Mohamed Ali fue un rebelde con causa

Muhamed Ali dejó un gran legado en lo boxístico, pero sobre todo por su gran personalidad y la defensa de sus creencias.

La foto más recordada del boxeo en su historia, cuando Ali sorprende al mundo y noquea inesperadamente a Sonny Liston, el mejor del momento.

“Yo soy América. Soy esa parte del país que no quieren reconocer. Pero acostúmbrense a mí: negro, seguro de mí mismo, arrogante”. Nieto de esclavos, admirador y amigo de Malcolm X, Mohamed Ali, leyenda el boxeo fallecido este viernes a los 74 años, fue también una figura clave de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.

Si con el paso de los años se convirtió en un ícono mundial, cuya imagen de viejo sabio se reforzó por su largo combate con la enfermedad de Parkinson, Mohamed Ali fue considerado durante mucho tiempo por parte de la opinión pública estadounidense como una figura radical, excesiva.

“Soy el campeón del mundo de los pesos pesados pero existen barrios en los que no puedo vivir”, dijo después de ganar sus primeros títulos, el oro olímpico en Roma-1960 y el campeonato del mundo de la AMB en 1964.

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Desafiante bajo la luz de los focos, tremendamente expuesto, el boxeador multiplicará así sus declaraciones provocadoras, arrepintiéndose de algunas de ellas años después. A principios de los 60, Cassius Clay se acercó al militante Malcolm X: “No tenía miedo de nada. Eso me atrajo”.

“Bajo la tutela de Malcolm, (Ali) emergió en la escena internacional como un símbolo del orgullo y la independencia negra”, escribieron Randy Roberts y Johnny Smith en un libro sobre estas dos figuras únicas titulado Blood Brothers (Hermanos de sangre).

Los dos mitos se enfadaron en medio de las profundas fracturas en el seno del movimiento que desembocarían en el asesinato de Malcolm X, en febrero de 1965, a la edad de 39 años. “Me hubiera gustado decirle a Malcolm que lo sentía, que tenía razón en tantas cosas…”, diría el campeón décadas más tarde. A mediados de la década de 1960, el boxeador se convirtió al islam y tomó el nombre de Mohamed Ali.

“Ali es el más grande boxeador que ha existido. Yo he aprendido mucho de sus movimientos. Nunca lo saludé, pero una vez coincidimos en una convención del Consejo Mundial de Boxeo”, Román González, tricampeón mundial de boxeo.

El año 1967 fue un punto de inflexión: se negó a engrosar las filas de soldados estadounidenses que iban a Vietnam. “Mi conciencia no me dejará ir a matar a mis hermanos o a pobres personas hambrientas en el barro por la grande y poderosa América”.

“¿Matarlos por qué? Nunca me llamaron negro, nunca me han linchado, nunca han soltado los perros por mí. ¿Cómo podría yo matar a esa pobre gente? ¡Metanme en la cárcel!” La onda expansiva fue fuerte. Héroe para unos, traidor para otros, la opinión estuvo dividida. La estrella escapó a la cárcel pero fue desprovisto de sus títulos y se le prohibió boxear durante tres años y medio. Volvió y siguió iluminando el escenario mundial.

“Mohamed Ali, él fue quien revolucionó el boxeo. Todo un artista del marketing y creador de frases célebres. Lamentamos su muerte. Qué Dios lo tenga en su gloria. El rey de los cuadriláteros”, Rosendo Álvarez, excampeón mundial de boxeo.

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