88% de las empresas en Nicaragua son informales

Inician por necesidad, sin planes de crecimiento, su meta generalmente es obtener un ingreso para sobrevivir; esa es la realidad de la gran mayoría de micro, pequeñas y medianas empresas de Nicaragua.

Inician por necesidad, sin planes de crecimiento, su meta generalmente es obtener un ingreso para sobrevivir; esa es la realidad de la gran mayoría de micro, pequeñas y medianas empresas de Nicaragua.

El Comedor Tania se ubica en un residencial de Managua, tiene siete años de existir y su propietaria, Tania Ramírez, durante los últimos dos años ha batallado para formalizarse, pero no lo ha logrado porque considera que los trámites son difíciles. Emplea a cinco personas de forma permanente, pero ninguna está inscrita en el Seguro Social porque el negocio tampoco está registrado.

Este comedor forma parte del 88 por ciento de los negocios que trabajan en total informalidad en el país, porque no pagan ningún impuesto, no están inscritos en el Registro Mercantil o el Seguro Social ni llevan contabilidad formal, según estima la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), sobre la base de la Encuesta de Empresas Sostenibles Nicaragua 2015, en cuya realización participó.

Para la encuesta se entrevistó a 2,532 micro, pequeñas, medianas y grandes empresas en el Pacífico, Centro y Caribe y que desarrollan actividades en el sector primario, secundario y terciario.

El estudio demostró que el ocho por ciento de los negocios opera en informalidad parcial (cumple uno de los requisitos, es decir tienen contabilidad, están en el Registro Mercantil o en Seguro Social), el 2 por ciento navega en formalidad parcial (cumple con dos de los requisitos ) y solo un dos por ciento está en total formalidad, es decir que tiene todos los registros.

Funides considera que la causa de la informalidad radica en motivos de exclusión porque los trámites son difíciles, tienen altos costos, no tiene la información suficiente para los trámites, representan una alta carga monetaria, impositiva y excesiva regulación.

Y aunque los dueños de las empresas informales jamás admitieron estar en esa clasificación, tampoco consideran que formalizarse les traería beneficios a su negocio.

LA INFORMALIDAD ES PRINCIPALMENTE EN LOS MICRONEGOCIOS

En la informalidad total la microempresa (que tienen de 1 a 5 trabajadores) reputan con un 90 por ciento, seguido de la pequeña empresa (de 6 a 20 empleados), donde el 80 por ciento está en la informalidad y en el caso de las medianas empresas (de 21 a 100 trabajadores) solo el 13 por ciento no están inscritos en las instituciones correspondientes.

Este dato entre las unidades empresariales cobra mayor importancia porque según el Banco Central de Nicaragua, con base en el Censo Económico Urbano 2001, parcialmente actualizado al 2007 con registros administrativos, el 87.45 por ciento del total de empresas en el país son micro.

Los dueños de las empresas que no se formalizan coinciden en un 38.1 por ciento que se sienten bien y funcionan bien así. El 20.5 por ciento no lo hace porque consideran que los trámites son difíciles, el 17.1 por ciento creen que eso les generaría cargos en el pago de impuestos y no ganaría mucho, el 15.4 por ciento considera que los trámites son costosos y el 7.8 por ciento dice desconocer qué trámites realizar.

¿Por qué no se quiere salir de la informalidad? Según el análisis del director ejecutivo de Funides, Juan Sebastián Chamorro, las causas se resumen en dos: exclusión y escape. “La exclusión significa simplemente que valoro mis costos de ser formal y los beneficios, cuánto más voy a pagar, vos haces un análisis de costo-beneficio y deciden excluirse”, indica Chamorro. Ese es el patrón a seguir por el 34 por ciento de los encuestados.

Pero la mayoría (56 por ciento) cabe en la categoría de “escape”: debido a que el sistema no facilita el proceso de formalización por sus complejos trámites, impera la percepción de que dar el paso atraerá cosas negativas. “Es decir que funcionan así y no tienen interés en formalizarse”, aclara el director ejecutivo de Funides.

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A MENOR EDUCACIÓN, MENOR FORMALIDAD

El nivel educativo de los propietarios de los negocios es un aspecto clave para determinar las probabilidades de que estén en la informalidad o pasen a la formalidad.

