Rosario Murillo, la heredera del poder en Nicaragua

La pareja presidencial de Nicaragua no es el único caso en que esposos han mostrado su afecto al poder al punto de llevarlos incluso al divorcio como ocurrió en Guatemala.

Daniel Ortega, FSLN

Rosario Murillo el día que asumió oficialmente el poder como vicepresidenta designada por el Consejo Supremo Electoral en enero de 2017. LA PRENSA/ ARCHIVO/ ÓSCAR NAVARRETE

En la boleta electoral, en los comicios generales a los que fueron convocados los nicaragüenses en noviembre de 2016, por primera vez en su historia de Nicaragua un gobernante y su esposa postularán como fórmula presidencial, un inédito episodio que construyó el caudillo sandinista Daniel Ortega y Rosario Murillo.

«¿Quién mejor que la compañera?», dijo Ortega bajo el aplauso de sus seguidores, en unas elecciones en la que participaron como candidatos únicos, sin ningún contendiente de la oposición.

El amor, la política y el poder nunca han estado ausentes en la historia de América Latina. En septiembre de 2005, con el Cardenal Miguel Obando como oficiante, el comandante Ortega y la poeta Murillo se casaron. Habían pasado más de 25 años desde que se conocieron en Costa Rica, desde la revolución que vivieron con la caída de Somoza en 1979, transcurrió otra etapa de gobierno marcada por su autoritarismo y la guerra, hasta los tiempos de paz que sirvieron para trazar el camino al poder a través de pactos y componendas políticas.

Daniel Ortega Saavedra y Rosario Murillo durante la misa y celebración del 25 Aniversario de la Revolución popular sandinista, en Managua, Nicaragua, el 19 de julio de 2004. LA PRENSA/ Oscar Navarrete
Daniel Ortega Saavedra y Rosario Murillo durante la misa y celebración del 25 Aniversario de la Revolución popular sandinista, en Managua, Nicaragua, el 19 de julio de 2004. LA PRENSA/ Oscar Navarrete

“Es una pareja delirante con una desmedida ambición por el poder y la riqueza, sin el más mínimo escrúpulo. Lo que vemos es la sicopatología en el poder. Son poderópatas”, explica la socióloga Sofía Montenegro, una de las voces más críticas del régimen de Ortega.

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En enero de 2017, los Ortega cumplieron diez años gobernando Nicaragua, ejerciendo cada uno el 50% del poder. Según su círculo cercano, el caudillo a cargo de los planes estratégicos y Murillo detentando el control del Ejecutivo en las labores cotidianas del poder: vocera del gobierno y ministra de facto de la presidencia. Se trata de una pareja, entre unas cuantas, que han ejercido con mano de hierro, incluso hasta el delirio, el poder en sus respectivos países.

“Lo de Nicaragua es surrealista, porque va más allá de una función común. Ha habido casos de primeras damas con funciones específicas, hay primeras damas como Clinton que se hizo caso de cuestiones vitales como la reforma de salud, pero un binomio que dé la impresión de que sea una cabeza monárquica, no se ha dado. No veo que esto quepa en la democracia. Esto ocurre cuando el poder pertenece, no cuando se te ha delegado. Ortega actúa como si fuese una monarquía absolutista”, cuestionó el político opositor Eliseo Núñez.

Según Núñez, Murillo es una persona que busca permanente el control absoluto de todo. “Ella da la apariencia de ser eficiente. Realmente cuando tenés esa cantidad de poder y dinero, difícilmente te vas a ver como alguien que no es eficaz”, explicó.

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¿COMO “HOUSE OF CARDS”?

Los Ortega repiten con algunos matices la serie de televisión House of Cards, de Netflix, que cuenta la historia de la política estadounidense, en el cual personaje principal es un político sin escrúpulos, que llega a la Presidencia y cuya esposa la postula para vicepresidenta.

