Es conocido el mito griego del Minotauro, un ser monstruoso con cuerpo de hombre y cabeza de toro cuya guarida estaba en el Laberinto de Creta.
A este mito se asocia la leyenda de Teseo, el héroe ateniense que fue a Creta para matar al Minotauro y liberar a Atenas del terrible tributo de guerra que pagaba. Cada 9 años Atenas tenía que entregarle a Creta 7 jóvenes varones e igual número de muchachas, para que sirvieran de alimento al Minotauro.
El Minotauro había sido alumbrado por Pasífae, esposa de Minos, rey de Creta. Pasífae (“la que brilla para todos”) era hija de Helios, el Sol, y hermana de Circe, la hechicera divina de la isla de Eete que sedujo a Odiseo (Ulises) cuando este regresaba hacia Ítaca después que terminó la guerra de Troya.
Pasífae concibió al Minotauro después de que, disfrazada como vaca, sostuvo una aberrante relación sexual con un toro que echaba fuego por la boca. El toro fue enviado por Poseidón para castigar a Minos porque no le cumplió una promesa, y el castigo consistió en que Pasífae fue dominada por un irresistible deseo de ser poseída por aquella bestia.
Pero ¿por qué y cómo fue que Atenas quedó obligada a pagar un tributo tan atroz, como era el de entregar a los más hermosos de sus jóvenes de ambos sexos para que alimentaran al Minotauro?
La historia fue así: Atenas celebraba todos los años las llamadas Fiestas Panateneas, para honrar a la diosa Atenea, patrona de la ciudad. Pero además cada 4 años tenían lugar las Grandes Panateneas, que duraban cuatro días y durante las cuales se hacían desfiles militares y competencias deportivas, en las que participaban los mejores atletas que llegaban de todas partes de Grecia.
A una de las Grandes Panateneas llegó Androgeo, quien era hijo de los reyes de Creta, Minos y Pasífae, para participar en las competencias deportivas.
Androgeo venció con facilidad a sus rivales en todas las disciplinas, causando admiración en unos pero resentimiento en otros, sobre todo entre los atenienses, que por lo general salían invictos de aquellos juegos deportivos.
Los atenienses que se sintieron ofendidos por las victorias del cretense Androgeo urdieron una patraña para vengarse de él. Lo acusaron de haberse relacionado con los Palántidas, como se llamaba a los hijos y partidarios de Palante, quienes conspiraban contra Egeo, rey de Atenas, para desalojarlo del poder.
Egeo creyó en la acusación contra Androgeo y ordenó que lo asesinaran, lo que se consumó cuando después que terminaron las fiestas Panateneas, el joven cretense iba camino de Tebas para participar allí en otras competencias deportivas.
Hay otra versión de este mismo mito, según la cual a Androgeo lo mató el Toro de Maratón, el mismo animal enviado por Poseidón y con el que Pasífae tuvo la anormal relación sexual de la que nació el Minotauro.
Después que Pasífae se relacionó sexualmente con el toro, llegó Hércules con la misión de atraparlo. Lo atrapó Hércules y quiso darlo a la diosa Hera como ofrenda, pero la diosa lo rechazó porque no le agradaba su ferocidad. Hércules no quiso matar al toro y lo dejó en libertad en la llanura de Maratón, a donde llegó Androgeo para enfrentarlo, perdiendo la vida en el intento.
Pero de cualquier manera que hubiera ocurrido la muerte de Androgeo, cuando Minos lo supo declaró la guerra a Atenas. Creta era entonces una potencia militar muy superior a Atenas, cuyos habitantes se dedicaban más bien a las actividades culturales. Aún así, Minos maldijo a los atenienses y pidió a los dioses que los castigara con la sequía y el hambre. Los dioses escucharon la petición de Minos de manera que Atenas estaba asolada cuando fue atacada y fácilmente derrotada por los cretenses.
Pero ni así quedó Minos satisfecho. Después de derrotar a Atenas le impuso el tributo de los 14 muchachos y muchachas atenienses que cada 9 años debían ser enviados a Creta, para ser sacrificados como alimento del Minotauro. Lo cual se cumplió hasta que Teseo, hijo del rey ateniense Egeo, fue a Creta para matar al monstruo y liberar a Atenas de aquella terrible obligación que le había sido impuesta por Minos, como venganza por la muerte de su hijo Androgeo.
