¿Cómo se paga la deuda de Albanisa?

Un cincuenta por ciento del producto de la comercialización interna de los hidrocarburos asume la forma de un crédito a ser cancelado en un plazo de 25 años, con una tasa de interés del dos por ciento anual.

La empresa mixta Albanisa importa desde Venezuela una cuota de petróleo y derivados con la cual se cubre la mayor parte de la necesidad de consumo de hidrocarburos del país, y comercializa internamente los mismos, vendiéndoselos a Puma Energy, a otras empresas petroleras, a la DNP y Petronic, y a las empresas generadoras de energía.

Luego, un cincuenta por ciento del producto de la comercialización interna de los hidrocarburos asume la forma de un crédito a ser cancelado en un plazo de 25 años, con una tasa de interés del dos por ciento anual. Anteriormente, este crédito se transfería a Caruna, pero en la actualidad lo administra la propia Albanisa.

El cincuenta por ciento restante del producto de la comercialización de los hidrocarburos es transferido a Albalinisa para la adquisición de productos agropecuarios (carne, frijoles, café, lácteos) a ser exportados hacia Venezuela.

En lo que respecta al uso del crédito, un 62 por ciento se destina a financiar inversiones y colocaciones con fines de lucro, cuyo rendimiento debería ser al menos de un ocho por ciento anual con el propósito de poder hacer frente, con este rendimiento, al servicio de la deuda generada por el crédito.

El restante 38 por ciento del crédito financia los denominados programas sociales.

Esta modalidad de financiamiento y pago de la factura petrolera, además de apuntalar un proceso de acumulación privada, habría contribuido a sostener la tasa de crecimiento económico del país por dos vías:

a) El cincuenta por ciento financiado como crédito habría contribuido a sostener la demanda interna y, aunque una parte seguramente se ha filtrado al exterior, la parte remanente habría impulsado la actividad económica del país.

b) El otro cincuenta por ciento que se ha reciclado, a través de Albalinisa, hacia la compra de productos agropecuarios, contribuyó a incrementar de manera importante las exportaciones, impulsando también por este medio el crecimiento económico y el avance de la frontera agrícola.

A ello debería agregarse el impacto sobre la tasa de crecimiento económico de la Inversión Directa Extranjera en plantas de generación eléctrica y en tanques de almacenamiento de combustible.

Esta modalidad de reciclaje del producto de la comercialización de los hidrocarburos hacia usos internos también habría apoyado la acumulación de reservas monetarias internacionales, al evitar la compra inmediata de divisas para el pago de la factura petrolera.

Solo se ha destinado a la compra de divisas el monto destinado al pago del servicio de la deuda generada por el crédito. Si bien inicialmente el servicio de la deuda habría sido relativamente modesto, el mismo está creciendo con gran rapidez, y para 2016 habría llegado a representar el equivalente a poco más de dos terceras partes del crédito, o poco más de doscientos millones de dólares.

El problema que ello representa es que el rendimiento de las inversiones con propósitos lucrativos, efectuadas con el 62 por ciento del crédito, aun si fuese del 8 por ciento, comenzaría a ser insuficiente para cubrir el servicio de la deuda. Se requeriría, o bien la búsqueda de inversiones con rendimientos mucho mayores, o eventualmente la liquidación de los activos en los que se ha materializado dicha inversión.

Por ello, tiene sentido, desde el punto de vista económico, el hecho de que Albanisa, en donde la empresa estatal venezolana PDVSA tiene una mayoría accionaria, haya retomado el control de estos activos. PDVSA y Venezuela tienen unas necesidades muy grandes de liquidez. En este contexto tiene sentido: 1) que recuperen control sobre la manera en que se usan los recursos de la cooperación petrolera, para asegurar que se inviertan de la manera más redituable, 2) recuperar los activos generadores de ingresos en los que se ha invertido el crédito, con el propósito de extraer el máximo rendimiento de los mismos, 3) abriendo al mismo tiempo la posibilidad de liquidarlos, en caso de necesidad.

(*) Economista
acevedo@ibw.com.ni

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