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Fachada de las instalaciones del Tecnológico Nacional (Inatec). LA PRENSA/ARCHIVO

Inatec es la “válvula de escape” para jóvenes de Nicaragua

Jóvenes ingresan a los programas de capacitación del Tecnológico Nacional, ya sea por no poder ingresar a universidades o por factores económicos

Douglas López (20 años) es de escasos recursos. Su papá trabaja en la construcción y su mamá se dedica a las labores de la casa. Este mes, Douglas, de tez morena, flaco y alto, entrará a estudiar Mecánica Automotriz en el Tecnológico Nacional Industrial, sede Comandante Hugo Chávez (Cecna).

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Él se bachilleró el año pasado, pero debido a sus limitaciones económicas optó primero por estudiar una carrera técnica para luego buscar un empleo que le permita generar ingresos para cubrir el costo de una carrera universitaria.

Su esperanza es que una vez terminado el técnico, que dura año y medio, logre quedarse en la empresa donde hará las 300 horas de prácticas que el instituto le exige para otorgarle su título.
A él le informaron que el mismo Tecnológico Nacional (Inatec) lo ubica en una empresa, donde, en caso de quedarse, podrá especializarse, porque lo que ahora aprenderá en el instituto es “lo muy básico” sobre mecánica.

“Aquí más que todo nos enseñan a tener el conocimiento básico de los que son las piezas (vehiculares), a conocer cómo trabaja cada pieza y en las empresas es donde ponemos en práctica todo lo que hemos aprendido y ahí comienza nuestra especialización”, sostiene mientras espera su turno de clase de 1:00 a 5:00 p.m.

Para ingresar a esta carrera técnica, Douglas solo necesitó dos requisitos: llevar su certificado de notas de quinto año, sin importar su promedio académico, y una copia de su cédula. La Juventud Sandinista le ayudó a entrar y le regaló lo que él llama una beca.

Douglas aspira que su primer salario, cuando ya ejerza su carrera técnica, sea de 4,000 córdobas mensuales, para sostener a cuatro miembros de su familia. “No aspiro a un gran salario, vos sabés que cuando uno está comenzando las empresas no pagan nada”, afirma visiblemente claro del castigo que hoy por hoy da el mercado laboral a los profesionales y técnicos sin experiencia laboral.

La aspiración de Douglas también la comparte Denis Sequeira (21 años), quien en la tercera semana de mayo concluirá el técnico general en refrigeración y aire acondicionado. El joven cuenta que la está echando toda, porque sabe que si obtiene buena calificación durante todo el técnico y aptitud al momento de ir a hacer las prácticas tiene gran chance para quedarse en la planilla de una empresa, la que ya tiene en la mira.

Denis aspira a ganar 8,000 córdobas mensuales o bien abrir su propio taller, una idea que también tiene Douglas, aunque ambos saben que alcanzar ese sueño sin tener al menos un capital semilla no les será fácil.

Una vez concluido el técnico, Denis quiere entrar a estudiar una carrera en la Universidad Nacional Agraria (UNA), donde espera sacar una especialidad en Medicina Veterinaria.

Quien intentará de nuevo entrar a una universidad pública el próximo año es Danny Martínez (17 años), quien este año optó por estudiar el técnico en Electricidad Automatizada luego de que no pudo clasificar en la carrera de Diseño Gráfico a la que aplicó en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

Para evitar quedarse fuera del sistema educativo, Danny optó por entrar a estudiar el técnico y su esperanza es que donde vaya a hacer prácticas el próximo año se quede trabajando, donde espera obtener un salario mínimo de 8,000 córdobas, aunque quisiera ganar 12,000 córdobas de entrada. Con ello quiere ayudar a su papá que trabaja en construcción y su mamá que labora en una empresa de Managua.

APRENDE A HACER BOLSOS

Otra joven que entró a estudiar un técnico en el Cecna por necesidad fue Aura Ramírez (17 años). Ella no pudo entrar este año a la universidad, porque su mamá se enfermó y eso ocasionó que no pudiera ingresar a una casa de estudio privada.

Por eso, Aura ingresó a este instituto para estudiar elaboración de bolsos y mochilas, el que dura un año. Fue una amiga quien le dijo que llegara al Cecna para estudiar ese técnico, para que no se quedara sin estudiar durante este año.

Ella admite que solo está aprendiendo lo esencial sobre la elaboración de estos productos textiles, pero también que una vez finalizado el técnico no tiene un empleo asegurado, porque a excepción de las carreras antes descritas, este no necesita horas prácticas para obtener el título.

“Ahorita estamos aprendiendo sobre los diferentes tipo de mochilas y bolsos, cómo confeccionarlos, los cortes, cómo va ubicado el forro”, comenta. Su meta es lograr poner un negocio el próximo año para con los ingresos que obtenga pagar una universidad privada. Entrar a una pública, ni pensarlo.

Y es que estos son los jóvenes que están insertos en los programas de capacitación técnica del Inatec, cuyo financiamiento sale principalmente del aporte obligatorio que las empresas privadas dan a través del dos por ciento del salario de sus trabajadores.

Según cifras del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), en 2012 del total de la contribución del sector privado a las finanzas del Tecnológico Nacional (813.35 millones de córdobas), menos del diez por ciento se reinvirtió en programas de capacitación o formación técnica entre los trabajadores del sector privado.

En contraste, el Estado a través de esta contribución, solo aportó 0.62 por ciento (5.85 millones de córdobas), el restante 13.16 por ciento fue donaciones y préstamos externos, según el Cosep.

Una fuente que está en la junta directiva del Tecnológico precisó que gran parte de lo que se aporta al Tecnológico se destina para los cursos y programas técnicos de personas que no están dentro de la empresa privada, y de ahí la razón de por qué el Gobierno es quien ejerce el control sobre el programa académico que ofrecerá cada año.

Los empresarios se quejan del divorcio que existe entre los programas de capacitación técnica de este instituto y las necesidades de formación de capital humano que requieren.

Las metas para 2016:  Para este año el Gobierno espera que a través del Tecnológico Nacional se capacite a 80,800 mujeres socias del Programa Usura Cero y promotoras rurales del Programa Hambre Cero; 82,160 trabajadores de las instituciones y empresas aportantes del dos por ciento en distintas especialidades y modos de formación; 32,242 personas en los niveles técnicos básicos, técnico medio y bachillerato técnico; matricular 50,410 protagonistas en Escuelas de Oficio para fortalecer o complementar sus conocimientos en diferentes oficios empíricos e inscribir a 15,000 personas en escuelas de computación e idiomas.

LA EXPERIENCIA DE UNA EMPRESA

Regina Chang, gerente administrativa de la empresa de confección textil Roo Hshing, dijo que con el Instituto Tecnológico trabajan en coordinación para que sus operarios de maquinaria o montacargas obtengan licencias que luego avala el Ministerio del Trabajo.

“Pero hay algunas capacitaciones que para nosotros como industria de maquila son muy superficiales. Algunas, no todas, pero algunas no son tan útiles para nosotros”, dijo Chang al ser consultada en un encuentro del programa Better Work en semanas pasadas.

“Para las fábricas de maquilas los temas de productividad y calidad es lo más importante y ahora no encontramos ninguna capacitación en temas de calidad”, aseguró.

C$1,424
millones es el ingreso total que espera para este año el Tecnológico Nacional, de los cuales 92.2 millones de córdobas serán vía transferencia gubernamental, según el Presupuesto General de la República 2016.

(Con la colaboración de Yohany López)

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