Deficiencia del Inatec sale caro, según Funides

Entre el 51 y 54 por ciento de las empresas medianas y grandes en Nicaragua asumen con recursos propios la capacitación y formación de sus trabajadores, esto a pesar de que son las que más aportan a las finanzas del Instituto Tecnológico Nacional.

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Fachada de las instalaciones del Tecnológico Nacional (Inatec). LA PRENSA/ARCHIVO

Entre el 51 y 54 por ciento de las empresas medianas y grandes en Nicaragua asumen con recursos propios la capacitación y formación de sus trabajadores, esto a pesar de que son las que más aportan a las finanzas del Instituto Tecnológico Nacional, advierte la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), con base en la Encuesta de Empresas Sostenibles Nicaragua 2015.

La situación empeora porque además de sortear la escasez de técnicos calificados u obreros conocedores de su oficio, cuando logran encontrarlos en el mercado son los que más entrenamiento requieren dentro de su personal, lo que podría “estar indicando un problema de calidad”, agrega.

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Lylliam Huelva, economista principal en temas institucionales y sociales de Funides, sostiene que a nivel del universo empresarial el 40.2 por ciento de las empresas costean cada año sus programas de capacitación de los trabajadores, aunque el porcentaje se eleva a 51 y 54 por ciento cuando se disgrega por tamaño de empresa, afectadas principalmente las empresas grandes y medianas.

El problema, agrega, es que debido a que el Inatec invierte en programas de capacitación técnica desvinculada a la demanda de las empresas o irrelevantes, “implica que estas deben invertir recursos adicionales para capacitar a sus trabajadores”.

EMPRESA PRIVADA,LA QUE MÁS APORTA

Lo anterior a pesar de que el 76 por ciento de los recursos que maneja del Inatec proviene de los empresarios, el 16.1 por ciento de préstamos externos, el 4.3 por ciento de donaciones externas y el 3.6 por ciento de la renta del Tesoro, precisa.

En contraste del aporte de los privados al Inatec, menos del diez por ciento se reinvierte en el sector, según reconoció el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, en declaraciones a LA PRENSA en semanas pasadas. A su vez señaló que los programas de formación de esta entidad “no llevan la misma lógica” que el interés de la empresa privada.

Y según una fuente, que es miembro de la junta directiva del Inatec, es el Gobierno el que decide cada año cuáles son los lineamientos de los programas de formación que cada año ofrece el Inatec, principalmente a personas desvinculadas de la empresa privada.

UNIVERSITARIOS LLENAN VACÍO

Pero la ineficiencia del Inatec no solo estaría dañando las finanzas de las empresas, sino también a los profesionales con nivel universitario.
Huelva plantea que debido al desajuste en la demanda y disponibilidad de mano de obra técnica, las empresas podrían estar cubriendo esas necesidades contratando a profesionales universitarios para ejercer las funciones que le corresponderían a un técnico.

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“Con una mayor disponibilidad de técnicos con las calificaciones requeridas por las empresas habría incremento en la productividad de las empresas. Les sería más fácil encontrar técnicos y se evitarían problemas de desajustes en las calificaciones, es decir, que graduados universitarios terminen desarrollando trabajos que podrían ser realizados por técnicos”, sostuvo Huelva.

La especialista teme que ante este desajuste en la formación técnica y profesional, el que se acentúa en sectores como telecomunicaciones, intermediación financiera, comercio, entre otros, “las empresas terminen contratando personas con otros niveles de formación y posteriormente los entrenen para el puesto”.

“Estos bajos niveles de inversión en programas relevantes o desvinculados de las necesidades de las empresas implica que estas deben invertir recursos adicionales para capacitar a sus trabajadores”, reafirma.

“En Funides hemos identificado la necesidad de promover en los colegios charlas de orientación laboral para que los jóvenes conozcan las oportunidades laborales que tendrían si estudian una determinada carrera. Muchas veces las decisiones se toman sin considerar las oportunidades de trabajo en el futuro”, sostuvo.Inatec

BAJA INVERSIÓN EN LA EDUCACIÓN TÉCNICA

La posibilidad de que las empresas estén llenando el vacío de la mano de obra técnica con profesionales con nivel universitario contrasta con la inversión que cada año Nicaragua da en cada uno de estos tipos de formación académica.

Según Huelva, solo en 2014 el Gobierno destinó 12.3 millones de dólares en educación técnica y en la educación superior 138.1 millones de dólares. “El gasto en educación técnica equivale al 2.5 por ciento del presupuesto total en Educación de Nicaragua, ubicándose en el rango de inversión destinado en América Latina, pero lejos de países como Panamá, donde alcanzó el 11 por ciento del gasto total en 2007.

Panamá elevó su nivel de gasto para hacer frente con recurso humano mejor calificado al desarrollo de varios proyectos de inversión y el mayor crecimiento económico”, compara.

Y de ahí insiste en que “Nicaragua debe plantearse el tipo de inversiones que quiere atraer, así como el tipo de empresas que quiere desarrollar para los próximos años y a partir de ahí ajustar los niveles de financiamiento”.

Según cifras del Cosep, en 2012 el Inatec recibió de manos de los empresarios 813.35 millones de córdobas, pero menos del diez por ciento se destinó para programas que beneficiaron a los trabajadores del sector privado.

En tanto, el Estado a través de estas contribuciones, aportó el 0.62 por ciento, el restante 13.16 por ciento fue donaciones y préstamos externos.

“Apoyar a la formación de los jóvenes resulta beneficioso para las empresas, porque les ayuda a encontrar profesionales con el nivel educativo que ellas requieren. Pero para sacarle el máximo provecho la educación que reciben los jóvenes debe estar en línea con lo que estas demandan. Al final es la coordinación la clave del éxito”, puntualiza Huelva.

DIEZ COMPETENCIAS DIFÍCILES DE HALLAR

Entre las diez competencias difíciles de encontrar para las empresas en los técnicos figuran:
Técnicos con dominio del inglés.
Personas con nivel técnico que sepan utilizar programas de computación especializados.
Técnicos que sepan manejar maquinaria, equipos técnicos e instrumentos específicos.
Técnicos con facilidades para adaptarse a las nuevas tecnologías.
Técnicos con pensamiento crítico y creativo.
Técnicos con capacidad de buena escritura y redacción.
Técnicos con capacidad para resolver problemas matemáticos básicos.
Técnicos que sepan utilizar programas informáticos básicos.
Técnicos con capacidad de expresión oral.
Y técnicos con adecuada comprensión lectora.

Lylliam Huelva, economista principal en temas institucionales y sociales de Funides, sostiene que estas competencias se identificaron durante la investigación de la Encuesta de Empresas Sostenibles, que publicaron el Cosep y la OIT, pero que elaboró Funides.

 

«Con una mayor disponibilidad de técnicos con las calificaciones requeridas por las empresas habría incremento en la productividad de las empresas. Les sería más fácil encontrar técnicos y se evitarían problemas de desajustes en las calificaciones…» Lylliam Huelva, economista
principal en temas institucionales y sociales de Funides.

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