Los misteriosos dueños de la distribuidora eléctrica

En 2013 la distribuidora eléctrica de Nicaragua fue vendida al consorcio TSK Melfosurs, quienesn han sido blindados legalmente por el gobierno de Ortega

sector eléctrico

La distribuidora TSK Melfosur ha sido protegida por el poder ejecutivo desde su llegada a Nicaragua.

Desde que se creó la Ley 898, Ley de Variación de la Tarifa Eléctrica al Consumidor, solo al llamado Fondo de Combate a la Pobreza se le ha destinado 44.8 millones de dólares. Dicho fondo —según David Castillo, presidente ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Energía (INE)— es para subsidiar la tarifa del servicio de agua potable, lo que se convierte en un mecanismo para ayudar a las finanzas de la distribuidora de energía Disnorte-Dissur, afirma el ingeniero eléctrico Fernando Bárcenas.

“Inventamos mecanismos de subsidios indirectos para ayudar a la distribuidora. Por ejemplo, le doy el fondo de la pobreza a Enacal (Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados), porque muchas de mis cuentas por cobrar son con Enacal, cuando en realidad es para la distribuidora. Una distribuidora que ya tiene 15 años de haber sido privatizada, pero todavía le seguimos reconociendo pérdidas y dándole subsidios”, aseguró Bárcenas.

La pregunta que muchos se hacen es ¿por qué la distribuidora de energía goza de tantos privilegios? Para César Zamora, presidente de la Cámara de Energía (CEN), hay una política de Estado de protección a la actual distribuidora ya que los beneficios que hoy tiene TSK-Melfosur fueron negados hace siete años a Unión Fenosa, en ese entonces dueña de la distribuidora.

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“La distribuidora siempre ha tenido números rojos, es una empresa que ha perdido mucha plata. Ahora ellos tienen el desafío de invertir, porque si han invertido no se ve reflejado”, dijo Zamora.

Mientras que para el diputado Eliseo Núñez los privilegios de esta empresa son más que claros y asegura que la familia Ortega-Murillo está dentro del negocio.

“Sigue sobre la distribuidora la sombra de quienes son sus verdaderos dueños, para mí es claro que el grupo Ortega está detrás de eso y por eso los beneficios económicos y la falta de exigencias que el Estado hace a la compañía. Ortega en los años noventa protagonizó la piñata de la propiedad y ahora está protagonizando la piñata de la energía, él sabe que además de dejar pingües ganancias, le dará una ventaja estratégica inigualable en caso de volver a la oposición”, sostuvo Núñez.

Agregó que “la distribuidora recibe auxilio del presupuesto para el subsidio, es decir los consumidores altos terminan subsidiando las utilidades de los dueños de la distribuidora y no a los más pobres”.

Desde el 2000 la empresa distribuidora ha pasado de mano en mano, sin embargo su destino nunca ha sido claro, la mayoría de las transacciones se dieron en tiempo de crisis, cuando los déficits financieros de esta obligaban a vender sus acciones.

Sin embargo, Núñez explica que en los últimos tres años es notorio que la distribuidora dentro del sector energético tiene privilegios que nunca antes tuvo y que todas las leyes apuntan a su beneficio, lo que nunca tuvo ninguna otra empresa privada cuando dirigieron la administración de la empresa de distribución de energía.

PÉRDIDAS DE ENERGÍA

Según estadísticas del INE, la distribuidora invirtió hasta el 2014, 31 millones de dólares, que equivalen al 41 por ciento de los 75 millones que se comprometió a invertir según la Ley 661.

Sin embargo, la inversión en el sistema no es notoria pues a la fecha las pérdidas por distribución de energía no han disminuido.

“La distribuidora tiene pérdidas de un veinte por ciento. En los estándares internacionales se reconoce un 11 por ciento, pero como ahora la distribuidora es de quién sabe quién, le subieron a 16 por ciento y después iba a bajar gradualmente, o sea nosotros, los usuarios estamos asumiendo cinco por ciento de pérdidas, estamos cargando a la distribuidora eléctrica”, analizó Bárcenas.

