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El legado de Ramiro Sacasa Guerrero

En buena parte, el libro narra, en la voz de los testigos protagonistas, las conspiraciones de Ramiro Sacasa Guerrero y un grupo de liberales doctrinarios conocidos como los “Crisantemos” o los “Sacasistas”.

A casi 35 años de la muerte de un gran patriota liberal que supo servir a su pueblo desde las posiciones más cimeras del poder y a quien sus principios democráticos lo llevaron a la oposición antisomocista, el recién publicado libro El Poder de Servir, escrito por Melvin Sotelo Avilés, lo ha sacado del anonimato de la historia.

En buena parte, el libro narra, en la voz de los testigos protagonistas, las conspiraciones de Ramiro Sacasa Guerrero y un grupo de liberales doctrinarios conocidos como los “Crisantemos” o los “Sacasistas”, junto con Luis Somoza Debayle, para evitar la sucesión presidencial de Anastasio Somoza Debayle o incluso de un primo o allegado a la familia. Luis habría dicho sobre su hermano la famosa frase: “Subir a Tacho será fácil, lo difícil será bajarlo”.

Tal era la convicción de Ramiro en el principio de la no reelección y alternabilidad en el poder, que lo amplió a que no debía haber siquiera “herencia de poder” y consecuente con ello, en 1963 rechazó la tentadora y segura oferta de Luis Somoza, su primo segundo por Sacasa, de que le sucediera en la presidencia en las elecciones de ese año. Una propuesta ganadora.

El libro relata que Ramiro le dijo a su primo Luis que aceptar sería como que él mismo fuese reelecto y que por tanto, había que buscar a alguien “que no huela a Somoza” proponiendo posteriormente a una persona que, según su criterio, reunía todas las cualidades para ocupar la silla presidencial: el doctor René Schick Gutiérrez, quien de paso, fue un excelente presidente.

Aparte de su inclaudicable lucha contra la reelección presidencial, que a la postre le llevó del poder a la oposición ¿cuál fue el legado histórico de este gran hombre de principios liberales? Principios que lo llevaron a encontrarse en el camino de la vida con mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y a abrazar la lucha contra la dictadura en la alianza pluralista que formó en 1974, la Unión Democrática de Liberación (UDEL).

El día de su muerte, el 27 de septiembre de 1981, siendo codirector de LA PRENSA, me hice esta misma pregunta que contesté en un editorial de primera página que se publicó bajo el título El Mensaje de Ramiro, que viéndolo en retrospectiva, 35 años después, debió haber sido “El Legado de Ramiro”.

Dije entonces: “Ha muerto un hombre ejemplar, que en todo momento supo respetar a sus adversarios, incluso en la época que participó en la administración del poder público, un poder que a muchos corrompió, al extremo que la dictadura se fue pudriendo como una fruta que se pasa. Pero Ramiro, se supo bajar a tiempo y no tuvo que hacer un “acto de contrición”, porque supo combatir arduamente al somocismo y escoger sus amigos de lucha en aquellos duros tiempos”.

Ramiro optó por luchar al lado del doctor Chamorro y siguió adelante con el proyecto democrático de UDEL.

Podemos decir que los principios rectores de la vida de este gran servidor público, a quien llamé entonces “combatiente de la democracia y caballero de la Patria”, son los siguientes:

La búsqueda del bienestar de la Patria, la búsqueda de la verdad y el respeto absoluto a las opiniones de los demás, dentro de un marco de pluralismo político que exige toda sociedad democrática.

Como servidor público, Ramiro dio lecciones de honestidad, de servicio y no de servirse, de ser consecuente con sus ideales democráticos y enfrentar las consecuencias.

En 1981 en el Consejo de Estado como única voz de la oposición, dio lecciones de jurisprudencia, de oratoria y sobre todo, de respeto. Decía entonces en aquel editorial, “allá quienes no aprendieron nada, porque ningún maestro podrá enseñarles lo que no aprendieron con el maestro Ramiro”.

La muerte encontró a Ramiro más preocupado por la destrucción de Nicaragua que por sus bienes materiales, arrebatados y dilapidados por quienes destruían todo, con la misma ligereza que lo usurpaban. No obstante, su defensa fue siempre de altura, de un debate de ideas y nunca ofensivo ni cargado de rencor.

El libro El Poder de Servir recoge el legado de un hombre extraordinario, que todo político honesto debería de tener como referencia para servir a Nicaragua.

El autor es diputado de la Bancada Alianza PLI y Presidente de la Comisión de Turismo.

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