Victorias y derrotas del socialismo

De forma contundente y en menos de dos años, el socialismo latinoamericano del siglo 21, la izquierda revolucionaria inaugurada por Hugo Chávez en el año 1998, ha sufrido contundentes derrotas electorales.

ciudadanía, libertad

De forma contundente y en menos de dos años, el socialismo latinoamericano del siglo 21, la izquierda revolucionaria inaugurada por Hugo Chávez en el año 1998, ha sufrido contundentes derrotas electorales. En Argentina, la lideresa del kirchnerismo, expresidenta Cristina Fernández fue derrotada por el político centroderechista Mauricio Macri. Asimismo, Evo Morales, de Bolivia, perdió el referéndum hace unos meses, en Venezuela la mayoría chavista fue derrocada de la Asamblea Nacional y en Perú, Verónica Mendoza derrotada por la derechista Keiko Fujimori.

Ha sido victoria del castro-chavismo que hasta el día de hoy han prevalecido en el gobierno, pese a las advertencias de algunos líderes de la oposición que les daban un plazo de cien días para revocar el poder del presidente Maduro. Contra viento y marea el gobierno, los herederos de Chávez, principal baluarte del radicalismo socialista de la región, siguen aferrados al poder.

Otra victoria, de los que dicen “oponerse a la hegemonía estadounidense”, ha sido en el campo diplomático con la visita del presidente Barack Obama a Cuba, ya que han aprovechado la ocasión para presentar a este país como una democracia, cordiales con los Estados Unidos (EE. UU.). También, el presidente Santos de Colombia, que traicionó a la derecha, estableció en la isla la sede de las conversaciones de paz y el fin de la guerra en su país, otorgando a Cuba un perfil de país mediador, pacífico y democrático, siendo una cruel tiranía, es, sin duda, una victoria diplomática para los ideólogos del socialismo del siglo 21, Fidel y Raúl Castro.

En el caso de Brasil, presentado como la primera nación latinoamericana en vías de ser potencia mundial, basada en el socialismo económico, con su legendario líder Luiz Inácio Lula da Silva a la cabeza, es ahora el revolucionario corrupto, junto con su pupila Dilma Rousseff es la derrota de mayor peso en la moral del socialismo suramericano. Así se juega la política de nuestra
América, fichas de más fichas de menos, victorias y derrotas, avance y retroceso.

Y en todo este ajedrez político cabe preguntarnos sobre el papel que juega nuestro país. Y la respuesta es esta, es irrelevante. Un país tan pequeño, con una economía pírrica no tiene mayor influencia en la esfera regional. Por otro lado, Ortega mantiene intacto el “establishment” empresarial del país, su economía liberal de mercado y que él mismo es parte del juego capitalista se lee como una derrota rotunda a sus antiguas alucinaciones comunistas. La caída de los precios internacionales del petróleo, ha sido letal contra el populismo socialista; y como las desgracias nunca vienen solas, han dejado al desnudo todos los vicios de los pobres del mundo.

Las agencias estadounidenses de inteligencia ahora publican todo el lastre del ideal socialista, de la violación de los derechos humanos, el lavado internacional de activos, “cartel de los soles” y “los papeles de Panamá”. Al fin y al cabo, es de preguntarse cómo podría EE. UU. enfrentar la lucha global contra el terrorismo, teniendo en sus costillas el levantamiento antiestadounidense, no debe el FBI, la CIA o el pentágono andar con medias tintas con estas cabezas de playa, en sus costillas.

El autor es abogado.

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