Amor compartido en la enfermedad

Hay que intentar, poco a poco, ir recuperando “la normalidad” en todos los aspectos de la vida, no hacerlo de forma abrupta los cambios cuando se tiene cáncer.

Pareja

Durante la enfermedad hay que favorecer el trabajo en equipo. Ser conscientes de que es un trabajo de dos para aquellos que lo viven en pareja. Normalice las emociones.

Amor y cáncer van de la mano. La pareja del paciente con cáncer es un instrumento vital en la lucha, el bienestar del paciente depende del suyo. Son los cuidadores principales y hay que darles la importancia que tienen, deben ser libres de expresar sus emociones.

Fátima Castaño, psicooncóloga, asegura que “el bienestar y la calidad de vida de la pareja repercute indudablemente en la calidad de vida del paciente”. Afirma que si la pareja se encuentra bien en todos los sentidos, el cuidado en el paciente será mucho mejor.

Se podrán “detectar anomalías mucho antes”, añade, y ambos se recuperarán mucho mejor de las circunstancias por las que están atravesando.

El apoyo del otro es importante “hasta el punto de que son los cuidadores principales, y de ellos dependen, en gran medida, tanto la recuperación física como mental”.

MIEDOS

Las parejas viven de manera similar las emociones de los pacientes, la diferencia principal es que la viven desde un punto de vista distinto.

Emociones como la tristeza, miedo, ansiedad por los cambios e incluso culpabilidad con pensamientos como “¿lo estaré haciendo bien?” son los más frecuentes. No siempre se les tiene en cuenta como la figura fundamental que son para el cuidado de sus parejas.

Prefieren mostrarse fuertes y capaces, mostrar al mundo que “no ha pasado nada y que ellos pueden con todo”.

Presentan una imagen de fortaleza cuando en muchas ocasiones sienten dudas, no saben cómo manejar la situación.

Otra de las razones por las que se muestran así es por los mensajes externos que reciben.

CONSEJO

Durante la enfermedad hay que favorecer el trabajo en equipo. Ser conscientes de que es un trabajo de dos para aquellos que lo viven en pareja. Normalice las emociones, lo mejor es tratar de manejarlas y saber identificar aquellos aspectos que requieran la atención de un profesional como la sensación de excesiva dificultad o de mucha tristeza.

Abra las vías de comunicación dado que la mayoría de las parejas lo viven en silencio por miedo a preocupar el uno al otro. Por no generar un dolor añadido, viven sus dificultades en silencio.

Asuma los cambios de roles: que puede haber en la pareja, adaptarnos a todo tipo de circunstancias (el trabajo, el cuidado de la familia, los hijos, etc.).

La sexualidad: es un ámbito que no se suele trabajar e incluso los pacientes lo dejan mucho de lado.

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