Concluye programa

José Tomás Cruz López, pequeño productor de la comunidad San Antonio de Padua de Yalagüina, en Madriz, ha obtenido en los últimos tres años, buenos resultados en la siembra de maíz, frijol y de algunas hortalizas, esto gracias al uso de técnicas y tecnología para el manejo adecuado de sus cultivos.

José Tomás Cruz López, pequeño productor de la comunidad de San Antonio de Padua del municipio de Yalagüina, en Madriz, ha obtenido en los últimos tres años, buenos resultados en la siembra de maíz, frijol y de algunas hortalizas. Los buenos rendimientos los ha obtenido con el uso de técnicas y tecnología para el manejo adecuado de sus cultivos.

“Pasé de cosechar 250 cajas de tomates a 400 en un cuarto de manzana, y en un área del mismo tamaño extraje 30 quintales de maíz, algo que para mí antes era impensable. Y lo hice en condiciones climáticas adversas y con cero agroquímicos”, asegura Cruz.

El productor añade que mejoró la calidad de cosecha, redujo las pérdidas y ha mejorado su finca con el uso del sistema de riego por goteo y la creación de áreas de cosecha (reservorio) de agua. Su finca llamada “El Aguacate” se ha transformado en una fuente de conocimientos para el resto de agricultores de la zona del corredor seco.

José Tomás formó parte de las más de 4,700 familias de 30 municipios de Jinotega, Matagalpa, Madriz y Nueva Segovia, que por cuatro años se vieron beneficiados con un proyecto implementado por un grupo de organizaciones socias del Programa Gestión Empresarial Sanidad y Ambiente (Progresa) que ejecutó el organismo Catholic Relief Services (CRS), a través del financiamiento del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés), con un desembolso de 11.6 millones de dólares.

El proyecto concluyó a finales de septiembre pasado y como resultado unas cinco mil familias del área rural de los cuatro departamentos del norte del país, mejoraron sus condiciones de vida, fortalecieron sus fincas con la diversificación de cultivos, recibieron orientaciones en el manejo productivo y encontraron mercado y buenos precios en la comercialización de los mismos.

Jorge Brenes Abdalá, director del Programa Progresa, en un reciente encuentro con periodistas del norte del país, presentó un amplio informe de los resultados, y dijo que los productores agropecuarios y de ganado de doble propósito (carne y leche) aprendieron también a tener una perfecta sintonía con los mercados en que tienen que vender la producción.

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Buenos resultados

Según Brenes Abdalá, durante los cuatro años del proyecto, más de 4,700 productores de 30 municipios de Jinotega, Matagalpa, Madriz y Nueva Segovia, mejoraron sus condiciones de vida con acciones en cultivos como frijol, maíz, hortalizas, frutas y crianza de ganado de doble propósito (leche y carne).

“Se trabajó con un grupo de instituciones del Estado y organismos nicaragüenses socios en esta iniciativa, además de algunas alcaldías y una de las divisiones del Ministerio de Agricultura de Nicaragua, y que aportó una contrapartida de 2 millones de dólares”, señaló.

También detalló que a los productores se les capacitó para obtener pasto mejorado, hubo construcción y equipamiento de centros de acopio, se les entregó silos para almacenar granos, se construyó reservorios de agua para garantizar la sobrevivencia del ganado, la siembra de hortalizas y granos básicos en tiempos de sequía. “Pero lo más significante fue que se logró reducir la línea de pobreza hasta en un 10 por ciento entre los productores y sus familias beneficiadas”, indicó.

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