A resguardar el alimento de mañana

En cada ciclo agrícola son más evidentes los efectos provocados por el cambio climático y aunque la atención se centra principalmente en las pérdidas que estos provocan en las cosechas, ha surgido una nueva alerta: una investigación reciente reveló que es urgente iniciar una “carrera contra el tiempo” para resguardar algunas especies de “parientes silvestres” que son indispensables para garantizar la adaptación de los cultivos a las nuevas condiciones climáticas y con ello cubrir la demanda futura de alimentos de la población.

Parientes silvestres

En cada ciclo agrícola son más evidentes los efectos provocados por el cambio climático y aunque la atención se centra principalmente en las pérdidas que estos provocan en las cosechas, ha surgido una nueva alerta: una investigación reciente reveló que es urgente iniciar una “carrera contra el tiempo” para resguardar algunas especies de “parientes silvestres” que son indispensables para garantizar la adaptación de los cultivos a las nuevas condiciones climáticas y con ello cubrir la demanda futura de alimentos de la población. En Nicaragua los cultivos que más requieren resguardo son el maíz, la papa y el camote.

“Estas plantas denominadas parientes silvestres (CWR, por sus siglas en inglés) son primas distantes de cultivos alimenticios muy consumidos como arroz, papa, maíz y trigo y son ampliamente reconocidas como uno de los recursos disponibles más importantes para los fitomejoradores en la lucha contra el cambio climático”, dice el estudio Prioridades Globales de Conservación de Parientes Silvestres, realizado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Colombia.

La valiosa diversidad genética que poseen los CWR les permitirá a los fitomejoradores desarrollar cultivos capaces de adaptarse y sobrevivir a los impactos del cambio climático.

“Incluidos temperaturas superiormente altas, mayor salinidad en el suelo debido a los niveles en aumento del mar, y epidemias de plagas y enfermedades más frecuentes y severas”, asegura la investigación en la que participaron también el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos y el Real Jardín Botánico RBG de Kew (Inglaterra).

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VICIOS EN LA RECOLECCIÓN

Pero pese a su importancia para garantizar la adaptación futura de gran parte de las especies alimenticias “muchos CWR no han sido colectados y conservados en bancos de germoplasma, lo que significa que los mejoradores no pueden hacer uso de ellos”.

Además, “en muchos casos su hábitat está bajo amenaza a causa de la urbanización, contaminación, deforestación, el cambio climático y las guerras”, por lo que están en riesgo de desaparecer y es urgente recolectarlos antes que esto ocurra, detalla la investigación que fue financiada por el Gobierno de Noruega.

Según Nora Castañeda-Álvarez, científica del CIAT y autora del estudio que incluyó un mapeo global, este encontró “vicios en las colecciones de diversidad genética de cultivos silvestres en los centros de diversidad genética de los países” por lo que exhorta a los Gobiernos a “recolectar más del setenta por ciento de las especies de parientes silvestres de cultivos esenciales” para garantizar la producción agrícola del futuro.

Castañeda-Álvarez detalló vía telefónica que los cultivos que más riesgo corren de perder a sus CWR son el banano, el plátano, la yuca, el sorgo y la batata, por lo que “urge que sean colectados y conservados, junto con los de piña, zanahoria, espinaca y muchas otras frutas y verduras”. En el caso de Nicaragua y resto de Centroamérica el maíz, la papa y el camote figuran entre los que están en peligro.

Añadió que a nivel mundial, “incluso para los parientes silvestres de alimentos básicos vitales como el arroz, el trigo, la papa y el maíz, que por lo general, están mejor representados en los bancos de germoplasma existen todavía vacíos significativos en las colecciones”, sentenció la científica.

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SIENTAN LAS BASES

Ella espera que estos hallazgos sienten las bases para que los países tomen conciencia de lo que están haciendo para proteger estas especies y de los vacíos que enfrentan.

“Los científicos en todo el mundo están en una carrera contra el tiempo para colectar y conservar muchas de las especies vegetales más importantes para la seguridad alimentaria futura”, advierte Castañeda-Álvarez.

Por su parte, Colin Khoury, coautor del estudio, afirmó que “por cada pariente silvestre que no es conservado en un banco de germoplasma y no se encuentra disponible para la investigación, existe una opción menos para que los fitomejoradores eleven la resiliencia de los cultivos alimenticios de los que tanto dependemos”.

Recordó que además de la responsabilidad que cada país tiene en la recolección y resguardo de los CWR, también existen iniciativas globales que lo promueven y también hay compromisos internacionales para la conservación genética de las especies.

“Existe un tratado que se llama Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura que algunos países han firmado” para garantizar que se tenga el material genético disponible para adaptar los cultivos a las nuevas condiciones climáticas.

La investigadora también aclaró que los CWR se diferencian de las semillas criollas o nativas porque estas últimas son especies cultivadas pero que han sido utilizadas tradicionalmente por las diferentes comunidades “sin que necesariamente sean parientes silvestres”.

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Algunos hallazgos

El estudio Prioridades Globales de Conservación de Parientes Silvestres realizado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en coordinación con el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos y el Real Jardín Botánico RBG de Kew (de Inglaterra) mapeó 1,076 parientes silvestres de los 81 cultivos más importantes del mundo y encontró que:

313 especies (29 por ciento del total) de plantas parientes silvestres analizados no tienen presencia en los bancos de germoplasma del mundo.

Otras 257 (23.9 por ciento) de las especies están representadas por menos de diez muestras que han sido colectadas para cada una, lo que deja por fuera una cantidad sustancial de diversidad de plantas potencialmente importantes.

Urge colectar y conservar más del 70 por ciento del total de especies de parientes silvestres de cultivos para mejorar su representación en los bancos de germoplasma.

Los vacíos más críticos de las colecciones se presentan en el Mediterráneo y el Oriente cercano, Europa occidental y sur, Asia suroriental y oriental y Suramérica.

 

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