Clases reprobadas

Al finalizar el primer semestre del año académico, se descubren fisuras en el aprendizaje de los niños y jóvenes que cursan primaria y secundaria que pueden ser enmendadas si el estudiante se esfuerza y además recibe el apoyo de la familia para superar este tropiezo.

Mirna Valverde. LA PRENSA/URIEL MOLINA

Al finalizar el primer semestre del año académico, se descubren fisuras en el aprendizaje de los niños y jóvenes que cursan primaria y secundaria que pueden ser enmendadas si el estudiante se esfuerza y además recibe el apoyo de la familia para superar este tropiezo.

En realidad, los primeros sonidos de alarme se producen con los resultados de los exámenes sistemáticos que dan la pauta para conocer las calificaciones del primer corte evaluativo.

Es difícil, pero no imposible dar un golpe de timón que permita concluir el año escolar sin clases reprobadas.

Los padres o tutores, deben analizar las causas del bajo rendimiento académico sin llegar al castigo físico y mucho menos al insulto o descargar la culpabilidad en el niño o adolescente porque ellos como conductores forman parte vital de la ecuación.

Entre las medidas correctivas hay que fijar horas de estudio con disciplina y dedicación para recuperar el tiempo perdido, y de ser posible, buscar ayuda en un buen profesor que lo acompañe en esta recuperación que no podrá lograr solo el estudiante.

Como medidas emergentes, deben regularse o eliminarse el uso de juegos electrónicos que acaparan su atención y absorben sus horas de estudio en casa.
Estos juegos sino son controlados, se convierten en una adicción tan nociva como otras prácticas no convencionales.

Los adultos alrededor del menor deben revisar sus cuadernos, atender cualquier recomendación que envíen los profesores por medio de mensajes, que en la mayoría de los casos, son escritos en el mismo cuaderno de la clase para que sean leídos y regresen firmados por el padre o tutor, demostrando que está al tanto de la situación del estudiante.

Las vacaciones intersemestrales deben dividirse en horas de estudio y horas para recreación controlada, contribuyendo con estas medidas a fortalecer el hábito de estudio en casa. Nada más triste de ver desperdiciarse el talento de un niño por falta de orientación.

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