Para Zamora el tema de las pérdidas de energía es importante, pues si la distribuidora le diera mantenimiento a las redes, la disminución de las pérdidas lograría que la tarifa bajara a costos sincerados. Explicó que si el país tuviera pérdidas del 11 por ciento, se estaría hablando de una reducción tarifaria de aproximadamente 40 millones de dólares, que equivale a una reducción del ocho por ciento.

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CONSUMIDORES DE ENERGÍA PAGAN POR INEFICIENCIA

De acuerdo con el capítulo sobre el sector energético del Informe de Coyuntura Económica 2016, de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), recomienda a la distribuidora que mejore su eficiencia.
“Que implementen con prontitud los proyectos que sean necesarios con el objetivo de reducir las voluminosas pérdidas actuales, técnicas y no técnicas, definitivamente no sostenibles. Los valores reconocidos de pérdidas han variado continuamente, las leyes han modificado de manera frecuente y desordenada estos valores sin justificación de ninguna especie para ello. Un factor de pérdidas alto no incentiva a las distribuidoras a reducir los niveles de pérdidas y obliga a los consumidores a pagar la ineficiencia de estas”, se lee en el documento.

El mismo documento invita al INE a que disminuya el Factor de Expansión de Pérdidas (16 por ciento) que le reconoce la distribuidora y que se cobran los consumidores finales, no solamente porque el valor es mayor que el estándar establecido en la industria eléctrica sino porque se evidencia que no ha habido una reducción de pérdida en los últimos tres años, pues además esto incrementa la tarifa de los usuarios.

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AUMENTARON COSTOS DE DISTRIBUCIÓN

Los costos anuales de distribución conforman el denominado Valor Agregado de Distribución (VAD). El VAD del año 2014 fue de 53.86 dólares el megavatio hora, el cual a partir de enero 2015 a julio incrementó a 54.77 dólares el megavatio hora, según el informe de Funides.

“El costo de distribución se compone del costo de las redes de distribución de media y baja tensión y del costo del alumbrado público. Se agrega el costo de comercialización, que incluye entre otros, la atención a los clientes y el equipo y el proceso de lectura, facturación y cobro. El VAD debe incluir las anualidades de capital y los costos de operación técnica y comercial”, se lee en el informe técnico de Funides.

Desde el 3 de mayo pasado, LA PRENSA envió una carta solicitando una entrevista con Jorge Katín, responsable de Relaciones Públicas de la distribuidora de energía Disnorte-Dissur, sin embargo no fue contestada, de igual forma intentamos comunicarnos vía telefónica pero nunca respondió a nuestras llamadas.

USUARIOS CARGAN CON PÉRDIDAS

En septiembre del año pasado, con la aprobación de la Ley 911, que reforma a la Ley 554 de Estabilidad Energética y a la Ley 898, de Variación de la Tarifa de Energía Eléctrica al Consumidor, se elevó el Factor de Expansión de Pérdidas (FEP) reconocidas a un 16 por ciento, esto le permitió a la distribuidora añadir 112 millones de dólares adicionales a los costos de la tarifa, para compensar así sus propias pérdidas de energía afectando a los usuarios.
Actualmente las pérdidas técnicas andan en un 21 por ciento.

El 5 % de diferencia que es asumido por la distribuidora, lo que representó 25 millones de dólares en el 2015.
El promedio del FEP en la región centroamericana es del 11 por ciento.

En la misma ley se autoriza a la distribuidora instalar y operar en el mercado eléctrico nacional nueva capacidad de generación de energía renovable propia que no provenga de hidrocarburos hasta de un veinte por ciento de la demanda total que sirven.

10.5 millones de dólares es la provisión de cuentas incobrables de la distribuidora de energía, deducibles como gastos para el cálculo del pago del Impuesto sobre la Renta anual, en un promedio de cinco años, desde el año pasado

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