Quieren reducir daño ambiental

Migrar del predominante sistema de extensivo hacia el modelo silvopastoril es una de las transformaciones urgentes que requiere la ganadería para garantizar la sostenibilidad ambiental y productiva del sector.

Migrar del predominante sistema de extensivo hacia el modelo silvopastoril es una de las transformaciones urgentes que requiere la ganadería nicaragüense para garantizar la sostenibilidad ambiental y productiva del sector.

“Es fundamental hacer esa transformación porque cada día los efectos del cambios climático son más dramáticos y más dramática también la situación de todos los países, no solo de Nicaragua, entonces todos debemos contribuir con un granito de arena a remediar esa situación y de cara a eso queremos hacer conciencia, sobre todo en los productores que están en la profundidad de las montañas”, dice René Blandón, presidente de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan).

La organización se ha fijado la meta de frenar el despale provocado por la actividad pecuaria y promover entre los ganaderos la reforestación de las áreas dedicadas a pastizales, ya que el sistema silvopastoril incluye árboles o arbustos combinados con plantas forrajeras, que además, contribuyen a alimentar a las reses.

“No podemos seguir destruyendo montañas, al contrario necesitamos árboles que den sombra en los potreros, en los pastizales para que el ganado tenga donde reposar y donde se puede echar para evitar que el efecto calórico lo siga maltratando”, explica Blandón.

Para frenar esta destrucción, Conagan “ha puesto en manos” del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), el Instituto Nacional Forestal (Inafor) y resto de instituciones gubernamentales que les toque participar, la propuesta de promover un programa que permita arborizar al menos el veinte por ciento de las áreas dañadas por la actividad ganadera y que “vaya amarrado” a los créditos que se otorguen al sector.

TIENE QUE SER MASIVO

“Desde hace tiempo estamos impulsando este tipo de actividades, pero cualquier cosa que hagamos es una gota de agua en un mar, entonces esto tiene que ser masivo, por eso nos hemos acercado a las instituciones del Gobierno, para garantizar que incluya a la mayor cantidad de productores posibles”, expone.

El sector debe “tomar conciencia” sobre las bondades de la naturaleza que le dan valor agregado al productor y bienestar a los animales. Según, Blandón este es uno de los tantos temas “que desde hace un tiempo se le viene vendiendo todos los días a los ganaderos, para tratar de que se hagan mejor las cosas en beneficio de las futuras generaciones, pero están conscientes de que lograr que la ganadería deje de ser extensiva y se convierta en intensiva para crecer verticalmente es un proyecto a largo plazo”.

El uso de biodigestores para generar biogás que reduzca el consumo de leña o combustibles fósiles, junto al uso de la tierra de acuerdo con su vocación, para evitar más daño al suelo, son otras de las acciones que se promueven para frenar el daño que la actividad provoca al ambiente.

La migración de la actividad hacia un sistema más sostenible será el tema central del Séptimo Congreso Nacional Ganadero que se realizará el 29 de julio, donde especialistas de Estados Unidos, Brasil, Cuba, Uruguay, México, Costa Rica y Nicaragua proporcionarán a los asistentes conocimientos y experiencias tecnológicas que les facilitarán este cambio, que es lo único que garantizará la sostenibilidad futura de su actividad.

Piden nueva Ley para el sector

La Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan) ha solicitado la aprobación de un nuevo marco legal que deje a las fincas ganaderas fuera del ámbito de la Ley 462, Ley de Conservación, Fomento y Desarrollo Sostenible del Sector Forestal.

Según el presidente de Conagan, René Blandón, esto facilitaría el desarrollo de programas de reforestación de los pastizales pero también un manejo más adecuado de los bosques que permita el uso de la madera en las fincas, pero “sin destruir la capacidad del bosque y con compromisos de reforestación”.

Para Blandón, el problema es que con la Ley 462 no se puede trasladar “ni una tabla de un corral de una finca a otra” porque enfrentan restricciones y multas. “Las autoridades dicen que se debe reforestar 1.45 millones de hectáreas en los próximos diez años y la comisión se comprometió a reforestar el 50 por ciento de esa área si nos proporcionan las condiciones necesarias, entonces seguimos negociando”, dice Blandón.