“En la última temporada, el principal arco narrativo tiene que ver con que Francis Underwood arma su campaña para reelección. Su esposa, de quien tras bambalinas está separado, trata de competir contra él en las primarias. Pero terminan reconciliándose, y poniéndola a ella como candidata a vice en la misma terna”, dijo un crítico de cine consultado por LA PRENSA bajo condición de anonimato.

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EL PODER Y EL AMOR, UNA LISTA INCOMPLETA

De acuerdo con un recuento, basado en algunas entrevistas con políticos locales e informaciones publicadas en medios de comunicación durante años, estas son algunas parejas que se amaron y amaron el poder en América Latina (y otras latitudes). Faltan más, estos son solo algunos ejemplos.

  1. Daniel Ortega y Rosario Murillo (Nicaragua): Según la socióloga Sofía Montenegro, la alianza de ambos se erige sobre la complicidad en el caso de violación a Zoilamérica Nárvaez Murillo. El 19 de julio pasado, el comandante llamó a Rosario Murillo su eternamente leal frente a sus seguidores. Las movidas en el tablero de ajedrez político de Ortega lo llevaron a pactar desde la oposición con el Ejecutivo de Arnoldo Alemán, reconciliarse con la facción de la Iglesia Católica que lo criticó en los ochenta, y buscar el control en el aparato judicial y ya en el poder entablar un diálogo con la empresa privada.
  2. Álvaro Colom y Sandra Torres (Guatemala). En 2011, se informó que esta pareja se separó para que la primera dama pudiera postularse como candidata a presidenta, lo que hizo. Colom le dijo a CNN México que el divorcio lo hacían por “la gobernabilidad del país. Para no provocar aún más inestabilidad en el gobierno del país”. Colom gobernó ese país centroamericano en el período 2008-2012.
  3. Nestor y Cristina Kirchner (Argentina): Antes del gobierno de Mauricio Macri, Cristina Fernández mandó en Argentina en el período 2007-2015. Pero el Kirchnerismo inició en el Ejecutivo en 2003 cuando gobernó Nestor, el esposo de la expresidenta. Han sido escandalosos los casos de corrupción. El último de ellos fue el de un ministro que cargando nueve millones de dólares en unos maletines intentó meterse en el convento de unas monjas.
  4. Manuel Zelaya y Xiomara Castro (Honduras). Derrocado en un golpe de Estado en 2009, las aspiraciones políticas del clan cercano al ex presidente nunca han sido ocultadas al público. En 2013, la esposa de Zelaya, Xiomara Castro, postuló como candidata a la presidencia de su país.
  5. Maduro y la “primera combatiente” Cilia Flores (Venezuela). El país de América del Sur es presidido por Nicolás Maduro, a quien Hugo Chávez designó su heredero. Si en Nicaragua, Rosario Murillo es reconocida como “la compañera” por sus simpatizantes, en aquel país a Cilia Flores le llaman “la primera combatiente”.
  6. Los Clinton (Estados Unidos): Es una de las dinastías de más influencia en la política estadounidense. Muchos ciudadanos de ese país recuerdan el legado de Bill Clinton (1993-2001) desde el punto de vista económico, además de sus infidelidades. Ahora su esposa, siguiendo las reglas democráticas y después de una destacada carrera como senadora, acaba de ser investida como candidata del partido demócrata y disputará la presidencia con el republicando Donald Trump.
  7. Nicolae y Elena Ceaușescu (Rumania): Hace diez años, un psicólogo nicaraguense, al que le pedí que me hiciera una caracterización de la familia presidencial de Nicaragua, los comparó con los Ceaușescu de Rumania, los últimos dictadores del régimen comunista en Europa. Ceaușescu gobernó entre 1965 hasta su ejecución en 1989. Según un documental de History Channel, su dictadura se caracterizó por el culto a la personalidad . “Cuando decimos Ceaușescu hablamos de Rumania”, lo aclamaban o “cuando hablas, las rocas se convierten en montañas”.

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