Los volcanes son el principal atractivo turístico en Nicaragua

El Cerro Negro no es el único volcán que atrae a los turistas a Nicaragua. En 2015, escalar volcanes se convirtió en la principal actividad realizada por los turistas en el país.

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Miles de turistas al año visitan Nicaragua para practicar volcano boarding o sandboarding, una de las atracciones del turismo volcánico. Este deporte solo se practica en el volcán Cerro Negro, ubicado en el departamento de León. LA PRENSA/D. NIVIA/ARCHIVO

Bajo un sol inclemente, los turistas escalan como hormigas por el pedregoso Cerro Negro, uno de los volcanes de Nicaragua, para lanzarse en tablas desde la cima a velocidades hasta 80 kilómetros por hora. El furor por este deporte extremo, conocido como «volcano boarding» o «sandboarding», atrae anualmente a 50,000 osados turistas, principalmente centroamericanos, estadounidenses, alemanes, canadienses, franceses, austriacos y británicos, según cifras del Instituto de Turismo (Intur).

El Cerro Negro no es el único volcán que atrae a los turistas a Nicaragua. En 2015, escalar volcanes se convirtió en la principal actividad realizada por los turistas en Nicaragua, según las estadísticas del Intur. De los 1.38 millones de extranjeros que ingresaron al territorio nacional el año pasado, el Instituto reporta que el 33.7 por ciento, 467,224 turistas, realizaron esta actividad.

Por primera vez, esta actividad desplazó al surf que durante años se había ubicado como la prioridad. En términos porcentuales, los turistas centroamericanos fueron quienes más escalaron volcanes el año pasado en Nicaragua con el 51.1 por ciento del total de ese mercado. De los 840,524 centroamericanos que llegaron al país, 429,507 escaló volcanes.

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«Me gusta la aventura, me gusta la adrenalina», dice el austriaco Leo Rainer, tras bajar unos 700 metros sobre una tabla por la arenosa falda del volcán Cerro Negro, situado en el departamento de León, 52 km al noroeste de Managua.

Este mecánico de autos de carrera Fórmula-1 decidió pasar sus vacaciones en Nicaragua, atraído por las emociones intensas que ofrece este deporte extremo. «Estoy feliz», resume Rainer.

El costo para ingresar al volcán es cinco dólares y los empresarios relacionados con la actividad estiman que cada turista gasta unos 50 dólares diarios, precios muy accesibles para emociones tan grandes.

Más visitas al volcán Masaya

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El lago de lava del volcán Masaya ha atraído a miles de turistas y ha sido foco de estudio. LA PRENSA/ARCHIVO

Anasha Campbell, codirectora del Intur, dijo que desde la primera cobertura que hizo Sam Cossman en el Volcán Masaya, aportó al crecimiento del número de visitas, recibiendo 45,000 al mes, es decir un promedio de 1,500 visitantes diariamente.

«Al finalizar el trabajo se subirá el contenido de orden científico y tecnológico a internet, y en el último trimestre de 2016 se presentará un documental que muestra el lago de lava del Volcán Masaya, el desarrollo y las bellezas de Nicaragua al mundo», destaca una publicación del Intur.

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Cerro Negro, volcán joven

El Cerro Negro, de 728 metros de altura, es el segundo volcán más joven del planeta, después del Paricutín de México, y uno de los más explosivos de Centroamérica. En 1850 expulsó lava y cenizas sobre una planicie de la cordillera de los Maribios, en el occidente del país, y ha hecho erupción al menos diez veces desde entonces.

«Si hace erupción ahora nos vamos todos (nos morimos), aunque por el momento es seguro», afirma el guía turístico Erick Ríos, mientras conduce a los turistas hacia la cima del cerro. El Cerro Negro colinda con el volcán El Hoyo, que el pasado 15 de septiembre fue el origen de un terremoto de 5.9 grados que sacudió al Pacífico nicaragüense.

Desafiando el peligro

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Turista practicando volcano boarding o sandboarding en el volcán Cerro Negro. LA PRENSA/URIEL MOLINA/ARCHIVO

El miedo no existe para estos aventureros, que empiezan a trepar por el cerro vestidos de short, camiseta, zapatos tenis, un gorra de sol, lentes de sol y una mochila con botellas de agua y bloqueador solar.

En el sitio en que reposan unas enormes piedras negras, residuos de la última erupción, empieza el recorrido. Con sus tablas a cuestas y bajo un sol que abrasa, los turistas inician el ascenso por un estrecho camino. Todos lucen relajados y optimistas.

«Voy a disfrutar» el paseo, dice entusiasmado el británico Daniel Chad Everitt, un estudiante de contabilidad que también ha hecho «tubing» y «bungee» en Colombia.

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Subir hasta la cima del volcán Cerro Negro para practicar volcano boarding o sandboarding toma aproximadamente una hora. LA PRENSA/URIEL MOLINA/ARCHIVO

Esto es «una experiencia única», comenta el guía Carlos Cáceres, quien recuerda que una vez encontraron un oso hormiguero buscando insectos entre las rocas del Cerro, donde también viven iguanas, murciélagos y serpientes.

Tras una caminata de más de una hora, interrumpida por recesos en los que los turistas aprovechan para descansar y hacer «selfies», el grupo llega a la cima desde la cual se aprecia parte de la cordillera volcánica y la colonial ciudad de León, que promueve este deporte extremo.

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Experiencias nuevas

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Entre los que visitan el volcán Cerro Negro para practicar «volcano boarding» o «sandboarding» son turistas extranjeros procedentes de Europa, otros países de Centroamérica y Estados Unidos. LA PRENSA/URIEL MOLINA/ARCHIVO

«Muy bonito el paisaje», afirma el costarricense Juan Saballos, que viene junto a su novia Adriana, con quien antes escaló el Machu Picchu en Perú.

En la cima, el paisaje hace pensar en un desierto de arena negra, formado por partículas de minerales expulsadas por el volcán y que brillan a la luz del sol, mientras salen fumarolas de gases sulforosos.

En inglés, los guías explican a los turistas cómo sentarse sobre las tablas para deslizarse sobre la pendiente, que desde arriba parece un precipicio.

«Me gusta probar cosas nuevas, esto se ve pura vida», dice la joven costarricense Mariela González, mientras se pone un overol especial para protegerse de los rasguños que podría sufrir en el descenso.

Sin hacer muchas preguntas, los deportistas se alistan, se encaminan a la pendiente y se van lanzado uno tras otro sin titubear.»Me encanta, me gusta el peligro y probar cosas nuevas», dice eufórico el estadounidense Marc, de 24 años, al concluir la aventura.

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El volcano boarding o sandboarding atrae a miles de turistas anualmente a Nicaragua. Este deporte solo se practiva en el volcán Cerro Negro, ubicado en el departamento de León. LA PRENSA/ARCHIVO

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