El 12 de octubre y los indígenas

En Nicaragua el 12 de octubre es denominado oficialmente Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular, desde 2007, cuando Daniel Ortega recuperó el poder

Ilustración de Cristóbal Colón durante el descubrimiento de América. LA PRENSA/ TOMADA DE INTERNET

Ilustración de Cristóbal Colón durante el descubrimiento de América. LA PRENSA/ TOMADA DE INTERNET

Hoy es la Fiesta Nacional de España, que conmemora el descubrimiento de América por Cristóbal Colón (o encuentro de dos culturas, como algunos prefieren llamarlo), acaecido el 12 de octubre de 1492.

También en Nicaragua, igual que en todos los países hispanoamericanos, el 12 de octubre es una fecha conmemorativa que en su comienzo fue Día de la Raza, después Día de la Hispanidad, pero con el paso del tiempo y por las políticas oficiales, ha decaído.

En Nicaragua el 12 de octubre es denominado oficialmente Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular, desde 2007, cuando Daniel Ortega recuperó el poder y comenzó a imponer su régimen autoritario. Según la mentalidad orteguista, lo que se debe conmemorar, no es la llegada de los españoles a América, ni el mestizaje que comenzó a partir de entonces; mucho menos la adopción de la lengua española, la religión cristiana y la cultura occidental que se inspira en los valores de la libertad y el progreso, sino la lucha contra los antiguos invasores españoles y actualmente contra los “imperios” de los Estados Unidos y Europa.

Esa demagogia populista, cargada de resentimiento nacionalista, no puede cambiar la historia. Nuestra identidad nacional se funda, según la metáfora de Rubén Darío —que cita el doctor Carlos Tünnermann en su artículo de hoy—, en que somos hijos de América y nietos de España. Y como lo anotara el otro poeta nacional y eminente estudioso de la idiosincrasia nicaragüense, Pablo Antonio Cuadra (PAC), “octubre desata la lengua y teje patrias de una hermandad inconsútil…”

Pero, además, hay una notoria contradicción entre dedicar la celebración oficial del 12 de octubre a los indígenas y la realidad. Solo de palabra es que el régimen orteguista protege a los indígenas y respeta su dignidad. En la práctica los discrimina, los desampara e inclusive los reprime. Poner en cargos de figuración política a unas cuantas personas de las etnias del Caribe no es reconocer sus derechos económicos y sociales, sus propiedades ancestrales y sus valores culturales.

Los miskitos, mayangnas y otras comunidades indígenas de las regiones del Caribe Norte y Sur de Nicaragua, viven en una situación agobiante de atraso, pobreza e inseguridad, porque son asediados por invasores armados que los agreden para apoderarse de sus tierras, ante la indiferencia cómplice o con el apoyo de hecho de las autoridades orteguistas.

La organización que defiende los derechos humanos en todo el mundo, Amnistía Internacional, reportó en su informe del año pasado que muchos indígenas nicaragüenses de las regiones del Caribe murieron y centenares se vieron obligados a abandonar sus hogares y propiedades ancestrales, ante la intensificación del conflicto por la tierra, o sea la invasión de mestizos que llegan de otras partes del país. Y en lo que va del presente año, esa situación en vez de mejorar más bien ha empeorado.

Realmente, la resistencia que los indígenas hacen actualmente de manera pacífica y tratando de ampararse en las leyes, es contra el régimen orteguista. La dictadura es la verdadera enemiga de los indígenas y de toda la sociedad multiétnica de Nicaragua, cuya emancipación es una tarea histórica que todavía está pendiente de resolver.

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