La oposición ya ganó

A escasos treinta días para la farsa electoral, podemos decir que la oposición ya ganó, me refiero a la verdadera oposición, no a los partidos zancudos

A escasos treinta días para la farsa electoral, podemos decir que la oposición ya ganó, me refiero a la verdadera oposición, no a los partidos zancudos que en su desesperación por ganarse las migajas ofrecidas, ya validaron los resultados asegurando que el proceso va bien y que las críticas son meras especulaciones. Pero en realidad el objetivo de este artículo no es perder el tiempo con esa lacra de nuestra sociedad, sino más bien resaltar el tremendo triunfo conseguido por los verdaderos opositores a la dictadura totalitaria que padecemos.

El arduo trabajo que realizaron quienes se dieron a la tarea de dar a conocer al mundo de que el próximo 6 de noviembre lo que habrá en Nicaragua es una farsa electoral ha rendido sus frutos. En este momento no existe un solo país democrático que dé señales de avalar el resultado que saldrá de la tragicomedia de noviembre.

La Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA) ya han adelantado opiniones al respecto, lo mismo han hecho los Estados Unidos de Norteamérica quienes incluso han ido más lejos con acciones concretas como el Nica Act, países como Costa Rica, Guatemala, Colombia, Perú, Argentina, Brasil, España y los periódicos más prestigiosos del mundo han calificado las próximas elecciones como fraudulentas y por ende desde ya afirman que cualquier cosa que salga de ella será simple y llanamente ilegítima, por ello me atrevo a afirmar que no importa el esfuerzo que haga el Gobierno, ni lo mucho que se arrastren sus lacayos; la verdadera oposición ya ganó.

La pregunta del millón es, ¿cómo manejamos esta victoria de la democracia? A mi juicio la mejor manera es fortaleciendo ese esfuerzo que un grupo de patriotas están haciendo y que han denominado como Frente Amplio por la Democracia (FAD), es un esfuerzo pacifista, no rompe ni violenta ningún principio constitucional y en él cabemos todos. Su lema de queremos elecciones verdaderas ya caló en la conciencia nacional y pueden apostar que las tendremos mañana o pasado mañana pero las tendremos.

En 1984 también hubo una elección en que no participó la oposición y el gobierno electo en ese momento jamás fue legítimo y sucumbió seis años después. Hoy nos enfrentamos a un escenario parecido en un mundo diferente, en donde el comunismo es historia y el socialismo va en franca decadencia. Basta con ver a lo que han reducido al país más rico en petróleo en el mundo (Venezuela) para comprender lo que se nos viene encima si permitimos la consolidación de la dictadura. Este gobierno está más que consciente que ha quedado al descubierto y por ello ha echado mano de momias como el hermanísimo, y comprometido el prestigio de asociaciones como el Cosep y de personas como el doctor Arturo Cruz en su afán de minimizar su descalabro institucional. Las violaciones a los derechos humanos, el irrespeto a la propiedad privada así como la corrupción del poder judicial están más que documentados y son del dominio de la comunidad internacional.

A partir del 6 de noviembre la dictadura intentará todo para mantenerse en el poder, el garrote y la zanahoria estarán a la orden del día, las ejecuciones extrajudiciales ya institucionalizada en el campo llegarán a las ciudades. Pero sin importar lo que este gobierno intente para perpetuarse, lo que anuncie Roberto Rivas ese día serán autoridades bastardas, porque la oposición ya ganó.

El autor es analista político.

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