Canal de Panamá: Nicas hacen historia

La ampliación del Canal de Panamá ha sido descrita como un hito en la ingeniería civil mundial, y unos 120 nicaragüenses ayudaron a que la titánica obra fuera posible.

Profesionales nicaragüenses que trabajaron en la ampliación del Canal de Panamá. De izquierda a derecha: el ingeniero Manuel López y el dibujante Douglas Quintana. De camisa roja, el ingeniero Luis Rojas. LA PRENSA/Cortesía.

Profesionales nicaragüenses que trabajaron en la ampliación del Canal de Panamá. De izquierda a derecha: el ingeniero Manuel López y el dibujante Douglas Quintana. De camisa roja, el ingeniero Luis Rojas. LA PRENSA/Cortesía.

Cuando el primer súper carguero de 300 metros de largo cruzó los nuevos carriles acuáticos, copas de champaña se entrechocaron, fuegos artificiales colorearon el cielo de rosa y tres nicaragüenses se ganaron el derecho de anotar una nueva línea en su currículum. Ese día, el domingo 26 de junio de 2016, Douglas Quintana, Manuel López y Luis Rojas, un dibujante de proyectos de Managua, un ingeniero civil de San Benito y otro de Rivas, repitieron el eslogan de la mayor obra de ingeniería del siglo XXI: “Somos parte de la historia”.

Pero no todo fue sonrisas. La colosal ampliación, que consistió prácticamente en la construcción de un moderno canal paralelo al existente, se vio truncada en 2014 por fuertes desacuerdos entre la estatal Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y la empresa concesionaria española líder de las obras, Sacyr. Los nicaragüenses, todos empleados de esta última, tuvieron que soportar la angustia de no saber si se quedarían en Panamá a la siguiente semana o al próximo mes, o si las obras clausurarían y les tocaba decirles a sus esposas e hijos recién llegados que empacaran maletas nuevamente. Muchos conocidos —aseguran—, se marcharon, pero para quienes permanecieron la espera dio frutos.

“Para mí la inauguración fue algo realmente impresionante. Me sentí orgulloso de haber estado involucrado en un proyecto de clase mundial y uno de los más grandes retos de ingeniería de nuestros tiempos. Fue euforia, felicidad, la verdad algo indescriptible, aún más con la imponente presencia del barco Cosco Shipping Panamá, que es realmente gigantesco”, describe Luis Rojas, dos años después de superar las pruebas de incertidumbre.

Según Juan Carlos Varela, presidente de Panamá, 40 mil personas trabajaron en la ampliación del Canal del 2007 al 2016. LA PRENSA/Agencias.
Según Juan Carlos Varela, presidente de Panamá, 40 mil personas trabajaron en la ampliación del Canal del 2007 al 2016. LA PRENSA/Agencias.
CAMINOS ENTRECRUZADOS

Cuando Douglas Quintana y Manuel López se conocieron, en 1988, la guerra civil de Nicaragua estaba a un paso de terminar y Panamá estaba a pocos meses de ser invadida por los Estados Unidos, quien aún controlaba el Canal. Los dos nicaragüenses eran apenas unos niños de 12 años, y no podían saber que de una u otra forma, el destino les tenía caminos similares.

Douglas, 40 años, de Managua, terminó su paso en el Colegio Técnico Vocacional de la capital —rebautizado después como Técnico Nacional Simón Bolívar— y se graduó de dibujante de proyectos. Manuel, un año mayor que Douglas y originario de San Benito, ese empalme que conecta el norte y el centro de Nicaragua con la capital, era compañero de colegio de Douglas y al  terminar el ingresó a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) para estudiar Ingeniería Civil.

Ambos trabajaron en proyectos en Nicaragua como la carretera Ticuantepe-Masaya-Granada, pero no coincidieron mucho tiempo en su tierra natal. Donde sí lo hicieron fue en Costa Rica, para la construcción de la carretera Ruta Nacional 27, un proyecto de 76.8 kilómetros que acortó el tiempo de viaje entre la capital San José y el Pacífico Central del país. Aquí fue donde se les unió Luis Rojas, también de 41 años, oriundo del barrio La Puebla, en Rivas.

