Los sonados fracasos de un ministro

Me encontré en uno de mis libros un recorte de la sección de opinión de LA PRENSA, del 2 de mayo de 1978, escrito por el señor Gustavo Córdova A.

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Me encontré en uno de mis libros un recorte de la sección de opinión de LA PRENSA, del 2 de mayo de 1978, escrito por el señor Gustavo Córdova A. y dirigido al entonces ministro de Agricultura y Ganadería, señor Klaus Sengelmann.

La carta a Sengelmann va así: “Esta nota es para preguntarle con qué fines autoriza su Ministerio todos los incendios forestales que actualmente están sucediendo. Yo no sé señor ministro si usted comprende lo innecesario, lo destructivo y el efecto negativo a nivel nacional que tiene en la ecología de todo el país la quema de miles de kilómetros cuadrados todos los años”.

“Si usted tiene algún programa para detener los incendios forestales, su programa es un verdadero fracaso, por el área que se está quemando a diario. Yo no creo que usted sepa lo que la palabra ecología significa y el efecto negativo directo que tienen esos fuegos forestales en la producción nacional agrícola y ganadera, además en la destrucción de la flora y fauna”.

“Si de hecho usted sabe algo de ecología ya hubiera implementado algún programa para detener los fuegos forestales. Señor ministro, si usted comprendiera la situación ecológica de nuestro país y el fracaso que esto significa para su Ministerio, usted debería renunciar inmediatamente y no pasar a la historia como el ministro de Agricultura y Ganadería que terminó con el INTA, la Escuela de Agricultura, y perdió la batalla de la roya y quemaba a su país a diario”. Hasta aquí cito la carta. Desde entonces han pasado 38 años y el Ministerio de los Recursos Naturales y del Ambiente (Marena) no ha aprendido nada del pasado. Las continuas quemas y cortes de árboles en tierras no aptas para la siembra de frijol, la falta de programas sobre uso y manejos de la tierra, han hecho que nuestros bosques parezcan más bien desiertos.

La escasez de agua en los ríos por la deforestación de la cobertura boscosa a ambos lados de los caudales; camiones sacando arena y piedras en los cauces de los ríos sin que un policía o un oficial Marena llame la atención o multe a estos vándalos.

Señora ministro, ¿tiene algún plan de reforestación en un futuro cercano antes que sea demasiado tarde? ¿Existe algún taller que oriente al campesino sobre cómo usar la tierra de una manera más eficiente, evitando el mal uso y la erosión de los suelos?

En nuestro país se talan más árboles de los que se plantan y en áreas protegidas no he visto ningún guardabosque. La única reforestación que se ve es en Managua, los multicolores arbolatas de la vida, con sus respectivos guarda arbolatas.

El 12 de mayo de este año el respetado ecologista Jaime Incer dijo en LA PRENSA: “Yo entiendo que (Daniel Ortega) como jefe de Estado está en la capacidad y espero que (tenga) la voluntad de rectificar todas estas políticas erradas que sus ministros han estado fomentado en términos de la destrucción de medioambiente, en detrimento del beneficio de la sociedad nicaragüense y de los habitantes de estos departamentos que están sufriendo la carencia del agua”.

¿Y los ministros? Bien gracias, ¿o será que renuncien y le den paso a alguien que le interese la preservación de los bosques y no solo el sueldo que tanto les cuesta con el sudor de su frente?

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