Disparos y tortura en muerte de “Invisible”

El cuerpo de Aguinaga había sido llevado al Centro de Salud Denis Gutiérrez, de Río Blanco. Sus familiares, residentes en Esquipulas, fueron a identificar y retirar el cadáver.

“Invisible”

Enrique Aguinaga, “Comandante Invisible”, fue sepultado ayer en Esquipulas, Matagalpa. Sus familiares niegan que su muerte haya sido en un enfrentamiento contra el Ejército y aseguran que este fue emboscado cuando salió de la casa en la que se encontraba. LA PRENSA/LUIS EDUARDO MARTÍNEZ

Mientras el jefe del Sexto Comando Militar Regional del Ejército, coronel Alcides Garmendia, aseguraba que “un delincuente” murió en un enfrentamiento contra una patrulla de esa institución, los familiares de Enrique Aguinaga, “Comandante Invisible”, aseguraban que este recibió varios impactos de bala cuando salió de la casa donde se encontraba y que incluso el cuerpo tenía señales de haber sido torturado.

Aguinaga fue muerto el sábado en Palancito, comarca Wanawas, 22 kilómetros al norte de Río Blanco y este 1 de mayo enterrado tras un culto en el cementerio municipal de la ciudad de Esquipulas, en el departamento de Matagalpa.

El cuerpo de Aguinaga había sido llevado al Centro de Salud Denis Gutiérrez, de Río Blanco. Sus familiares, residentes en Esquipulas, fueron a identificar y retirar el cadáver. Presentaba múltiples golpes y señales de haber sido torturado. Se los entregaron pasada la medianoche del sábado.

Según los familiares de Aguinaga, este se encontraba en la finca de un sobrino que había salido a trabajar. En la casa, “Invisible” estaba acompañado de la esposa de su sobrino y un niño de apenas meses de edad.

Según familiares del “Comandante Invisible”, eran cerca de las 8:00 a.m. del sábado, Aguinaga vestía un pantalón, andaba en chinelas y sin camisa. Se disponía a ir a un río cerca de la casa para bañarse.

Recibió una llamada y salió de la vivienda en busca de una mejor recepción de la señal móvil. De pronto, los militares rodearon la casa y comenzaron a disparar.

La muchacha logró escapar, pero Aguinaga, desarmado, fue alcanzado por las balas. Uno de los balazos provocó exposición de órganos en la región abdominal.

“Cada uno de los militares pasaba disparando y chocaban las armas como diciendo: ‘Lo vencimos’, celebrando que lo mataron”, comentó una de las asistentes al funeral.

Durante el sepelio de Aguinaga, en Esquipulas, sus familiares cercanos se mostraron temerosos de brindar declaraciones, porque están al tanto de que en las montañas de San José de Bocay, departamento de Jinotega, al promotor de derechos humanos, Andrés Cerrato, lo mataron por haber denunciado los abusos militares.

“Ustedes se van a escribir la noticia, nosotros volvemos a las fincas y podemos ser los próximos”, dijo uno de ellos, solicitando anonimato.

Cerrato fue ejecutado el pasado 18 de abril en la comunidad de San Martín de Daca, microrregión de Ayapal.

Antes de morir había denunciado que el 5 de marzo pasado, una tropa del Ejército llegó hasta su finca para interrogarlo y hacerle preguntas sobre Santiago, supuesto alzado en armas en la zona de Ayapal y a quien el Ejército lo declara como delincuente común.

Familiares de Cerrato informaron que un grupo de personas armadas llegó a la casa del productor y se lo llevaron. A cinco kilómetros de distancia fue encontrado muerto y con señales de tortura.

LO QUE DIJO EL EJÉRCITO

“Siempre tenemos el plan de seguridad en el campo y había una denuncia de robo de ganado y unas extorsiones, andaban unos bandidos y metimos una patrulla (…) entonces hay un grupito de delincuentes y hay un delincuente muerto que no sabemos quién es”, declaró telefónicamente el sábado el jefe del SCMR, coronel Alcides Garmendia, antes de que Aguinaga fuera reconocido por su esposa en el centro de salud de Río Blanco, adonde llevaron el cadáver.

Según el mando militar, en la zona “les íbamos siguiendo la huella a los ladrones, eran como tres, dejaron el ganado tirado (abandonado), le volaron unos tiros a la patrulla que les respondió y mataron a un delincuente”.

Dijo que los otros hombres que acompañaban a “Invisible” lograron escapar, mientras el Ejército sigue rastreando la zona tratando de encontrarlos.

Aguinaga fue uno de los nicaragüenses que llegó a pedir asilo político a Honduras en 2013 y posteriormente regresó a Nicaragua como líder de una agrupación presuntamente alzada en armas contra el gobierno inconstitucional de Daniel Ortega.

En un video que difundieron a mediados de febrero de este año y grabado supuestamente “en las montañas de La Cruz de Río Grande”, en el Caribe Sur, el “Comandante Invisible” aparecía acompañado por los autollamados comandantes “Pedro”, “Jinotega” y “Matagalpa”, exigiendo elecciones libres.

“Que se den elecciones libres, que sean justas y transparentes, que nuestro voto sea respetado, que sea verificada acta por acta y que aquí en Nicaragua no vuelva a haber más guerra, porque a una hora de que no haya elecciones libres, vamos a empezar a reaccionar en contra de esta dictadura”, expresó Aguinaga en ese video, indicando que tenían suficientes armas y personal.

MOLESTOS CON EJÉRCITO

El pastor Edgard Ramón Osorio Fúnez dijo que “puedo percibir que los familiares y amigos que andan en la zona están muy molestos por la forma en que lo torturaron y lo expresa la mayoría de la gente que está muy molesta con lo que hizo el Ejército”. Agregó que la gente tiene temor…. esto no pasa en Esquipulas pero allá la gente sí está bastante inconforme con la forma en cómo el gobierno se está conduciendo”, dijo Osorio.