Antes de trabajar en Panamá, Luis adquirió experiencia en Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, y una nota curiosa con la cual él y su esposa Brenda todavía sonríen, es que por el trabajo sus tres hijos varones nacieron cada uno en un país diferente.

Por su parte, Douglas también está casado y tiene dos varones y una niña; Manuel está soltero y sin compromisos.

El dibujante arquitectónico Douglas Quintana junto al ingeniero civil Manuel López. LA PRENSA/Cortesía.
El dibujante arquitectónico Douglas Quintana junto al ingeniero civil Manuel López. LA PRENSA/Cortesía.
UNA AMPLIACIÓN VITAL

La ampliación del Canal de Panamá fue aprobada por un referendo nacional en 2006 y se convirtió en la primera gran obra del lugar desde 1914, cuando fue inaugurado por mano estadounidense y acompañado por una concesión a perpetuidad para el país norteamericano.

A grandes rasgos, la versión original del Canal consiste en una ruta de navegación que conecta los océanos Atlántico y Pacífico por el istmo de Panamá a lo largo de 77 kilómetros y dinamiza el comercio mundial. El Canal funciona con dos esclusas en cada extremo que elevan los barcos al nivel del lago artificial Gatún (26 metros sobre el nivel del mar) y después los baja nuevamente para que sigan su recorrido.

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La vía de doble carril —ida y vuelta— ha trabajado ininterrumpidamente desde 1914, cuando fue abierta, pero en 2011, según la ACP, el 37 por ciento de los barcos porta contenedores del mundo no cabían en las esclusas de entrada y salida, por lo que construir nuevos y más grandes accesos era imprescindible.

Hoy, el tercer juego de esclusas admite a los barcos “post-panamax” o “neopanamax” (capaces de trasportar 12,500 contenedores), que no cabían en las anteriores, mientras que los tipo “panamax” (de 5,000 contenedores) continúan transitando por el paso original.

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Más nicas en Panamá

Junto a Douglas Quintana, Manuel López y Luis Rojas, otros profesionales nicaragüenses que participaron en la ampliación del Canal de Panamá son: Howard Gudiel, Moisés Herrera, Omar Escobar, Alfonso Rodríguez, Juan Ernesto Chávez, Danilo Saravia y Meriones González.

Y según el ingeniero Luis Rojas, en los nueve años que duraron los trabajos, 120 nicas estuvieron implicados y Nicaragua fue el noveno país en aportar más trabajadores, entre 79 naciones que participaron en la ampliación.

EL TRABAJO DE LOS NICAS

“Nosotros en Costa Rica dejamos una buena impresión. De personas trabajadoras y responsables, entonces nos incluyeron al equipo de profesionales que tenían para las obras del Canal”, explica Manuel López. Él llegó a Panamá en 2010 y sus amigos en 2011. Sacyr, la misma empresa para la que trabajaron en Costa Rica, era la entidad líder del Grupo Unido Por el Canal (GUPC), concesionaria de la ampliación, y al poco tiempo los tres nicas compartían oficina.

Las obras debutaron el 3 de septiembre de 2007 y terminaron hace ocho días, el 26 de junio pasado. Durante los últimos seis años, el rol de Manuel López era el de supervisor.

“En 2010 lo que estábamos haciendo eran las obras temporales, el parque industrial, que contemplaba la clasificación del aglomerado en grados, la fabricación y preparación masiva del concreto, las toneladas de acero, y también estaban allí la carpintería y el laboratorio. Iniciando el proyecto ya me integraron a la parte estructural. Era un consorcio de diseñadores de los Estados Unidos y yo tenía que revisar su trabajo, depurar la información. Yo lo vi desde la excavación, la preparación del refuerzo, y ahora estoy formalizando todo lo que hicimos, los planos, dejar constancia de todo”, describe Manuel.

