Alemanes en Nicaragua y la Quinta Eitzen

En diciembre de 1941, después de la declaración de guerra de EE. UU. a Japón, Nicaragua declaró la guerra a Alemania, Japón e Italia.

En diciembre de 1941, después de la declaración de guerra de EE. UU.  a Japón, Nicaragua declaró la guerra a Alemania, Japón e Italia.  Somoza García mandó a arrestar a los alemanes, japoneses e italianos que vivían en Nicaragua, la mayoría casados con nicas y con hijos nicas.

Los italianos Mántica, Vita, Caligaris, Palazio, Pallaviccini, Pellas, etc.,  fueron pronto liberados, porque Italia cambió de bando,  de la Entente a los Aliados.

Los alemanes Morlock, Arnold, Hayn, Hammer, Hüper, Kettehohn, Frenzel, Reise, Nordalm, Landschwager, Kreimann, y muchos más, todos casados con nicas y con hijos en Nicaragua,  fueron retenidos en la Quinta Eitzen, y el japonés David Yokota y Wettstein en El Hormiguero, ambas en Managua.

Los más viejos (70s) fueron dejados en “casa por cárcel”: Otto Kühl, Albert Vogl S., Reese, Kiene, Kühn, Brockmann, Stulzer, Stelner, Alm, Frenzel, etc.
Luego EE. UU. requirió que se los enviasen para intercambiarlos con “prisioneros de guerra” americanos en Alemania. Fueron puestos en Campos de Retención en Texas y en North Dakota. Los alemanes-nicas y Yokota fueron retenidos en los de Texas, donde habían tres campos:  Chrystal City,  para casados (David Yokota, Doctor Fritz Norldalm, Hans Kettelhohn, etc).  Kennedy City y Seagoville para solteros (Morlock, Arnold, Hayn, Hammer, Wettstein, Reise, Langschwager, Hüper, Delfs, etc.) Las esposas nicas podían ir con ellos, si así lo deseaban, ese fue el caso de David Yokota, Hans Kettelhohn, Fritz Nordalm, etc., sus señoras tuvieron hijas (Helen Kettelhon y Christal Nordalm) y les dieron la ciudadanía americana, que ahora todavía gozan.

En EE. UU. esos campos eran llamados “de Retención”, no “de Concentración”. A los recluidos les tenían mucha consideración, como escuela con maestras gratis en inglés y en alemán, clínica médica, buena comida, trabajo con pago, y así compraban cosas por correo en tiendas como Sears. No había cercos de concreto con alambradas ni torres de vigilancia ni uniformes de preso ni guardias armados amenazándoles.

Podían contratar abogados, como fue el caso de Hayn, Morlock, Arnold y Wettstein quienes contrataron al abogado neoyorquino Richard Dix, quien los defendió y evitó que los deportaran a Alemania. Regresando todos a Nicaragua al final de la guerra, en 1945.

En Nicaragua en esos terribles años de la guerra mundial no hubo confiscación a los alemanes, lo que hubo fue intervención bancaria, por los años que duró la guerra, después las devolvieron, aunque algunas dilapidadas por el mal cuido de los “administradores”.  Hubo sí, algunos abusos que yo llamo “subastas amañadas”, en que Somoza García adquirió algunas propiedades, como la enorme finca Alemania,  de Edgard Balhke (incluía terrenos en Managua como el barrio Bolonia y Sajonia) por las difíciles condiciones de la subasta que solo él podía cumplirlas, como el poco tiempo dado y el pago en dólares.

Lo de Montelimar fue diferente, en ese caso Otto Arnold tuvo que venderla muy barato, presionado por la situación política y económica de esos años.
En la casona de la Quinta Eitzen, en Managua,  comenzó el Colegio Teresiano en 1956.  Luis Somoza D. compró a la hija de Eitzen la vieja casona y el  terreno, la remodeló y  convirtió en la conocida Mansión Luis Somoza, en 1968. Esta se destruyó durante el terremoto de 1972.

En cambio la Hacienda Montelimar le fue devuelta a Otto Arnold y en “agradecimiento” a Somoza G., Arnold aceptó un precio ofrecido por aquel. Otto Arnold de esta manera sentía que conseguiría seguridad jurídica de parte de Somoza  para reasentarse de nuevo en Nicaragua.

El autor es Miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
Eddy@selvanegra.com.ni

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