Elecciones ilegítimas

Los que llaman a la población a acudir a las urnas a votar o son agentes del orteguismo o no entienden la situación y para estos últimos escribo este artículo.

elecciones ilegítimas

Los que llaman a la población a acudir a las urnas a votar o son agentes del orteguismo o no entienden la situación y para estos últimos escribo este artículo.

Uno de ellos parece ser el señor Pedro Belli, de Hagamos Democracia, organización que hace más de un año pidió elecciones transparentes y competitivas, quien escribió en un reciente artículo: “… No entiendo por qué hay gente opositora promoviendo la abstención de la oposición en vez de promover la abstención del voto orteguista”.

Veamos los hechos: La corte orteguista de justicia atrasó cinco años la sentencia sobre la litis del PLI.  El Consejo Electoral orteguista atrasó la convocatoria para las elecciones. No sabíamos cuál era el plan orteguista para perpetuarse en el poder, pero ahora está claro: El orteguismo sabe que no alcanzan más del 40 por ciento de adeptos y por eso el número mágico de 35 por ciento para ganar elecciones, cuando en todas las democracias el presidente tiene que tener más del 50 por ciento de votos. Saben que para mantenerse en el poder tienen que robarse las elecciones. Para poder robárselas y no pagar las consecuencias, no deben tener testigos. Para no tener testigos y evitar que la Coalición Nacional por la Democracia pusiera su personal en todos los niveles del tendido electoral (presidentes o primeros miembros en los CED, CEM y JRV) la sentencia contra el PLI de Eduardo salió el mismo día que comenzarían a nombrarse más de 20,000 opositores que vigilarían y denunciarían el fraude y todo este personal fue sustituido por orteguistas dispuestos a justificar sus prebendas. Antes de este paso era necesario impedir toda observación electoral que hubiera señalado este atraco como la base del fraude. Para lograr todo esto necesitaban un Consejo Supremo Electoral cómplice y nadie mejor que los que ya tienen experiencia.

Finalmente destituyeron a los diputados opositores para quitar fuentes de financiamiento a la verdadera oposición y para demostrar que nada importa la voluntad popular manifestada en las urnas.

Así las cosas, el resultado de las “elecciones” en cada JRV, que además no será publicado junta por junta, no será influido por quienes vayan o no vayan a votar, sino por quienes ya están instruidos de cuáles deben ser los resultados y aunque todos los votos fueran nulos no se reportará ninguno. Cualquier queja la atenderán los mismos orteguistas.

Evidentemente, los empleados públicos que no vayan a votar perderán sus empleos si no aparece su firma en el padrón electoral, por eso a estos sí los llamo a anular su voto como forma de repudio secreto a la dinastía familiar que nos quiere imponer el mal llamado Frente Sandinista… “porque los héroes no dijeron que morían por la patria, sino que murieron”.
A los verdaderos opositores, a los que sabemos el daño que le hace a Nicaragua el continuismo orteguista, los llamo a no ir a votar y a exigir desde ya la anulación de estas que no son elecciones y la realización de verdaderas elecciones, con Observación Electoral y sin ventajas de ningún tipo para ningún partido político, lo que puede ser posible aplicando la Carta Democrática Interamericana, con la solidaridad de todas las democracias del mundo que están manifestando su repudio a la pantomima orteguista que a nadie engaña, solo a aquellos que quieren dejarse engañar.

 El autor es Cirujano General y miembro de la Mesa Directiva de la Coalición Nacional por la Democracia.

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