Quizás es casualidad que a quienes tengan mala suerte se les llame “salados”. Según la Organización Mundial de la Salud, el 75 por ciento de la población consume el doble de sal de lo que debería y esto puede llevarlo a sufrir, por ejemplo, tensión arterial alta, un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares.
Y no hace falta ser fanático del mineral salino para consumirlo en cantidades peligrosas, pues hay alimentos, que, aunque no lo parece, tienen mucha más sal de la que usted siente. Un trozo de queso amarillo, por ejemplo, contiene 0.9 gramos, y la cantidad diaria recomendada por la OMS es de 5 gramos. E
l cereal de desayuno suele ser dulce y esto suele disfrazar el exceso salino que tiene. Una caja de 275 gramos tiene unos 4 del mineral. La salsa de tomate es otro caso, ya que una cucharada contiene 3.42 gramos de sal. Las cantidades de sal en la comida enlatada, como sopas y guisantes, pueden ir desde 0.30 hasta 1.5 gramos.
