¡Llegaron los treinta años!

Una de las edades más temibles, para hombres y mujeres, son los 30 años. Sin embargo, ¿qué cambia en esta etapa de la vida, es posible que un número transforme lo que somos, creemos y hacemos?

treinta años

Al cumplir los 30 te enfrentas a una etapa de cambios y transiciones

Una de las edades más temibles, para hombres y mujeres, son los 30 años. Sin embargo, ¿qué cambia en esta etapa de la vida, es posible que un número transforme lo que somos, creemos y hacemos?

Un estudio realizado por la Universidad de Greenwich en Londres, sugiere que la crisis de los 30 años surge cuando se siente la presión de haber triunfado antes de cumplir los 35 años; lo que produce ansiedad, depresión y soledad.

Aunque muchas personas manifiestan no sentir nada distinto al cumplir los 30 años, lo cierto es que otras pueden pasar por momentos difíciles solamente por el hecho de “subirse al tercer piso”. Aquí te presentamos algunos tips para pasar positivamente esta etapa.

CONSEJOS

Lo primero que debe saber una persona, que cumplió o está a punto de cumplir los 30 años, es que entra a una etapa de la vida en donde es natural que se presenten muchas interrogantes. También es natural sentir miedo, angustia o temor, pues el ser humano se da cuenta que ya no es un niño sino un adulto con cientos de responsabilidades que cumplir.

Lo importante, más que “torturarse” por “sentirse viejo” es asimilar que todas las etapas de la vida traen consigo cambios, positivos y negativos, y por lo tanto, hay que vivirlos a plenitud y consciente de la etapa en que se vive.

Para los que llegan a los 30 años es importante no compararse con los demás, pues es ahí donde surgen las dudas, los temores y hasta las envidias. “Es que mi hermana que es menor ya tiene dos hijos y yo no tengo nada”. “Es que el jefe no ha llegado ni a los 25 y gana el triple que yo”, son frases comunes que deben evitarse a toda costa, pues lo único que se logra al compararse con otros es precisamente desconsuelo, inseguridad y crisis aún más agudas.

Llegar a los 30 años no tiene nada de malo, lo importante es aprender de las experiencias adquiridas para que a partir de esa edad se pueda sacar el mayor provecho a las oportunidades.

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