Douglas y Luis fueron asesores de dibujo por cinco años cada uno y les tocaba transformar ideas o pedidos de sus supervisores en formas o planos concretos, utilizando diferentes metodologías o herramientas, como avanzados programas de computadora.

“En un proyecto de esta magnitud solamente contratan a personal de primer nivel y logramos responder a todas las exigencias del trabajo encomendado. Con este proyecto pude conocer además a profesionales de primera línea y aprendí mucho, en especial del ingeniero Giancarlo Parretti, un experimentado ingeniero italiano”, comenta con orgullo Luis Rojas.

Primer plano: Vista aérea de la nueva esclusa del Atlántico. Esquina superior izquierda: esclusas antiguas. LA PRENSA/Cortesía Autoridad del Canal de Panamá.
Primer plano: Vista aérea de la nueva esclusa Agua Clara del Atlántico. Esquina superior izquierda: esclusas antiguas. LA PRENSA/Cortesía Autoridad del Canal de Panamá.
LA VIDA EN PANAMÁ

Un mes y medio después de llegar a Panamá, en 2011, Luis acogió a su esposa Brenda y a sus tres hijos. Juntos viajaron por diversos lugares del país, incluyendo el extremo Atlántico del Canal.

Douglas Quintana también trajo a su familia y los dos primeros años, confiesa, “fueron una bendición de Dios”.

“Una de mis condiciones para ir a Panamá fue que viniera mi familia conmigo. Lo hice porque tenía fe en Dios de que todo saldría bien, y así fue”, dice con humildad. “Dios me ha permitido tener la trayectoria de mi carrera porque creo firmemente que hay gente más capacitada que yo allá en Nicaragua, pero Él es quien me ha bendecido y me ha permitido tener estas experiencias”.

Sin embargo, en enero de 2014, cuando la concesionaria Sacyr paralizó las obras y dio un límite de 21 días a la ACP para que aceptara y se comprometiera a asumir los 1,600 millones de dólares en sobrecostos adicionales a la primera cotización de los trabajos, el ambiente laboral se tensionó.

“Se miraba bien sombrío el panorama. El miedo era que ahí terminara todo. Yo pensaba que hasta allí llegaba mi participación”, recuerda Manuel López, quien al igual que Douglas y Luis, es creyente.

Pero aunque las partes en disputa llegaron a acuerdos, las reglas del juego cambiaron. “Primero tuve un contrato de dos años, que fue los que pasé con mi familia, pero después del problema nos hacían de seis meses y a veces hasta de 30 o 15 días. Cuando tenés un contrato de 15 días estás en zozobra, no sabés qué será de vos. Mi familia se fue de regreso a Nicaragua porque yo pensé que ahí no más me les uniría, pero así nos han tenido, con contratos cortos”, revela Douglas Quintana.

Además, los contratos cortos minimizan en gran parte o totalmente la liquidación, que es muchas veces un aliciente a la hora de comprometerse en proyectos temporales.

No obstante, los salarios no eran malos y entre nicas y sus amistades panameñas o de otras nacionalidades, los tres concuerdan que fueron buenos tiempos.

Si no quedaban en ir al cine, planeaban un asado en la casa de alguno o iban juntos a presenciar algún deporte en vivo. Un grupo, por ejemplo, fue al Estadio Rommel Fernández a ver jugar a la selección de futbol de Nicaragua contra Panamá, y también disfrutaron del mundial de beisbol. Manuel, inclusive, se pudo fotografiar con el legendario boxeador canalero “Mano de Piedra” Durán, en un restaurante de su propiedad.

El ingeniero civil Luis Rojas durante la construcción de las nuevas esclusas. LA PRENSA/Cortesía.
El dibujante arquitectónico Douglas Quintana durante la construcción de las nuevas esclusas. LA PRENSA/Cortesía.
¿Y EL CANAL DE NICARAGUA?

