Informe del Minsa afirma que “hubo negligencia” en cirugía plástica

La Fiscalía propondrá el informe de dicha auditoría médica como prueba este próximo 7 de julio, día de la audiencia inicial en el Juzgado Sexto Local Penal de Managua.

Sandra González recuerda a su hija Lizandra Jarquín llena de vida y energía que contagiaba a todas las personas a su alrededor. LA PRENSA / U. MOLINA

La auditoría médica realizada por el Ministerio de Salud (Minsa) al expediente clínico de Lizandra Jarquín, quien falleció después de que el acusado, el médico David Páramo le realizara una cirugía estética de liposucción y aumento de glúteos, coincide en que hubo errores en el procedimiento médico, aseguró este lunes Sandra González, mamá de la víctima.

El informe de dicha auditoría fue entregado ayer al Ministerio Público.

La Fiscalía propondrá el informe de dicha auditoría médica como prueba este próximo 7 de julio, día de la audiencia inicial en el Juzgado Sexto Local Penal de Managua.
“Sí hubo negligencia médica en el procedimiento de operación de mi hija, el informe del Minsa coincide con el de Medicina Legal y la Fiscalía lo probará”, agregó González.

SIN DETALLES

La fiscal Kenia Jirón, quien lleva el caso, no quiso dar detalles del informe por estrategia procesal, pero aseguró que tienen un caso sólido. “No podemos establecer en qué se fundamentan las conclusiones de la auditoría médica, pero sí les puedo decir que el Ministerio Público tiene un caso sólido y con suficientes elementos de prueba para sustentar el caso contra del doctor Páramo”, expresó Jirón a medios de comunicación.

Este fin de semana le repitieron la audiencia preliminar al doctor Páramo en el Juzgado Sexto Local Penal, porque fue anulada la primera audiencia en el Juzgado Séptimo Local Penal, porque el juez Donaldo Alfaro tenía afinidad con el acusado.

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Después de esa audiencia Páramo expresó su rechazo hacia el informe —realizado por una junta médica del Instituto de Medicina Legal— al que descalificó porque, según él, no fue realizado por médicos cirujanos especialistas en cirugía plástica.

“Ellos (los médicos forenses) dicen de manera temeraria que se violó el procedimiento, porque ellos no son cirujanos plásticos, nunca han ingresado a un quirófano a realizar una cirugía plástica. El protocolo fue el correcto, la cirugía fue bien hecha, lo que sucedió fue una complicación que puede pasar en toda cirugía”, refirió el acusado.

Sin embargo, González, mamá de la víctima, se extrañó de la opinión del acusado, ya que aseguró que este antes de que el caso llegara a los juzgados decía que Medicina Legal tendría la última palabra.

Managua 4 de Julio del 2016. Lizandra Rodriguz y Lester su marido copias de fotos  recuerdos   .Foto Uriel Molina/LAPRENSA
Léster Rodríguez junto a su esposa Lizandra Jarquín, tiempo antes de que ella se sometiera a una cirugía y posteriormente falleciera. LA PRENSA/REPRODUCCIÓN

“En la auditoría médica realizada por el Minsa participaron cirujanos plásticos, ahora ¿qué dirá Páramo?”, se preguntó la madre adolorida.

“DICE QUE ESTOY OBESA”

Entre lágrimas, González recuerda que su hija Lizandra en una ocasión cuando regresó de la clínica del doctor Páramo le dijo que el médico le había dicho que estaba obesa y que le iba a sacar 10 litros de grasa.

“Yo le dije: ¿obesa vos?, ¿de dónde?, yo sí podría estar obesa, pero vos no; lo que pasa es que ahora mi hija no está para defenderse, pero eso le dijo él (Páramo) para que se operara”, refirió la madre.

Según la Fiscalía, el acusado faltando a su deber de cuidado y careciendo de criterios clínicos adecuados procedió a extraer grasa del cuerpo de la víctima en cantidades superiores a la debida. Extrajo 8.2 litros de grasa y la paciente pesaba 156.2 libras (71 kilogramos), según acusación.

Según el informe forense, la paciente no estaba apta para que se le realizara una megaliposucción y que por su masa corporal solo podía recibir hasta 3.5 litros de solución klein y no los 7 litros que le administró el médico.

EXTRAVERTIDA, ALEGRE Y EXIGENTE

Lizandra Jarquín, de 25 años, nació bajo el signo Aries, un 23 de marzo de 1991, vía cesárea, en el Hospital Bertha Calderón de Managua. Era la hija mayor de Sandra González y su mejor amiga, el pilar que la sostenía emocional y económicamente, afirma la mamá.

“Lizi”, como la llamaban cariñosamente familiares y amistades cercanas, desde niña era extravertida, le gustaba bailar, participaba en actos del Colegio Bautista de la capital, donde se bachilleró. Concursó en la India Bonita y le celebraron piñatas hasta sus nueve años. “Siempre fue sana, nunca estuvo hospitalizada, eso es lo que más me duele, que entró sana a ese quirófano y me la entregaron muerta”, dijo González.

En su adolescencia participó en el programa televisivo “Abre tus Ojos”, presentado en Canal 2, hizo varios reportajes, afirmó su mamá.

“Primero me dijo que quería ser periodista, pero luego cambió y estudió Mercadotecnia en la UCC, no era de excelentes notas, porque era bien inquieta, pero era inteligente y lograba lo que se proponía, tenía gran carisma para las ventas y las amistades”, recuerda su progenitora.

LE GUSTABA EL KARAOKE

“Tenemos que hablar de mujer a mujer, lo que es mío es mío, no sé cómo entraste, no sé cuándo fue… lo que te digo es que aquí somos tres y este triangulito no me está gustando… yo tengo la experiencia y la familia es mía… no me vas a robar lo que yo me gané… este es mi hombre y yo su gran señora”.

Esa es una estrofa de la “Gran Señora”, de la difunta Jenni Rivera. Esa era la canción favorita de Lizandra Jarquín. Cuando iba al karaoke siempre la cantaba, dijo su mamá.

En el 2012 participó en el concurso Rostros Bodas de LA PRENSA y su fotografía ganó con más de 10,000 like en Facebook, recuerda su mamá. Ganó muchos premios.

“Cuando cumplió 25 años me dijo: ‘Mamá, tengo la vida casi perfecta, porque tengo mi propia casa, mi carro, soy profesional, tengo trabajo y un esposo que me ama’”, contó González, recordando las palabras de su hija.

Lo que le faltaba era viajar. En este diciembre iría a Punta Cana en República Dominicana y luego tendría hijos, agregó la mamá.

“Lizi” hablaba inglés, iba al gimnasio, comía saludable, le gustaba ir al cine y pasear. Trabajaba como asesora de proyecto.

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