Canda. Tuvo que recordarles que su esposa es nica y que tiene a dos hijos en Nicaragua. Les dijo que dejaran de enviarle todo eso y con algunos —afirma— hasta cortó lazos.

Sin embargo, Jennifer y él concuerdan que prácticamente fue solo durante esos años que hubo momentos de tensión. Lo demás ha sido trabajo, familia y buenos amigos ticos y nicas con los que salen desde hace varios lustros. Y verlos relajados en el sillón de un café de Carretera a Masaya, cada uno vistiendo el uniforme de la selección de futbol del país del otro, los dos muy sonrientes, lo confirma.

César Meléndez, el dramaturgo y actor nica-tico que creó la célebre obra El Nica, opina: “La condición humana de cualquier ser humano, independientemente de dónde proceda, se respeta. Porque es exactamente igual a la de cualquier otro ser humano. Y cuando alguien no logra comprender eso, con todo respeto, pero con todas las letras: es un ignorante”.

 

Migración y xenofobia

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Según el sociólogo Cirilo Otero entre Nicaragua y Costa Rica no existen grandes diferencias históricas. Menos una rivalidad. En sus palabras, «solamente son expresiones, mensajes orales acerca de la diferencia de pensamiento. Basadas estas expresiones por la educación diferente, misma que desemboca en un comportamiento social diferente. Es una cultura diferente. Pero, en la práctica no hay rivalidad».

El sociólogo explica que en el territorio costarricense hubo algunas personas con visión y encaminaron su vida social y cultura con un alto perfil de educación. «Invirtieron tempranamente en educación para el futuro y decidieron conservar sus recursos naturales. Los nicaragüenses hemos hecho todo lo contrario», lamenta.

«No siento que haya xenofobia entre ambos pueblos, pero sí hay expresiones de rechazo. Se debe a la ignorancia social y la ausencia de tolerancia. Aquí debemos incluir la torpeza de los líderes políticos, sociales y religiosos que no contribuyen con la mejora de las relaciones sociales vecinales», considera Otero.

Cuando juega la selección de futbol de Costa Rica, Mariela es la dueña de la fiesta e invitan a todos sus amigos para compartir. Cuando pelea el Chocolatito, es el turno de Gunter. LA PRENSA/Manuel Esquivel.
Cuando juega la Selección de futbol de Costa Rica, Mariela es la dueña de la fiesta e invitan a todos sus amigos para compartir. Cuando pelea el Chocolatito, es el turno de Gunter. LA PRENSA/Manuel Esquivel.
DISPUTAS ABSURDAS

Mariela Montero tiene 45 años, tres menos que su esposo Gunter. Ella cursó la primaria en un colegio público de San José y proclama que jamás les enseñaron que el río San Juan era tico. “Es tan estúpido… Nadie de los que habla fue a una escuela tica. Dicen que Costa Rica quiere robárselo, ¡es una ignorancia terrible! Un absurdo”.

Y los absurdos continúan. Hace poco, William García y Jennifer Alguera conocieron el río San Juan, un destino que les hacía falta descubrir de Nicaragua y con el que quedaron maravillados tanto por la belleza como por lo que descubrieron. William lo recuerda así:

“Fijate que visitamos El Castillo y un lugar llamado Reserva Natural Refugio Bartola. Empezamos a hablar con los habitantes y nos dijeron que todos en el área de El Castillo tienen cédula tica y apellidos ticos. Que los que vienen a joder, así nos dijeron, son de Managua o San José, y que a ellos no les importa lo que ocurre en las capitales. Y dijeron que eso que estaba en litigio, Isla Calero, ¡era un montón de suampos con lagartos, que no sirve!”

Otro ejemplo de un tema que suscitó disputa, sobre todo en las redes sociales, fue el gol de Óscar Duarte al minuto 57 del segundo tiempo en el partido Costa Rica contra Uruguay, durante la fase de grupos de la Copa del Mundo Brasil 2014. El gol le daba la ventaja a los ticos contra un equipo dos veces campeón del mundo y si el júbilo fue grande, la controversia gratuita no se quedó atrás, porque Óscar nació en Catarina, en el departamento nicaragüense de Masaya, pero anotó vistiendo los colores de “Tiquicia”, como se le llama peyorativamente a Costa Rica en las plataformas digitales.

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“Ese día lo que pasó por la nacionalidad de Duarte me pareció una estupidez”, dice el tico William. “En las redes sociales uno miraba cada cosa. Unos ticos escribiendo: ¡A mí ni me digan que es nica, ese no es nica!… Por favor. ¿Cuál es el problema? ¿No puede ser de un país y del otro? ¿Por qué una cosa debe eliminar a la otra?”

Y también está el gallopinto, tema para el que William posee una opinión marcada.

“Es una comida tan sencilla… Si me dijeras de quién es el vaho, yo lo pelearía más, porque es toda una realización: hacer un espacio, ponerle hojas, o sea, es un plato increíble. El gallopinto es arroz y frijoles. ¿Dónde está la ciencia? Y Nicaragua tiene tantos platos muy buenos y tan elaborados como para ponerse a pelear el gallopinto. Me parece ilógico que lo peleen ticos y nicas”.

El artista César Meléndez, quien a los 4 años se vio obligado a migrar hacia Costa Rica con sus papás por necesidades básicas, compartió un poema de su autoría con Domingo para reflejar su sentimiento sobre el tema.

La obra se titula Hermanar y comienza así:

“Hagamos más fiestas juntos / con Rice and Beans y con Vaho. / Festivales en los parques con vigorón y casados / escuchando a Martínez Rivas, Azofeifa, Darío, Chase, De la Selva, a Debravo, / donde comamos Gallo Pinto sin importar de cual lado”.

Y unas estrofas más adelante, si se logran los versos de arriba, anuncia:

“El más grande paso será haberle ganado terreno al miedo que tenemos a hermanarnos”.

CostaRicaNicaragua

 

(Con la colaboración de Alejandra González Centeno y Vladimir Vásquez).

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