A lo largo de los últimos años, la noticia de un proyecto de canal interoceánico por Nicaragua fue cobrando fuerza y dio la vuelta al mundo, aunque la información al respecto es más que escasa. Pese a ello —es necesario subrayar—, el Gobierno de Nicaragua ya dio por inauguradas las obras el 22 de diciembre de 2014 en el departamento de Rivas.

“Yo he tratado de investigar lo del canal de Nicaragua. He consultado todos los documentos que ellos tienen en la página y hemos averiguado dónde se meten los papeles y todo lo demás”, dice el ingeniero Manuel López, pero no han tenido mucho éxito.

En caso de que el proyecto fuera serio, la experiencia de hombres que provienen de la faraónica ampliación del Canal panameño sería invaluable, pero si no se da ellos ya tienen planes.

Luis Rojas está en Nicaragua desde el pasado viernes 1 de julio y se incorporará pronto a la empresa constructora ECONS 3, Douglas y Manuel todavía se quedarán por unos días en Panamá pero el primero ya desea regresar a Nicaragua para ver a su esposa Dominga y sus hijos, y el segundo piensa tomarse entre 15 días y un mes de vacaciones para evaluar cuáles serán sus siguientes pasos. Sean cuales sean, los tres quedaron registrados en la base de datos de la empresa multinacional Sacyr Concesiones y no descartan conocer un país nuevo para trabajar en otro megaproyecto.

De todos modos, si la idea de un canal por Nicaragua nunca pasa de ser un castillo sobre las nubes a algo tangible, las fotos del canal ampliado de Panamá dan la vuelta al mundo y lo seguirán haciendo por años. Por décadas. Y los nicas Douglas Quintana, Manuel López y Luis Rojas, que ya escribieron “Ampliación del Canal de Panamá” en sus hojas de vida, siempre podrán decir: “Yo estuve ahí. Yo ayudé a construirlo”.

Historia del Canal de Panama

¿Por qué hay un canal interoceánico en Panamá y no en Nicaragua?

Si no fuera por un hombre llamado William Cromwell, es posible que Nicaragua tuviera ya su canal interoceánico y no Panamá. Pero un martes 17 de enero de 1854, Cromwell nació en Brooklyn, Nueva York. Abogado de profesión, orador de vocación, él solito convenció en 1902 al Congreso de los Estados Unidos de olvidar la ridícula idea de partir a Nicaragua en dos y enfocarse más bien en comprar la concesión que tenía Francia para hacer lo mismo en Panamá, adquiriendo, de ipegüe, las obras realizadas por los galos de 1880 a 1889.

Francia, que perdió a 20 mil hombres por malaria y otras enfermedades tropicales, y quien había declarado el proyecto en bancarrota, aceptó a ojos cerrados. Además, el ingeniero Philippe Bunau Varilla, jefe del Sindicato Francés del Canal, fue quien contrató a Cromwell para cabildear al Congreso y a los senadores norteamericanos. E incluso le dio un empujoncito para garantizar el éxito de su faena argumentativa.

Estampilla nicaragüense de 1900.
Estampilla nicaragüense de 1900.

Según se cuenta, Brunau Varilla hizo 90 copias de una estampilla nicaragüense de 1900 que mostraba al lago Xolotlán junto al volcán Momotombo, y Cromwell las llevó en su valija. La simple visión del cono casi perfecto de la montaña y su proximidad con el lago habría asustado a los votantes más inseguros, y, por un margen mínimo, Estados Unidos votó por hacer el canal en Panamá y no en Nicaragua. Francia le pagó a Cromwell 800 mil dólares de aquel entonces por sus servicios, algo así como 20 millones de dólares actuales.

Cabe destacar que estos mismos riesgos sísmicos y volcánicos, entre otros, han arrojado sombras sobre la idea de un canal por Nicaragua por años, cuya construcción, según el gobierno actual de este país, comenzó en diciembre de 2014, pero de la cual no existe prueba alguna.

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