No basta con producir energía limpia, hay que hacer reformas estructurales

La meta de las autoridades locales es que para 2020 se alcance el 90 por ciento de la generación total.

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Las plantas de generación de energía eólica, estas deben pagar el costo del servicio de pronósticos que haga el Centro Nacional de Despacho de Carga (CNDC) LA PRENSA/ ARCHIVO

En los últimos años Nicaragua ha avanzado en su esfuerzo por transformar su matriz de generación energética. En 2006 solo el 26.86 por ciento de ella provenía de fuentes renovables, pero en el 2015, según el Instituto Nicaragüense de Energía (INE), se alcanzó el 47.66 por ciento. La meta de las autoridades locales es que para 2020 se alcance el 90 por ciento de la generación total.

Como parte de los compromisos adquiridos para frenar el incremento de la temperatura media global, cada cual a su ritmo, los países de la región avanzan en esta misma dirección.

Pero mientras las autoridades locales, aseguran que aún existe un gran potencial que se puede aprovechar y continúan promoviendo la inversión en el sector, especialistas internacionales  aseguran que para transformar las matrices de generación los países tienen que superar varios obstáculos, referidos principalmente a regulaciones, falta de financiamiento y condiciones técnicas, que plantean incluso el reto de transformar las industrias de los países.

“A pesar de todo este desarrollo siguen habiendo barreras que podríamos decir que son regulatorias, en muchos casos tenemos todavía ciertas barreras en este sentido por cómo están diseñadas las reglas del mercado. Tenemos también barreras de información y de financiamiento en cuanto a que a veces el financiamiento no está disponible en los términos que se requiere para los proyectos”, señala Claudio Alatorre, especialista senior en cambio climático de la División de Cambio Climático y Sostenibilidad del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) durante la charla Transición a Energías Renovables en América Latina y el Caribe.

Nicaragua tiene un potencial aún no aprovechado para producir energía de fuentes renovables, como las geotérmicas. LA PRENSA/ARCHIVO

Barreras de todo tipo

Para Fernando Ferreira, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) que también participó en dicha ponencia, las barreras que aún obstaculizan el desarrollo de las energías renovables en Centroamérica y el Caribe son tantas que se pueden clasificar en comerciales, políticas, técnicas, financieras y ambientales. Y añade que estas no son fijas sino cambiantes.

De cara a estas dificultades que enfrenta el desarrollo de las energías renovables y teniendo en cuenta la debilidad de las economías de la región, se pone en duda de que se pueda alcanzar la meta de que en 2050 las matrices energéticas de los países de la región dependan en un 100 por ciento de energías limpias. Esta meta es la que se recoge en el Acuerdo de París.

“Algunos de los países de la región tienen economías que no permitirían tener una generación a este nivel solo con energías renovables, porque el hecho de generar solo energía renovable nos lleva en términos técnicos a otras consecuencias”, asegura Ferreira.

Según el funcionario de Olade con las tecnologías actuales es “bastante difícil de garantizar” que se genere energía limpia “sólida y constante” durante las 24 horas del día, como lo requiere la industria en algunos de los países de la región. “Esto principalmente si hablamos de energías fotovoltaicas y eólicas que son las principales que tenemos en la región”, advierte Ferreira.

hidroeléctrica, Centro Humboldt, Asociación Renovables de Nicaragua

Hay que adaptar los sistemas

Para contrarrestar este inconveniente técnica, según los especialistas, será necesario adaptar la industria y en general los hábitos de uso de la energía en los países de la región.

“Entonces no es solo el hecho de poner a disposición la energía renovable… necesitamos arreglar algunos aspectos técnicos en este tipo de energía. Entonces hay que trabajar dos cosas, primero preparados para producir y otra, estar aptos para trabajar con este tipo de energía”, afirma Ferreira.

Esta transformación de los sistemas según Alatorre, requerirá principalmente la creación de sistemas de almacenamiento, ya sea por baterías o por bombeo, hacer sistemas, establecer la integración regional que permite compensar las deficiencias de generación, cambiar la manera en que se están operando las hidroeléctricas como la ha hecho Uruguay, pero también buscando el control de la demanda.

También, según los especialistas hay que tomar en cuenta que no todos los países tienen la misma capacidad de generación de energías renovables, por lo tanto, para alcanzar esta meta es fundamental la integración, ya que esto permitirá que los países se complementen.