Según los datos de la encuesta, cuando la empresa es de una persona con formación universitaria, la probabilidad de que sea informal cae un 30.1 por ciento. Si su formación es técnica, las probabilidad es 20.3 menor, mientras que si apenas terminó secundaria, la probabilidad solo baja 10.7 por ciento.

Un ejemplo de ello es el comedor La Norteña, en las cercanías del estadio Thomas Cranshaw. Su propietaria, Martha Cardoza, cuenta que el éxito del mismo se debe a que su hija estudió administración de empresas y se enfocó en formalizar su negocio 13 años después de haber iniciado. Actualmente tiene 33 años de existir.

“Por cada año que la empresa sobrevive, por cada año que la empresa avanza, tiene un medio por ciento de probabilidades de formalizarse es decir a 10 años se te termina la probabilidad de ser informal; podrá sonar poco pero al final eso es algo que tiene un resultado que es novedoso; con el tiempo tienden a formalizarse…, para mí es un tema importante ver el tema de la formalidad como algo dinámico, no es que el que se creó informal queda informal el resto del tiempo”, refirió Chamorro.

Esta empresa comenzó en 2013 con una inversión de ocho mil dólares. LA PRENSA/MAYNOR VALENZUELA
LAS MUJERES Y LA INFORMALIDAD

El estudio también reveló que las empresas, propiedad de mujeres, tienen 3.8 por ciento más de probabilidades de ser informal en comparación con las empresas propiedad de los hombres. “Pesan más las barreras de entradas por costos y eso es algo que nos ha llamado la atención porque las mujeres son las que sienten más que ser informal les acarrea más problemas a sus negocios”, señaló Lylliam Huelva, economista de Funides.

“El hecho de que una mujer y un hombre tenga un negocio, sea del mismo tamaño, sea el mismo sector, en la misma ciudad, ninguna otra cosa que genere un cambio pero solo el hecho de que sea mujer hay un efecto y sí lo encontramos en el estudio, no necesariamente podemos verlo como algo malo, tal vez puede ser que las mujeres optan a estar en un estatus un poco más informal por todas estas obligaciones en la casa, pero sí es un efecto que definitivamente hay que combatir porque la informalidad te lleva a otro tipo de problemas”, advirtió Juan Sebastián Chamorro.

¿QUÉ HACER?

Para combatir los altos niveles de informalidad, Funides recomienda incluir perspectivas de género en las políticas públicas, aplicar medidas integrales y no dispersas, fortalecer la administración tributaria, realizar supervisión cruzada entre instituciones, avanzar hacia una mayor simplificación del proceso de formalización, realizar una campaña educativa sobre los beneficios de la formalidad e incluir dentro de los programas de educación financiera herramientas de gestión empresarial.

El crecimiento en las ventas de los negocios informales es un 13 por ciento menor que las empresas formales y según Víctor Valle, representante del comedor De Colores, “el formalizarme ha permitido mayores volúmenes de ventas con diferentes empresas, además te da la capacidad de proponerte metas de ganancias para los próximos meses”.

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Por qué dar el paso

Según el director ejecutivo de Funides, Juan Sebastián Chamorro, la formalización abre puertas que siendo informal no se podría, por ejemplo la oportunidad de conseguir el contrato de empresas. Estas son otras ventajas que da la formalidad:

– La recaudación de impuestos mejoraría. El país recauda menos conforme mayor la informalidad y eso afecta las políticas públicas. Si más empresas contribuyeran al Fisco, se podrían aumentar los fondos para programas sociales.

– La formalidad obliga a tener un buen registro contable, lo que hace más fácil saber si hay pérdidas o no. “En cambio en las empresas informales no saben cuánto estás ganando o no”, dijo.

En cifras

83.3 % de los propietarios de negocios familiares fuera del sector agrícola tiene apenas educación básica o menos, según la encuesta de Funides.

67.1 % de los propietarios de ese tipo de negocios tiene 35 años o más.

58.1 % de esas empresas pertenece a mujeres.

52.4 % de esos negocios operan en el sector comercio, hoteles y restaurantes.

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