Denuncian persecución del Ejército de Nicaragua

“Nos ha tocado dejar las cositas botadas (en Palancito) porque ahí andan los del Ejército preguntando por mi persona”, refiere temeroso Encarnación Aguinaga Mairena, sobrino de “Invisible”.

Intranquilos, sin poder dormir y deambulando por diversos lugares, huyendo porque se sienten perseguidos por el Ejército. Así están familiares de Enrique Aguinaga Castrillo, “Comandante Invisible”, asesinado el 31 de abril pasado en Palancito, comarca Wanawas del municipio matagalpino de Río Blanco.

“Nos ha tocado dejar las cositas botadas (en Palancito) porque ahí andan los del Ejército preguntando por mi persona”, refiere temeroso Encarnación Aguinaga Mairena, sobrino de “Invisible”.
Aguinaga Mairena es dueño de la casa donde este se encontraba convaleciente su tío Enrique Aguinaga cuando fue asesinado.

Lea también: Disparos y tortura en muerte de “Invisible”

La tarde de este viernes 6 de mayo LA PRENSA llamó reiteradas veces al jefe del Sexto Comando Militar Regional del Ejército, coronel Alcides Garmendia, pero su móvil remitía directamente al buzón de voz.

MILITARES OBLIGARON A JOVEN A COCINAR

Jetbenia Otero y su hijo de 11 meses eran las únicas personas que estaban en la casa con Enrique Aguinaga y sostiene que tras matarlo, los militares la obligaron a prepararles café dos veces y a hacerles sopa de gallina bajo la promesa incumplida de que le darían unas sardinas y “me dijeron que si mi esposo (Aguinaga Mairena) hubiera estado, yo también sería viuda”.

“Ese es el temor que tenemos, que lleguen de la misma manera y nos pase lo mismo”, dice la joven, indicando: “Me da mucha tristeza dejarlo todo, porque nos ha costado mucho esfuerzo de los dos”.

Por su parte, Aguinaga Mairena sostiene que se encontraba trabajando en la finca de su suegro en otro municipio, cuando su tío fue ejecutado y en los días posteriores “hay una persecución a mi familia y especialmente para mí, porque él se encontraba en mi casa, entonces nos sentimos atemorizados”.

“Queremos que no se siga esa persecución, porque nosotros somos ajenos. El caso de que él (“Comandante Invisible”) estuvo en mi casa es porque era mi tío, estaba enfermo y permití que estuviera ahí para que se recuperara”, justificó el muchacho.

“QUE NOS DEJEN EN PAZ”

Felicia Mairena Martínez, madre de Aguinaga Mairena, dice que su familia no ha podido dormir desde el día en que mataron a su cuñado “Comandante Invisible”, porque “uno piensa que irán a venir también por nosotros”.

“Queremos que nos dejen en paz… todo el tiempo hemos trabajado, no nos hemos metido en nada… mi hijo está apenas comenzando a trabajar en lo suyo con su esposa y su hijito (…), él por temor no está en su casa porque piensa que lo van a agarrar, como al tío”, expresa Mairena Martínez.

“ERA MI HERMANO Y TENÍA DERECHO A DARLE DE COMER”

Encarnación Aguinaga Castrillo, hermano de “Comandante Invisible”, dijo: “Yo no sé si tendré culpa o no, Dios lo sabrá, pero él llegó a pedir refugio porque andaba enfermo, era mi hermano y tenía derecho a darle de comer, no podía decirle a mi hijo que lo corriera (…), si ya hicieron eso con él (matarlo), pues le pido a las autoridades competentes que nos dejen trabajar”.

“Si cometí un error al darle de comer a mi hermano los días que estuvo ahí, que Dios me perdone, pero ya hicieron con él lo que iban a hacer, (entonces) pienso que no hay nada más que hacer con la familia” , dijo Aguinaga Castrillo.

En dos entrevistas previas, el 30 de abril y el 2 de mayo, el coronel Garmendia reiteró que la muerte de “Comandante Invisible” ocurrió durante un enfrentamiento suscitado cuando una patrulla militar supuestamente perseguía a un grupo que llevaba ganado robado.

Sin embargo el hermano de “Invisible” señala que “si fuera cierto, como dice el Ejército, que el hombre traía un lote de ganado, me gustaría que me presentaran tan siquiera una vaca robada, porque él no tenía necesidad de robar”.

LO QUE HA DICHO EL EJÉRCITO

El coronel Alcides Garmendia, jefe del Sexto Comando Militar Regional del Ejército, negó el pasado 2 de mayo los señalamientos de los pobladores de Palancito, indicando que “lo que te dije el sábado (30 de abril), eso es, no hay otra posición”.

El mando militar dijo en esa ocasión que una patrulla militar estaba persiguiendo a un grupo de hombres a quienes habían denunciado por abigeato y extorsiones. Calificándolos como “delincuentes”, señaló que los hombres abandonaron el ganado y dispararon contra los militares, por lo que estos respondieron al fuego, matando a uno, mientras los demás escapaban.

“Así fueron las cosas, ahí está el arma en la Policía, incluso creo que había otras evidencias”, aseguró Garmendia telefónicamente este lunes 2 de mayo, sin poder precisar si las prendas extraviadas en la casa de Jetbenia Otero estaban entre esas evidencias.

Contrario a lo que dice la gente del lugar, el mando militar insistió en esa ocasión en que “sí fue un enfrentamiento, él iba huyendo, andaban dos o tres más con él, pero los otros se fueron y nosotros estamos allá en la zona, sí andamos trabajando siempre”.