Sean Penn presentó ayer en Cannes, The Last Face, un filme que denuncia los conflictos humanitarios en el mundo, pero también una historia de amor, porque el cine debe entretener, pero solo si “el entretenimiento no es sinónimo del comportamiento de Donald Trump”.
Lo que las crisis humanitarias, el problema del hambre, hacen es “alejarnos de nuestra humanidad”. Encontrar “belleza a nuestro alrededor es una forma de buscarle una solución, pero lo que consideramos belleza es más bien una perversión. Y eso es lamentable”, reflexionó el realizador.
ABUCHEAN SU CINTA
Protagonizada por Charlize Theron y Javier Bardem, The Last Face recibió duras críticas tras su primer pase para la prensa en Cannes, a cuyo fin hubo abucheos, lo que no ha impedido al director asegurar que la defiende “tal y como es”, aunque señaló que “todo el mundo tiene derecho a su opinión”.
Una película pretenciosa y grandilocuente que busca la belleza —especialmente de Charlize Theron— en medio del caos de varios conflictos en África, sobre todo en Sierra Leona, donde se desarrolla la historia de amor de estos dos médicos cuyo trabajo está centrado en la ayuda humanitaria.
