A imagen de los ruidosos aficionados colombianos presentes este año en la ruta del Tour de Francia, pero a diferencia de su más celebre compatriota del ciclismo Nairo Quintana, mucho más serio, Jarlinson Pantano se hace notar en el pelotón por su constante buen humor, que evidentemente se exacerbó ayer con su triunfo en la etapa 15 de la ronda gala con meta en Culoz, tras subir y bajar a toda marcha el Grand Colombier.
“Es un sueño hecho realidad”, dijo Pantano tras lograr la victoria más importante de su carrera. “Estoy repleto de felicidad. He soñado toda mi vida con esto”, añadió con una mezcla de emoción y felicidad exhibida con una sonrisa que lleva prácticamente grabada en su rostro.
A una semana de su primera victoria en el Tour en Culoz, al pie del mítico Grand Colombier, el nativo de Cali se distingue de otra manera. En el ascenso hacia Arcalis, el cielo se le caía encima al pelotón. La tormenta pegaba fuerte y el granizo le daba marco de epopeya a las pedaleadas de los ciclistas en la etapa de Andorra, disputada bajo condiciones dramáticas. Pero Pantano eligió poner una sonrisa, al cruzar la meta con un paraguas en mano.
“¿Quién dijo que hay que temer a la lluvia?”, apuntó el colombiano, orgulloso de su ocurrencia, al publicar su foto en la red social Instagram.
Allí, el corredor del equipo suizo IAM agradeció a los hinchas que le habían dado esa protección, para cambiarla al final por sus guantes, hoy guantes de campeón que valen mucho más.
En sus fotos, el colombiano siempre está sonriente, de buen humor. “Se siente muy cómodo, es muy optimista, siempre de buen humor”, confirma su director deportivo Kjell Carlström, que autorizó ayer al equipo a destapar una botella de champán para festejar la victoria de su pupilo.

